Pla, PLE, pli, plo, plu

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Creo que es la primera vez que voy a escribir acerca de mi entorno personal de aprendizaje, mi PLE. Hablar de PLEs está de moda, por una razón u otra, y me inclino a pensar que es porque se constata que un profesor puede aprender de muchas formas, de muchas personas y experiencias y, desde luego, con muchas herramientas. Doy fe. No soy un teórico de los PLE, hablo de mi experiencia personal y, por tanto, no citaré artículos académicos. Podéis encontrar muchos en Internet.

Decía que quiero reflexionar de mi experiencia personal exclusivamente. Cuando empecé a dar clase a finales de los años ochenta en mi centro me resultaba difícil compartir la visión que yo tenía de la Educación, una visión transformadora, humanista, integral, utópica. Influido por lecturas de pedagogos y al calor de las modas de entonces, rechazaba una Escuela que domesticaba al alumnado, que sólo le capacitaba para memorizar conceptos y devolverlos en un examen. No me gustaba ese concepto de la Escuela. Lo había experimentado en mi persona. Por eso busqué a otros que pensaran como yo, que hicieran cosas diferentes en el aula, que se alejaran de la norma establecida. Acudí a Cuadernos de Pedagogía, a los cursos de Acción Educativa o del Movimiento de Educadores Milaniano inspirado en las ideas de Lorenzo Milani, en el que participé activamente; a los pedagogos de la Escuela Nueva… y encontré que otros maestros y maestras como yo, estaban diseminados por todas partes, haciendo cosas distintas… yo fui distinto gracias a ellos. Mi aula fue distinta…

No había Internet, había que viajar, tenías que escribir y esperar respuesta, buscar y encontrar colegas que mostraran alternativas…

Han pasado muchos años y la información fluye por la Red. Un correo electrónico, una consulta a una web, una suscripción RSS y TODA la información está donde tú estés… la actitud de búsqueda, de cambio, de aprendizaje… es la misma, es la base de todo, hoy (como ayer). Reflexionando sobre mi entorno personal de aprendizaje me doy cuenta que no he cambiado tanto. Antes leía revistas y libros (sigo leyendo libros aunque las revistas las leo en Feedly, Flipboard o Zite); recortaba los artículos interesantes (hoy los guardo en mi Diigo o Evernote); acudía a cursos y talleres (hoy acudo a algunos, otros los sigo desde casa online); compartía mis experiencias en eventos formativos con otros profesores (igual que hoy formo parte de AulaBLOG) aunque no tenían la repercusión que pueden alcanzar hoy día gracias a la Red. Cierto que hoy me expreso a través de un blog o de las redes sociales pero la esencia no ha cambiado: me formaba, aprendía, compartía con otros… como hoy. El PLE es una actitud, es una forma de entender nuestro maravilloso trabajo y no todos aprendemos de igual forma ni usamos los recursos de la misma manera.

No había entendido esto hasta que tomando un café con mi amiga Lara Romero me hacia la observación: no podemos pretender que todo el mundo tenga las mismas herramientas para aprender. Unos son más visuales, aprenden con imágenes, con vídeos… Otros necesitan leer; otros escribir y reflexionar en un blog; otros encontrarán en los congresos y encuentros el espacio para la reflexión y aprendizaje, algunos aprovecharán una video conferencia abierta en Internet… todos diferentes, ¡cómo nuestros alumnos! Es más, me decía, usamos aparatos distintos para acceder a la información. Muchos apenas usan ya los ordenadores de sobremesa, siendo las tabletas y los móviles los aparatos para acceder a la información… el cómo accedemos a la información cambia con las personas, los tiempos, los momentos… ¿O no?

¿Y las redes sociales?

Omnipresentes en nuestra vida cotidiana, las redes sociales tienen su influjo en el aprendizaje y no siempre para bien. Confieso que no he aprendido nada en Facebook y que Twitter fue maravilloso hace unos años cuando conversábamos sobre experiencias en vez de practicar el postureo educativo. Twitter, la red social de la que soy fan, me parece una herramienta potente, sin duda, pero no la herramienta de entrada para un docente que quiera aprender de otros. Quizás, tras una experiencia previa en la Red sea posible, pero como herramienta de entrada no la veo. Twitter es, esencialmente, ruido, mucho ruido. Limitado por sus 140 caracteres, es una fuente inagotable de información y un mal lugar para poner las cosas en su sitio. Sin embargo, aparece como la herramienta estrella quizás porque lo efímero es el signo de los tiempos. Sigo pensando que para aprender hay que leer blogs o webs de otros o hay que leer tableros en Pinterest, por hablar de un red social visual cuyas posibilidades apenas están por descubrir. Si hablamos de Youtube, diría lo mismo, hay que encontrar esos canales con experiencias, tutoríales… seguro que mientras lees estás líneas, alguien ya ha escrito algo sobre las posibilidades educativas de Instagram… en general, en las redes sociales, hay mucho ruido y hay que saber separar el grano de la paja. Por eso, para que sea cierto que se aprende de otros en la Red, hay que conocer bien las herramientas que lo hacen posible, siendo generosos con las preferencias personales, los ritmos de cada uno y sus circunstancias. No queramos correr tanto que todo se quede en palabras, pla, PLE, pli, plo, plu.

Imagen: Víctor Cuevas

Un regalo natural para el 2014

Quiero despedir este año 2013 con un recurso educativo excepcional que puede ser usado en las aulas. Se trata de Guadalquivir, la web interactiva de RTVE que permite descubrir la naturaleza por el cauce del río desde su nacimiento hasta la desembocadura. Se trata de un viaje excepcional con una naturaleza increíble en la que podrás escuchar los sonidos de la naturaleza, ver los espacios naturales que atraviesa el Guadalquivir, aprender de fauna y flora…. una maravilla. Pincha en Guadalquivir para que veas una pequeña muestra.

La web se complementa con una película dirigida por Joaquín Gutiérrez Acha y narrada por Estrella Morente, que glosa las maravillas de esta parte de la naturaleza andaluza.

La naturaleza, la madre, es el testigo directo de los cambios que suceden en el planeta. Nada como su experiencia directa pero, para acercarse a ella con una experiencia sensorial única, usad esta magnífica web. Un acierto de nuestra televisión pública.

¡Feliz Año a todos!

Portfolios de orientación

Imagen bajo Licencia CC

Desde hace dos cursos en mi centro educativo utilizo portfolios de orientación para que el alumnado de segundo ciclo de ESO y Bachillerato realice el proceso de orientación académica y profesional. Es un proceso con luces y sombras debido a la enorme resistencia del alumnado a tener que involucrarse en una tarea que no tiene una evaluación académica y también, a la falta de instalaciones y tiempos que permitan a los alumnos realizar el trabajo en el instituto. Sin embargo, quienes desarrollan su proceso de orientación académica usando el portfolio tienen muy claras las decisiones a tomar, las motivaciones que les llevan a las mismas y, sobre todo, son conscientes de los sueños que persiguen. Naturalmente, el uso del portfolio está inmerso en otras actuaciones del Programa de Orientación Académico y Profesional como visitas, talleres, charlas, sesiones con familias y el propio blog de orientación.

El primer año de experiencia con los portfolios fue bastante positivo y un éxito al usarse dentro de la plataforma Google Apps para Educación. La experiencia la he contado en las Jornadas iTIC12, en el Encuentro Aulablog 12 y también en la 1ª Jornada de formación y competencias del profesional de la orientación de Madrid en noviembre de 2012. Os dejo la presentación que usé en los eventos con ligeras variaciones entre unos y otros.

 

Sobre cómo hacer un portfolio de orientación he escrito en Educacontic este artículoeste otro así que no voy a repetir nada de eso aquí. Sin embargo, quiero compartir una pequeña presentación que usé en un curso el pasado noviembre de 2012, en el CITA de Peñaranda de Bracamonte, un curso que tuvo bastante éxito según comentaron los asistentes.

Los portfolios buscan evidencias de aprendizaje en los alumnos a través de hacer explícitos tanto los objetivos del mismo, el proceso llevado a cabo, así como los resultados obtenidos. Todo ello, con la interacción del profesorado y el propio alumnado, si es posible.

Si no tenéis mucha idea de qué es un portfolio, podéis ver estos dos vídeos explicativos que lo muestran claramente.  En este primer vídeo vemos una introducción al portfolio, especialmente en el ámbito universitario.

En este otro, vemos a una estudiante de los últimos cursos de Bachillerato (freshmate) cómo va a utilizar el portfolio.

En el curso, los asistentes trabajamos sobre los elementos que deberían estar presentes en nuestro propio portfolio. Llegamos a la conclusión de que serían los siguientes:

1. Perfil: datos del alumno, algún interés concreto… en general

2. Objetivos: de aprendizaje, respecto a la asignatura, expectativas…

3. Producciones: investigaciones, proyectos, tareas, experiencias, trabajos en grupo….

4. Reflexión: aprendizaje “qué he aprendido” , interés, sugerencias, metodología, emociones “cómo me he sentido”, transversalidad, aplicación para la vida…

5. Evaluación: del proceso de aprendizaje “dificultades, logros…” , resultados “notas, califiaciones…” , autoevaluación de su trabajo

6. Interacción del profesor/compañeros: comentarios, feedback…

Para elaborar un portfolio creo que la herramienta más sencilla es Google Sites. La ventaja frente a los blogs, otra de las alternativas, es que puedes realizar una plantilla que usen todos tus alumnos. Adicionalmente, puedes hacer que ésta sea pública o privada. Cuando usas, además, Google Apps para Educación, entonces tienes el ecosistema perfecto para el trabajo educativo sin problemas de privacidad.

Respecto al tema de la evaluación, hablamos de las rúbricas como instrumentos que permiten acreditar aprendizajes tomando como referencia diferentes niveles de consecución de los mismos. En general, las rúbricas permiten valorar en grados la adquisición de conocimientos o destrezas, yendo más allá de la mera evaluación sumativa basada en los exámenes tradicionales.

Tanto los portfolios como las rúbricas, son dos excelentes herramientas que cambiarían de forma radical el aprendizaje en las aulas. No dependen de leyes ni vaivenes administrativos y ambos instrumentos son creados por el profesorado.

 

Y tú, ¿te animas con los portfolios?

¿Te atreves a soñar?

Este vídeo de inKNOWation España es sencillamente fantástico. Lo estoy usando en mi centro en las charlas de orientación académica y profesional como elemento central de motivación. La clave es simple y difícil: tenemos que buscar nuestros sueños y para ello, tenemos que atrevernos a soñar saliendo de nuestra zona de confort.

¡Siempre necesitamos sueños para seguir adelante!

La tortura de los deberes

Hace tiempo que vengo reflexionando sobre la utilidad de los deberes, de modo especial en Infantil y Primaria. Como maestro que soy, siempre he mandado deberes a mis alumnos, unos deberes que complementaran algo de lo visto en clase o que motivaran a seguir investigando para después continuar en la clase con la actividad. Jamás los deberes los he planteado para trabajar en casa lo que no he podido trabajar en el aula, no es el objetivo. He de aclarar que nunca he usado libro de texto, así que los deberes que he mandaba no eran del tipo:

Página 45, ejercicios 1, 2, 3 y 4 (copiando el enunciado en el cuaderno)

Memorizar la lista de verbos hasta el “to take”

Aprenderse los ríos, cordilleras y pantanos de la C. de Madrid…

Mis deberes eran más bien del tipo:

Pregunta a tus padres o abuelos una adivinanza y mañana nos la cuentas.

Busca una poesía que te guste y te la aprendes para que nos la cuentes en clase

Escribe una pequeña redacción sobre el tema que hemos visto en clase

Apréndete el papel que vas a representar en la obra de teatro

Resuelve el problema semanal…

Los deberes no son malos en sí mismos, desde luego porque pueden ayudar a mantener el hilo de algo que se trabaja en clase y porque ayudan a crear un hábito de trabajo. Los deberes refuerzan los aprendizajes que se adquieren en el aula, sin duda. Pero para que los deberes sean educativos y cumplan esa función, tienen que tener relevancia con lo que se trabaja en clase y no ser una mera repetición automática de lo mismo. Ya sé que para aprender las tablas de multiplicar hay que aprenderlas de memoria y que hay que mandar deberes en este sentido, pero hay formas de hacerlo que motivan y formas que no. Además, los deberes deben estar acordes con las capacidades de los niños. Me sorprendo cuando veo contenidos que van mucho más allá de las capacidades cognitivas que tienen los niños para entenderlos.

Además, es imprescindible que los niños jueguen, desarrollando así su personalidad a través del juego y que cultiven sus intereses con el deporte, la música, el arte… Desgraciadamente, es habitual que los deberes estén sobredimensionados, ocupando la mayor parte de la tarde ignorando que las jornadas de nuestros niños comienzan en la mañana y acaban en la tarde. Como premio, tras llegar a casa y merendar, a seguir con lo mismo. ¿En qué país vivimos?

Recuerdo una infancia feliz en la que pasaba todo el tiempo jugando y aprendiendo cosas importantes.

Hoy día es imposible plantearse que un niño de Primaria se pueda plantear la tarde disfrutando de su infancia, del juego y de la socialización. Los deberes (y el exceso de actividades extraescolares) lo impiden.

Los ejercicios 6, 7 y 8 en lápiz en el libro

Los ejercicios 10, 11 y 12 en el cuaderno, copiados en azul y contestados en lápiz.

Copia el esquema en el cuaderno

Estudia de memoria los “recuerdas” de todo el tema

El planteamiento actual de los deberes es una barbaridad, es una tortura que implica a los niños y sus familias. Listas interminables de ejercicios repetitivos, sin aparente lógica que la de “acabar el programa/tema”, en los que sólo se trabajan conceptos memorísticos y está ausente el desarrollo de las competencias, desde luego. Es tal la cantidad de deberes y la exigencia de los mismos, que las familias tenemos que hacer los deberes con nuestros hijoss para que éstos acaben alguna vez, animándoles en sus enfados, sus cansancios, sus rabietas, sus frustraciones porque quieren jugar. Es tal la cantidad de deberes que el estrés por acabar inunda la tarde. Me pregunto si los maestros aficionados a mandar tantos deberes “porque tienen que aprender a esforzarse” se ponen en lugar de los niños y sus necesidades.

Para más inri, se da el caso de que en algunas de esas listas de ejercicios “se cuela” alguno que pone algo así como:

En grupo, haced esto o aquello…

– Hija, aquí pone hacer “en grupo”

– No papá, la profe ha dicho que lo hagamos individualmente

Este tipo de deberes está directamente ligado al hecho de usar el libro de texto como prácticamente el único referente del aprendizaje en el aula y como, de facto, el currículo oficial. El libro de texto, con sus interminables listas de ejercicios, con un planteamiento unidireccional pensado para que el lector responda lo que se pide ciñéndose a los contenidos, está directamente relacionado con una enseñanza tradicional, transmisiva, repetitiva y memorística. El uso del libro de texto no permite desarrollar competencias en los alumnos y limita el tipo de aprendizaje al repetitivo. No nos engañemos, el libro de texto y los deberes van en el lote. Habrá excepciones, desde luego, pero son minoritarias.

En este país nuestro, desgraciadamente, con saber usar un libro de texto y mandar deberes, muchos piensan que enseñan. Me duele decir esto, pero lo siento y lo sufro a diario, viendo como mis hijas han consumido muchas horas de la infancia clavadas todas las tardes a la mesa haciendo los deberes, eso sí, en aras de su aprendizaje, un aprendizaje que se iba tan rápido como venía.

Como padre y maestro reivindico unos deberes ligados a una enseñanza distinta, en la que aprender no sea aburrido, en la que investigar y descubrir el mundo sea el eje sobre lo que todo pivota y, desde luego, en estas edades, dejen tiempo para vivir, para jugar, para aprender, para ser felices.

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Aprender no es aburrido… aunque nos empeñemos en lo contrario

Aprender no es aburrido, a pesar de que muchos profesores se empeñen en mostrar lo contrario. Aprender requiere esfuerzo, sin duda, pero no es aburrido, al menos, no lo es siempre como nos empeñamos insistentemente los profesores proponiendo en clase siempre las mismas cosas una y otra vez.

Tras dos días de clase, mi hija que estudia 2º de ESO volvió a casa contenta porque “un profesor había conseguido hacerles reír y preguntarles cosas personales” mientras que la mayoría se habían limitado a decirles lo importante y difícil de su asignatura, que tenían que estudiar mucho, bla, bla, bla…desde luego, que no fueran a clase sin libros de texto, patrimonio del saber que hay que memorizar adecuadamente en cómodas dosis para demostrar que se aprende. Sin embargo, unos días después se acabó la magia:

Papá, es un rollo, no hacemos nada más que estar sentados toda la mañana escuchando a un profesor detrás de otro…

No te preocupes, seguro que usáis los ordenadores, trabajáis en equipo, investigáis, vais al laboratorio, utilizáis Internet…

¡¡Qué dices!! Ni siquiera nos llevan a la sala de ordenadores. Todo el día en clase, como siempre. Encima con el bilingüe tenemos más horas… yo no quiero esto.

No estoy seguro de que los que estemos leyendo esta entrada y seamos profesores pudiéramos aguantar lo que pedimos a nuestros alumnos: concentración extrema para seguir explicaciones magistrales, toma de apuntes autónoma, interés infinito por nuestra asignatura, comprensión de la importancia capital de nuestra asignatura, exigencia de memorización de los contenidos, etc, etc. sólo porque tenemos que hacerlo, porque es nuestra obligación como estudiantes.

No estoy seguro de que la venta del porvenir ejerza el más mínimo estímulo sobre adolescentes que tienen su horizonte vital en el fin de semana y, además, son conscientes de la difícil situación de jóvenes preparados que no tienen trabajo (la tasa de paro juvenil en España es del 40%, el triple de la media mundial y el doble de la europea). “Estudia para ser algo en la vida” es un eslogan a la baja.

Estoy seguro, sin embargo, que nuestra sociedad no es la que nosotros vivimos cuando éramos adolescentes y teníamos interiorizados estos mensajes que aún hoy consideramos verdades reveladas. Vivimos en un país moderno, abierto, con ciudadanos de orígenes diversos y culturas diversas, en una sociedad que evoluciona rápidamente y que pide a sus ciudadanos que se adapten a los cambios.Una sociedad en la que las empresas buscan profesionales sin miedo a los retos, que sepan aprender y trabajar en equipo, que se centren más en las soluciones que en lo problemas, que innoven e investiguen, que hablen idiomas y viajen. Vivimos en una sociedad que si quiere superar el crecimiento basado en la construcción debería invertir en conocimiento, esto es, en Educación e Investigación. Lamentablemente, no es así.

Sin embargo, no encuentro explicaciones que justifiquen seguir haciendo en los centros educativos lo que se ha hecho siempre sin plantearse si esto tendrá algo que ver con la baja motivación del alumnado o con el desastre de nuestro sistema educativo. Llevo demasiados años escuchando únicamente la explicación de que los alumnos no estudian y las familias no apoyan, hechos que siendo ciertos con matices, no excluyen explicaciones más profundas que nos llevan al centro de nuestro trabajo: hacemos que el aprendizaje sea un auténtico aburrimiento, un tostón insoportable que sólo el paso del tiempo logra disipar.

Abrid el libro por la página tal. Fulano, lee. Os lo explicaré. ¿Lo habéis entendido?

Ahora haced estos ejercicios. Para mañana estos otros. La semana que viene, examen.

Seguimos usando la metodología expositiva como la principal en las aulas, ignorando que para aprender hay que ser activo, hay que experimentar, equivocarse, probar una y otra vez. Pretendemos que con la mera escucha y unos ejercicios de práctica, nuestros alumnos aprendan algo. Sinceramente, me parece milagroso que algunos aprendan en este contexto. Además luego está el problema de los que no están en absoluto interesados en lo que cuenta el profesor y comienzan otros problemas: conversaciones, distracciones, interrupciones, incidentes de mayor o menor gravedad… con lo cual el profesor tiene que dedicar una buena parte de su energía a mantener el orden en clase, desviándose de su cometido principal: que aprendan los alumnos.

Seguimos usando los libros de texto como única fuente del saber en la era de Internet, haciendo del cuaderno el lugar para tomar los apuntes, de la explicación y la pizarra la tecnología más avanzada. Hacemos del libro de texto y de su seguimiento a pies juntillas prácticamente el único cometido del profesor dentro de aula. Atrás quedaron los años de las bibliotecas de aula, de los proyectos interdisciplinares, de los talleres, de las asignaturas “prácticas”… hoy únicamente importa saberse de memoria no sé qué contenido que está plenamente accesible con un clic del ordenador.

Naturalmente, sería injusto generalizar esta visión a todo el profesorado, muy injusto. Existentes testimonios de tantos y tantos profesores que trabajan buscando otra Escuela que no puedo dejar de mencionarlos. Muchos de ellos, además, trabajan en redes como Aulablog, Espiral, Chiron, Novadors, Proyecto Grimm, DIM… son ejemplos de lo que hablo. Hacen de la red su claustro y de Twitter su medio privilegiado de comunicación, buscando el intercambio de experiencias y el apoyo emocional que muchas veces no encuentran en sus centros. Son testimonios de realidades, no de teorías, y un estímulo para seguir en el camino.

Aprender es motivador, es apasionante, es enriquecedor, abre la mente y provoca en los chicos que se maravillen del mundo. Sólo necesitan que les guiemos, les motivemos adecuadamente para que encuentren alicientes. Tenemos tantos ejemplos de cómo hacerlo usando las TIC conectando directamente con la experiencia personal de los alumnos como usuarios de tecnología que ver cómo se sigue trabajando como en siglos pasados me produce una profunda tristeza. Nuestros alumnos, nuestros hijos, conectados e inmersos en la tecnología del Siglo XXI cuando llegan al Instituto dan un salto en el tiempo y viajan al Siglo XIX. Entra en un aula vacía para escuchar durante horas a profesores hablando de temas importantes y ajenos. Durante este rato, se ignoran sus capacidades para trabajar con otros, para usar Internet, para gestionar la información multimedia y sólo se centran en el lenguaje oral como vehículo principal. Y así todos los días.

¿Dónde quedan todos los avances científicos respecto de las ciencias de la educación? ¿No es curioso que seamos uno de los pocos ámbitos de la sociedad en donde estos avances son sustituidos por las prácticas de los profesionales que ignoran estos avances? ¿Cuál es el efecto de las miles de horas de formación continua realizadas por el profesorado? Como comento muchas veces con compañeros, ¿estamos dispuestos a que nos traten un cáncer con las técnicas del S.XXI o preferimos usar las del S.XX?

Somos profesores del S.XX que damos clase como en el S.XIX a alumnos del S.XXI

Así que entiendo el aburrimiento de los chicos en las clases, su hastío y su falta de motivación. En su lugar, me sentiría exactamente igual. El sistema educativo actual es INSOSTENIBLE en su estructura, en sus contenidos, en su proyección, en su evaluación, en sus prácticas…en su profesorado también,  a pesar de la cantidad de testimonios de profesores que dan fe de otras prácticas en Educación.

Urge, a mi juicio, un auténtico debate sobre los objetivos del sistema y sobre sus medios, dejando atrás el posicionamiento partidista y el modelo actual como punto de partida. Urge plantearse si la Educación importa en un país de bajo crecimiento económico, altas tasas de paro y pocas expectativas de cambio. Urge repensar el papel del profesor y de los medios que Internet y las TIC suponen en la Escuela. Si pensamos en algo positivo de la crisis, es que hay que cambiar la forma de encarar el futuro. No se pueden aplicar las viajas recetas a nuevas situaciones.

P.D.

“Tenemos que endurecer las leyes educativas, dar más autoridad al profesor, mandar más deberes que nuestros alumnos estudian poco, exigir más compromiso a las familias, ser más exigentes con los aprendizajes escolares, permitir las repeticiones indefinidas de curso…”

Escuchado en los pasillos de un centro educativo. Más de lo mismo.

Psicología 2.0

Durante este curso he estado impartiendo la clase de Psicología con herramientas 2.0 en vez de usar Moodle tal y como venía haciendo los últimos años. Aunque Moodle es una herramienta que me gusta, creo que en el planteamiento de la clase hay un exceso de control por parte del profesor y faltan componentes sociales del aprendizaje. Es por ello que durante el presente curso la clase ha tenido como eje principal el blog pero, ademas otras herramientas de la web 2.0 que paso a comentar.

PLANTEAMIENTO METODOLÓGICO

La clase de Psicología se imparte durante cuatro horas a la semana. Los estudiantes son alumnos de 2º de Bachillerato, con escasa experiencia previa en herramientas 2.0, exceptuando su participación en redes sociales. De las cuatro horas de clase, tres se imparten en un aula de informática con veinte ordenadores sin cañón y otra en la biblioteca. Combinamos actividades clásicas con las virtuales, yendo y viniendo constantemente a ambos planos. En general, el planteamiento de las clases es siempre el mismo: una actividad (o varias) para motivar, activar las ideas previas y centrar el trabajo; después, actividades de investigación, comentario, reflexión, producción de contenidos… en ese proceso, de duración variable, el profesor ayuda y asesora sobre búsqueda de contenidos, valida el proceso del trabajo concreto, corrige, da indicaciones… En cuanto a los agrupamientos, usamos todas las opciones: actividades individuales, por parejas, en pequeño grupo y en gran grupo.

Dos cosas importantes: el enfoque y el método científico. El enfoque de la asignatura es que les sirva para conocerse a ellos mismos un poco mejor, que aprendan a ser más felices. El método científico es imprescindible para poder conocernos desde los avances de la ciencia, dejando de lado supercherías y creencias parapsicológicas.

En cuanto a la evaluación, utilizo la retroalimentación constante de todas las actividades que hacemos. Todas las actividades tienen nota y sirven para la nota de cada trimestre. Los alumnos deben realizarlas todas ellas, además de tres lecturas específicas. He realizado algunos exámenes, pero no suele ser la forma habitual de evaluar.

EL BLOG

Psicoaraújo es el blog de aula sobre el que gira todo el trabajo cotidiano. El blog recoge las tareas que hay que realizar y en él publicamos todos, tanto los alumnos como yo mismo. Los alumnos tienen asignado el rol de autor para poder trabajar sobre sus entradas. Está montado en WordPress y contiene enlaces a buscadores científicos, páginas científicas de referencia y una página con tutoriales de herramientas 2.0. Para facilitar la publicación de trabajos, tenemos una página con las normas básicas.

Además, tenemos otra página con las tareas de aula para evitar que los alumnos se dispersen en el trabajo cotidiano y tengan una referencia concreta de lo que estamos haciendo en cada momento.

Hasta el momento, la actividad en el blog se resumen en estas estadísticas.

WIKI PSICOARAÚJO

Wikiaraújo se utiliza como repositorio de trabajos, apuntes, etc. Tiene un papel secundario en el trabajo cotidiano de clase. Está montado en Wikispaces.

HERRAMIENTAS GOOGLE

Utilizamos Gmail como correo, un Grupo de Google para la información privada (notas, asistencia, trabajos personales no públicos), así como GoogleDocs para compartir los criterios de evaluación de las actividades, notas, puestas en común, repositorio de información en investigaciones, etc. En los trabajos en grupo, los alumnos comparten Docs con recursos que encuentran, enlaces, etc. Por otra parte, es muy importante dar a conocer los criterios de calificación de las actividades que se proponen así como dar retroalimentación de todo lo que se hace en el blog, y no siempre es público.

OTRAS HERRAMIENTAS

Cada alumno tiene su propia cuenta en Delicious, Flickr, Youtube, Neositios o cualquier otro servicio que hemos usado, como Slideshare o Dipity. He optado por que cada alumno se cree su propia cuenta en servicios que van a seguir usando posteriormente al paso por mi asignatura, contribuyendo a construir su Identidad Digital. No obstante, tenemos una cuenta de aula tanto de Flickr como de Youtube.

DEBATES TRASATLÁNTICOS Y VIDEOCONFERENCIAS

Hemos realizado un par de debates usando Edmodo, un twitter privado, con el IES Felo Monzón de Gran Canaria, de la mano de Lola Carreño, profesora de Psicología en aquel centro. Edmodo permite crear grupos, subir archivos, hacer encuestas y en un entrono privado. La experiencia ha sido muy positiva, destacando la participación de los alumnos y la dinamización de los profesores a pesar de los problemas técnicos sufridos .

Por otro lado, tenemos programada una videoconferencia sobre “Robots y emociones” con el CITA, Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas de Peñaranda de Bracamonte, como actividad extraescolar virtual.

CONCLUSIONES

  • El trabajo con herramientas abiertas permite que los alumnos vayan creando su portafolio (portfolio) mientras cursan la asignatura. Todos sus trabajos están en abierto posibilitando una proyección que va más allá de la clase.
  • Las actividades en abierto ofrecen la oportunidad de que el alumnado cree sus contenidos (webs, vídeos, investigaciones, exposiciones…), ofreciendo un valor que antes no teníamos.
  • El trabajo con un blog de aula colaborativo exige estructurar muy bien las actividades para que no haya dispersión sobre qué hacer y cuándo hacerlo.
  • Las actividades en abierto contribuyen a que el alumnado adquiera de forma real competencias tecnológicas.
  • La estructuración de las actividades en el blog permite el trabajo autónomo, tener ritmos distintos, no hacer todo el mundo lo mismo.
  • El planteamiento con trabajos requiere más esfuerzo del alumno que si hiciera exámenes pero obtiene más gratificación por el mismo.
  • El alumnado busca, comparte y utiliza recursos diferentes para las actividades de aula. Aprenden una forma de trabajar que es muy útil para evitar el “copiar y pegar” y realmente posibilitar el aprendizaje.
  • Las clases son más motivadoras, creativas e interesantes que las tradicionales expositivas.
  • Hay que mejorar el seguimiento de las actividades trasatlánticas; el trabajo en la distancia ofrece grandes posibilidades pero hay dificultades en coordinar un ritmo común a ambos centros.
  • La participación del alumnado comentando las tareas se puede mejorar.
  • Es necesario disponer de un cañón en clase y una conexión rápida a Internet. Falla demasiadas veces y perdemos mucho tiempo.
  • El próximo curso ampliaremos el uso de herramientas incorporando redes sociales, desde luego Twitter y quizás alguna otra.

¡¡ACTUALIZACIÓN!!