Reflexiones sobre el modelo de formación del profesorado y el cambio educativo

Esta mañana me he levantado inspirado. Después de casi 25 años en la docencia, me pongo a revisar qué está fallando en el modelo de formación del profesorado que no hace que el cambio llegue a las aulas. No quiero hacer una disertación muy estructurada pero sí quisiera compartir reflexiones que me rondan desde hace tiempo y que podrían ser tenidas en cuenta para cambiar el actual modelo formativo del profesorado si realmente queremos un cambio en el sistema educativo.

Un profesor sólo no cambia un centro

Esta es una verdad de perogrullo. Hasta ahora, el modelo de formación del profesorado se basaba en que un profesor o profesora de una etapa o especialidad hacía un curso de formación para , posteriormente, compartir con su claustro los conocimientos adquiridos. Este modelo se sustenta en algunos errores de partida que quisiera enumerar. El primero es que presuponemos que ese profesor o profesora tiene capacidad de transmitir lo adquirido. Al igual que en el aprendizaje, si esos cambios no se transfieren a su propia práctica, si no cambia su práctica diaria, no va a existir transferencia y, por tanto, todo puede quedar en un curso más para el currículo o para completar la formación obligatoria para el cobro de sexenios (en el caso de los funcionarios). El segundo error es que presuponemos receptividad en los compañeros o compañeras de ciclo, departamento o claustro. Puede haber casos de claustros receptivos, desde luego, pero confiar en la voluntad o en la apertura como simple acto de fe es una mala estrategia para el cambio estructural, que es el objetivo que perseguimos. Por último, y una razón de calado, la cultura docente en España es la de “cada maestrillo tiene su librillo” lo cual se traduce en que en mi aula yo hago lo que quiero y tú haces lo propio en la tuya. Me dicen algunos compañeros que al cambiar tu aula entonces el resto se fija en tí y poco a poco van cambiando… nos pueden dar las uvas si confiamos en esa estrategia.

La formación a distancia

La formación a distancia es el modelo de formación elegida por la Administración educativa en los últimos años. Todo docente que quiera mejorar su praxis debe hacer un curso en línea, hacerse la cuenta correspondiente en las redes sociales, usar artefactos digitales, etcétera etcétera. Ese modelo considera, igualmente, que es el profesor o profesora el agente de cambio y que éstos, por diseminación, transfieren a los demás las nuevas prácticas educativas. Aplicad los argumentos anteriores a este modelo de formación cuyo máximo beneficio es el considerable ahorro económico, además de una privatización encubierta del modelo formativo. La ausencia de medición del impacto de los cursos en las aulas invalida por completo el uso de este sistema de formación como el elegido para formar al profesorado, aunque pueda ser útil para otros contextos. Descansar la formación continua del profesorado del sistema educativo en hacer cursos en línea es un error estratégico. Imaginemos a los médicos haciendo lo mismo. En absoluto estoy en contra de que exista formación en línea que use la potencia de Internet y las redes para actualizarse pero no que éste sea el sistema elegido por la Administración para actualizar al profesorado. Puede ser un canal de formación secundario y voluntario, del que no dependa, en modo alguno, el cambio estructural en las metodologías docentes.

El papel de los equipos directivos

No hay cambio posible en un centro docente que no pase por el liderazgo pedagógico, organizativo y emocional de un equipo directivo que sea capaz de aglutinar a los profesores y profesoras en torno a un proyecto educativo, una misión y una idea compartida de qué es la educación. Naturalmente, eso no excluye el debate, imprescindible, las diferentes visiones sobre la forma de trabajar, la organización, etcétera. El equipo directivo es responsable de promover la participación del profesorado (también de alumnado y familias ) canalizar los debates, llegar a consensos, generar sinergias aceptando la diversidad del propio claustro, actuando de forma inclusiva para que nadie se sienta fuera del proyecto y tenga su cuota de implicación y responsabilidad en el mismo. Hablo de valores, hablo de misión, de identificación con nuestra tarea. Doy por hecho que todos somos profesionales con nuestro trabajo pero entendamos, que si no actuamos compartiendo unos valores pedagógicos comunes (los mínimos necesarios), no hay una diferenciación ni una forma de educar común, no hay proyecto educativo, sólo papeles. Este aspecto es, definitivamente, el más importante en mi opinión, para hacer que un centro tenga una identidad propia y genuina, con la que toda la comunidad educativa se sienta identificada.

Los cambios se dan en los claustros o no se dan

Los claustros son el agente de cambio del sistema educativo. Ahí estamos todos los profesores pero quiero poner en valor a papel colectivo del claustro. Claustros que debaten, que deciden y que actúan en común, aceptando la diversidad del profesorado, pero en común, de forma inclusiva. Cualquier decisión pedagógica sobre metodología, evaluación, organización curricular, etc, si no es aceptada y asumida como propia por los claustros, no va a tener el impacto necesario para el cambio. Es más, si no hay un mínimo común pedagógico, incluso es contraproducente porque muestra formas contradictorias y aún opuestas de trabajar. Preguntemos a los alumnos y familias para entender esto. Sobran explicaciones.

Los niveles, ciclos y departamentos… ¿y los equipos docentes?

Si descendemos al nivel más cercano a la praxis educativa, las decisiones adoptadas en claustro se llevan a la práctica en los niveles, ciclos y departamentos. La figura del equipo docente, especialmente en Secundaria y Bachillerato, es la gran olvidada y es clave para que las medidas se desarrollen con coherencia y tengan el impacto deseado. Es un error gravísimo en la organización escolar de los centros, que no existan reuniones de equipos docentes todas las semanas para hacer seguimiento de los grupos, para ver las medidas in situ, para hacer ajustes metodológicos, etc. Es más, ¿por qué no dar continuidad a los equipos docentes durante unos años, como se hacía en Primaria cuando existían los ciclos? Nos aseguraríamos de tener un conocimiento exhaustivo del alumnado y de que las medidas se toman a medio plazo, huyendo urgencias innecesarias. En este último nivel, hablamos de lo más concreto, de lo que hacemos en las aulas y es donde las decisiones tomadas por los claustros o la propia Administración, se llevan a cabo ajustándose a las realidades diversas de las aulas. Equipos docentes, también en Secundaria, por favor.

¿Entonces, cómo formar al profesorado?

Comencemos por analizar lo que hay. Coexiste un modelo dual de formación. Está basado en cursos en línea y eventos, de un lado, y los seminarios en centros, de otro lado. Los cursos en línea no tienen impacto alguno en aula y centro, sirven para privatizar la formación y hacer creer al profesorado que las TIC son el cambio educativo junto a la pléyade de eventos variopintos, públicos y privados, con personajes mediáticos, docentes o no, que muestran la revolución educativa en marcha que no acaba de llegar nunca, casi siempre bajo el patrocinio de una u otra empresa. Estos eventos de gran visibilidad mediática cuyos protagonistas gozan de gran predicamento, no tiene impacto alguno en la praxis del aula, más allá de los docentes individuales que hagan cambios en sus contextos. Naturalmente, algunos centros educativos están en el candelero como modelos a seguir, porque han conseguido cambios significativos. Cuesta mucho, muchísimo, diferenciar propaganda de realidad, y no pongo en la mano en el fuego más que por algunos centros muy concretos que responden no a los cambios mediáticos que conllevan metodologías con nombres en inglés y mucho apararataje tecnológico, sino a los criterios descritos de cambios en claustros, equipos docentes y proyectos educativos, tras años de trabajo y con muchas dificultades para desarrollarlos. Esos centros, curiosamente, no seleccionan a su alumnado y funcionan teniendo a sus claustros y directivas como la mayor herramienta de cambio.

Finalmente está el modelo sin explotar. El trabajo en los centros, con claustros, ciclos, departamentos y equipos docentes. Ahí es donde deberían estar centrados los esfuerzos. Es una formación a la carta, diferente para cada centro y que debería estar necesariamente incluida en el horario laboral. Una formación que atienda a cualquier aspecto que un centro reclame previa reflexión necesaria y obligatoria por los claustros acerca de la organización escolar y curricular, la metodología y la evaluación. Realizado ese diagnóstico, entonces cada centro va a demandar que se inicie un proceso de reflexión-acción participativa, con ayuda externa para que vaya dando pasos de cambio reales, asumidos por todos y puestos en práctica en ese proceso de forma que no sea un curso teórico más sino una parte de nuestra función docente. Reflexión sobre la práctica  para mejorarla.

Una vez iniciado este proceso, llega lo más difícil que es la puesta en marcha de cambios. Habrá errores, habrá disfunciones pero si incorporamos la mentorización entre los propios docentes, la apertura de las puertas de las aulas, la inclusión de varios profesores dentro del aula de forma permanente, entonces, el cambio es imparable. Aprenderemos unos de otros, reflexionaremos sobre lo que hacemos, corregiremos errores, gestionaremos procesos y tiempos… es un modelo más a largo plazo pero de mayor calado transformador.

Necesitamos ayuda… nuestra propia ayuda

No estamos locos, sabemos lo que queremos. Los profesores y profesoras queremos hacer bien nuestro trabajo, sabemos que tenemos limitaciones y que el sistema hace aguas. Somos responsables de nuestra parte, por eso, necesitamos ayuda. Pero no de un gurú educativo o una empresa que nos venda el último avance tecnológico; tampoco de la última metodología escrita en inglés que posiblemente lleve cerca de cien años desarrollándose en escuelas de todo el mundo. Necesitamos equipos directivos que lideren el cambio, a nuestros compañeros del claustro, a las familias, a la Administración en entienda que dentro de nuestro trabajo la formación es parte fundamental y nos facilite los espacios y tiempos para desarrollar metodologías de reflexión sobre la práctica para el cambio.

¡No puede ser tan difícil!

 

Entusiasmo

Si mañana cuando vayas a trabajar a tu centro educativo no sientes entusiasmo, algo falla gravemente.

Nuestro trabajo es difícil y para afrontarlo es necesaria una gran dosis de entusiasmo todos los días.

Reivindico el entusiasmo, la alegría de trabajar en aquello que me apasiona (aunque tenga todos los problemas del mundo).

La formación inicial del profesorado: una asignatura pendiente

Imagen: I’m a bit incredulous bajo Licencia CC

Estamos aburridos de escuchar que Finlandia tiene un sistema educativo excelente y uno de los factores que hacen que sea así es, sin duda, el profesorado. Quisiera abordar, en esta entrada, algunas consideraciones respecto a la formación inicial del profesorado para que nuestro sistema educativo sea, en el futuro, el de mayor calidad posible por contar con excelentes profesionales. Si hay cosas que se pueden hacer para cambiar la calidad del sistema educativo sin cambiar las leyes  una de ellas, es cambiar la formación inicial del profesorado que trabajará en centros educativos, sea cual sea la etapa, sea cual sea su titularidad.

Las Facultades de Educación, el primer paso

Hace casi veinticinco años que salí de la Escuela de Magisterio y en todos estos años, pocas cosas han cambiado respecto a la formación que se imparte en las actuales Facultades de Educación o Formación del Profesorado, como se prefiera. Por mi experiencia trabajando con compañeros más jóvenes, encuentro que la formación inicial de los Maestros en Educación Primaria o Infantil sigue teniendo graves carencias:

  • Desconexión universidad y realidad del aula, a menudo por la ausencia total de práctica del profesorado universitario. Se sigue enseñando de oído.
  • Ausencia formación en metodologías activas, se sigue practicando en las aulas el tipo de enseñanza magistral aderezado con trabajos en grupo.
  • Ausencia de formación en evaluación; el alumnado sale de la Universidad sin conocer herramientas como los portfolios, los cuestionarios, etc…
  • Ausencia o insuficiente uso de las TIC, excepto las plataformas cerradas como Moodle o en blogs, con el único fin de poner las tareas o colgar apuntes.
  • Ausencia de conectividad en los aprendizajes; no se aprende en redes de compañeros próximas o lejanas, no se aprovecha el potencial social de las redes.
  • No hay PLE explícitos; el alumnado no hace una reflexión previa de cómo y de quién aprende. Tampoco sus profesores.
  • Prácticas insuficientes en centros educativos, sin una supervisión de los profesores universitarios ni un reconocimiento del profesorado que trabaja y realiza la labor de mentoring.

El Máster Formación de Profesorado, un fracaso más

Algunos teníamos esperanzas en que la muerte del Curso de Aptitud Pedagógica (CAP) trajera una auténtica formación pedagógica para el profesorado que trabajará en centros de Secundaria y Bachillerato (no hablemos ya de Formación Profesional). El Máster de Profesor de Enseñanza Secundaria perpetúa todos los defectos del antiguo CAP y apenas aporta nada relevante.

  • Sigue sin responder a las necesidades específicas de formación en Secundaria; el profesorado lo vive como un trámite para poder impartir clases de “su asignatura”.
  • Carencias muy graves en metodología y evaluación; de nuevo, ausencia de referencias en metodologías activas así como en evaluación sumativa y formativa.
  • Ausencia muy grave de contenidos psicopedagógicos básicos; es lamentable discutir con compañeros de Secundaria la necesidad de que el currículo se adapte al alumnado y no al revés; de la importancia de conocer las características del adolescente, de lo importante de la resolución de conflictos, de la educación emocional…
  • Prácticas insuficientes en los centros.
  • Visión especializada de los contenidos, de forma que se entiende el conocimiento como la adquisición de contenidos de una asignatura en particular sin vínculos con el resto, aislada.
  • Ausencia de formación en técnicas de trabajo en equipo, gestión de proyectos
  • Ausencia de evaluación rigurosa; lo que, de hecho, permite el acceso a la profesión de forma indiscriminada.

La Escuela Concertada, sin control alguno

Los centros de titularidad privada financiados con fondos públicos no tienen control alguno por la Administración en la selección del profesorado. Sabiendo que existen excelentes profesores en la Escuela Concertada, la ausencia de criterios públicos de acceso y la falta de transparencia en la contratación, constituyen una anomalía impropia de un Estado democrático que financia, vía conciertos, una parte importante de la enseñanza del país. Deberían exigirse los principios de mérito y capacidad, al igual que en la Escuela Pública, unidos a los de transparencia y publicidad.

Escuela Pública, el desastre de las oposiciones

El sistema de oposiciones debería garantizar que se cumple el principio de mérito y capacidad para quienes desean forma parte de la Función Pública. Si nos detenemos a profundizar en qué significan ambos conceptos, vemos que el mérito y la capacidad que exige la oposición nada tiene que ver con el que exige el desempeño del trabajo. La Administración sigue seleccionando al profesorado en base a unos requisitos que no sirven para el trabajo que después desempeñarán, originando un grave problema y una grave disfunción en el sistema.

  • Oposición desconectada de la realidad del aula; excesivo peso de los contenidos teóricos propios de cada especialidad, sin un coprpus común transversal.
  • Ausencia de contenidos relevantes para impartir clase, excepto los propios de la especialidad.
  • Ausencia de demostración práctica de la capacidad para dar clase.
  • No hay un mentoring efectivo del profesorado hasta que se considere preparado para poder dar clase.

Algunas alternativas
En la formación de maestros:

  • Aumentar el nivel de dificultad en el acceso a los estudios, esto es, la nota de corte.
  • Cambios de los currículos en Facultades de Educación para hacer hincapié en los procesos de aprendizaje de las lenguas, los fundamentos matemáticos y los conocimientos científicos básicos.
  • Enfoque experiencial del aprendizaje versus el enfoque académico.
  • Necesidad de que sean profesores en activo en las aulas quienes impartan una parte del temario, sólo así podrán transmitir las situaciones reales que se viven día a día.
  • Más tiempo de prácticas en los centros educativos.
  • Reconocimiento de la labor de mentoring del profesorado que tutela a alumnos de prácticas.
  • Aumento de experiencias con metodologías activas, proyectos colaborativos
  • Nuevas experiencias de evaluación formativa y sumativa: herramientas para evaluar aquello que queremos medir.
  • Aprendizaje de idiomas.
  • Aprendizaje de técnicas de gestión del tiempo, de trabajo en equipo, de gestión de procesos.
  • Aprendizaje de técnicas básicas de dinámicas de grupo, tutoría entre iguales...
  • Contenidos obligatorios sobre educación emocional.
  • Formación específica en inclusión educativa en cualquier especialidad.

En la formación de profesores de Secundaria:

  • Alta exigencia de motivación previa para poder hacer el Máster, con selección del candidato.
  • Enfoque experiencial del aprendizaje versus el enfoque académico basado en la adquisición memorística de contenidos.
  • Formación en dinámicas de grupo, gestión de conflictos, mediación
  • Formación en educación emocional.
  • Formación psicopedagógica básica: motivación, atención…
  • Formación psicológica básica: psicología del adolescente, empatía…
  • Formación en metodología activas del aprendizaje.
  • Uso de las TIC en entornos abiertos para aprender con otros.
  • Formación en evaluación de procesos y proyectos.
  • Necesidad de un curso académico para hacer prácticas evaluables previas a la aprobación del Máster.

 

Estas son mis reflexiones para comenzar el año. ¿Y tú qué opinas? ¿Crees que hay que cambiar el sistema de acceso a la docencia? Deja tus comentarios, por favor.

El poder de la palabra

La palabra nos hace humanos, nos acerca a los demás, nos ayuda a comprenderlos. Es una de las herramientas de trabajo imprescindibles para los educadores, especialmente cuando tenemos delante a los adolescentes. Aunque no compartimos en muchas ocasiones sus códigos, su jerga, su lenguaje coloquial, tenemos la enorme capacidad de llegar a ellos a través de la palabra.

Los profesores de Secundaria, en general, pensamos que con los alumnos se puede hablar de cualquier manera, es decir, en un pasillo o en el patio, incluso al final de la clase. Comentamos algunos aspectos de ese día, que si hoy te has portado mal, que si va todo bien, que si hoy estoy enfadado contigo por esto o lo otro… Desde nuestra posición de profesores, pensamos que ya hablamos con los chavales cuando tenemos este tipo de intercambios, muy rápidos, muy unidireccionales, muy a mata caballo, valga la expresión. Esto no es casual, hablamos así porque no tenemos los tiempos necesarios o no los sabemos buscar, igual me da, pero no es suficiente.

Los adolescentes, en pleno desarrollo y en pleno cambio, son reacios a nuestros encuentros cuando éstos son exclusivamente para que les recriminemos, muchas veces con toda la razón, algún aspecto de su rendimiento académico o de su conducta. Al contrario, un cómo estás, un qué tal te va todo o una sonrisa al decir su nombre tienen un efecto enorme de cercanía y confianza en un mundo, el de los institutos, en el que todo sucede demasiado rápido.

Sin embargo, quiero hacer hincapié en el valor que tiene para los adolescentes el que tengamos un encuentro personal con ellos. Ese encuentro, cuando se hace en tiempo y forma adecuado, permite descubrir a la persona que hay detrás de ese alumno al tiempo que ese alumno descubre a la persona que hay detrás de ese profesor. Cuando te abres a su vida, todo cambia. Comprendes el porqué de determinadas actitudes, ayudas a comprender procesos o simplemente, eres un colchón emocional.

Ese encuentro es imprescindible para establecer una relación de confianza mútua y también llegar a acuerdos sobre aspectos académicos o conductuales. Pero aún es más importante teniendo en cuenta que normalmente, sin ese tiempo personal, sólo conocemos a un alumno diluido en un grupo desempeñando el rol que quiere o puede desempeñar. Sin el encuentro personal, sólo conocemos etiquetas que aplicamos de forma indiscriminada según nuestra escala de valores como profesor:

Es un vago

Es muy buen estudiante

Es un mal educado

Es un…

La importancia de escuchar nos ayudará a eliminar prejuicios, a conocer a la persona y desterrar ideas superficiales, preconcebidas o las temidas etiquetas psiquiátricas tan de moda últimamente. ¡En cuántas ocasiones no hemos visto que las etiquetas destruyen a las personas que las sufren!

Desde este curso en la Comunidad de Madrid todos los tutores de Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional tienen que tener al menos una tutoría individual con cada uno de los alumnos de su grupo en cada trimestre. Me parece una excelente idea que recoge una queja tradicional de los tutores hacia la falta de tiempo para hablar con el alumnado aunque, con leyes o no, siempre he conocido a profesores, tutores o no, que han dedicado su tiempo a entrevistarse con los alumnos, no en los pasillos, sino en un espacio más pequeño, de tú a tú, sin las incómodas miradas de quienes pasan por ahí. Es la primera vez que una ley recoge este aspecto imprescindible.

Pero desgraciadamente, no todos los tutores de mi entorno lo entienden. Parece que conocer a los alumnos es más difícil que conocer la asignatura que se imparte. Al fin y al cabo, una asignatura no cambia tanto y cada alumno es un mundo. Pero este alumno, esta persona que deja un tercio de su vida de lunes a viernes en el instituto, necesita de adultos que le escuchen, que le cuestionen, que le orienten.

No me sirven las excusas del tiempo ahora que lo tenemos; tampoco que son mayores o que sea una ley de tal o cual partido político. No entiendo porqué un tutor de un alumno no ha hablado con él, si quiera en un recreo, ¡qué menos! La cultura educativa imperante en los institutos sigue sin reconocer el papel educador de todo profesor y eso es muy preocupante. Toda reforma educativa que obvie este aspecto y toda práctica educativa que intente circunscribirse sólo a la mera transmisión de conocimientos, se topará de bruces una y otra vez con los mismo problemas.

PD. Sólo tengo buenos recuerdos de aquellos profesores que hablaron conmigo y me ayudaron a conocerme a mí mismo. El resto los he olvidado, afortunadamente.

 

Imagen: No Going Back bajo Licencia CC.

 

Los recortes de Aguirre

La Comunidad de Madrid publicó en julio de 2011 unas instrucciones de principio de curso (2011-2012) y una Orden de tutoría que suponen el golpe de gracia a la Educación Secundaria Pública Madrileña al dejar en la calle a 3000 profesores interinos de Secundaria, trastocar el funcionamiento de los centros y suprimir el modelo de orientación en Secundaria que llevaba casi veinte años en funcionamiento. En los últimos años, la Comunidad de Madrid ha ido disminuyendo el gasto educativo por alumno hasta situarlo en el más bajo de España, dejando en la calle a miles de profesores, rechazando firmar el Programa Escuela 2.0 con el Ministerio de Educación aduciendo problemas de salud y, en general, destinando el dinero de forma preferente a la enseñanza concertada, bien regalando suelo público para la construcción de colegios aunque segreguen por sexo o modificando la adscripción para que puedan elegir las familias los centros concertados, bien mediante las desgravaciones en el impuesto sobre la Renta. Asistimos a una agresión sin precedentes que, de hecho, condena a la Enseñanza Pública a ser subsidiaria de la enseñanza privada destinada a quien pueda pagarla. Años de recortes educativos en Infantil, Primaria y ahora Secundaria y Formación Profesional, dejan en tela de juicio la afirmación de que la Comunidad de Madrid es un buen lugar para nacer gracias a sus estupendos servicios públicos. Sólo en publicidad la Comunidad de Madrid ha gastado desde 2007 más de 750 millones de euros. Que no nos cuenten milongas, por favor.

Imagen: Escolar.net

Quiero recordar a los lectores de este blog, que los docentes de secundaria, como es mi caso,  llevamos desde 2010 con una bajada del 7,5% del sueldo y una bajada del 35% de las pagas extraordinarias. Además del recorte en sueldos, la Comunidad de Madrid paraliza la dotación de infraestructuras en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y reduce el gasto en formación del profesorado. El presupuesto en Educación Pública en Madrid cae un 4,8% mientras que en la privada-concertada sube un 0,7%. El total de dinero que se destina a la enseñanza privada-concertada a través de las desgravaciones en el impuesto sobre la Renta asciende a 90 millones de €.

Siendo graves estos hechos, es todavía más grave la campaña de desprestigio orquestada en el gabinete de comunicación del Partido Popular de Madrid contra los docentes de la Escuela Pública. Primero la Presidenta de la Comunidad, la Sra. Aguirre, echa a la opinión pública contra el profesorado argumentando que nos quejamos por trabajar sólo dos horas más. Luego, la Sra. Botella dice que los funcionarios del Ayuntamiento trabajan más que nosotros. Después, la Sra. Figar, Consejera de Educación y Empleo,  dice de nosotros que somos quienes acosábamos a los peregrinos en agosto y acusa a los antisistemas y radicales de manipular las asambleas de profesores de los centros. El Sr. Rajoy, presidente del Partido Popular y candidato a presidente del Gobierno, dice que trabajar dos horas más no afecta a la calidad de la enseñanza… Podría seguir con las declaraciones de dirigentes del Partido Popular, para muestra un botón.

Estoy tan enfadado que quiero expresar en este espacio personal que sufrago con mi dinero, la opinión que tengo de todo lo que está pasando, aportando mi granito de arena para desmontar las mentiras y falsedades de la Comunidad de Madrid. No estoy en ningún partido político, no estoy sindicado, no soy antisistema, sólo soy un profesor de Secundaria que ha cometido el delito de estudiar dos carreras, pasar una dura oposición, trabajar muchas horas a la semana para mi centro, estar en la Junta Directiva de una asociación de profesores innovadores como es Aulablog y, en general, volcar todo mi esfuerzo profesional en la mejora de la Educación.

POR QUÉ LAS INSTRUCCIONES SON TAN IMPORTANTES

Para quien no trabaje en un centro de secundaria no entenderá que los profesores que cada curso estamos en el centro escolar dependemos del número de alumnos que se prevé que tengamos en el mismo. En función de esas previsiones, la Inspección otorga un cupo de profesores en el mes de julio que desarrollarán su labor docente a partir de septiembre. Es muy importante, por tanto, conocer el número aproximado de alumnos matriculados para distribuir el horario del profesorado entre los diferentes departamentos y así poder ofertar los servicios que se dan en los centros que NO SE REDUCEN EXCLUSIVAMENTE A DAR CLASES. En este sentido, con esos profesores y sus horas correspondientes, se organizan las horas en las que se abre la biblioteca del centro (para el préstamo de libros o para hacer trabajos o consultas), las guardias (para sustituir al profesorado que está enfermo o para vigilar los recreos), los desdobles de las asignaturas (que son hacer grupos más pequeños de una misma clase para enseñar adaptándose a los distintos niveles de los grupos, por ejemplo en Inglés), las reuniones de coordinación de profesores (los tutores se reúnen todas las semanas con el orientador, o todos los profesores de una misma clase), los grupos de trabajo (profesores que llevan a cabo planes de mejora en los centros, seminarios de profundización o actualización), la preparación de actividades extraescolares, los talleres (en algunas asignaturas se separan los grupos para dar talleres más prácticos en grupos más pequeños) o los laboratorios (requiere que el grupo se divida y una parte vaya al laboratorio mientras el resto se queda en clase). Las instrucciones de este curso suprimen, las horas de dedicación del Coordinador TIC, además de las reducciones docentes de todos los jefes de departamento y hacen imposibles ofertar la mayoría de los servicios que acabo de enumerar.

CONSECUENCIAS EN MI CENTRO

En nuestro centro, las instrucciones van a tener repercusiones muy específicas. Somos un centro bilingüe en inglés con alumnado con discapacidad motora, además de Bachillerato de Artes. Tenemos 24 grupos, uno más que el curso anterior,  incluyendo un PCPI de Administración. Tenemos también alumnado inmigrante que había sido atendido hasta ahora en grupos específicos de Lengua y Matemáticas por profesorado de compensatoria. Veamos más en detalle las consecuencias concretas por departamentos.

DEPARTAMENTO DE ORIENTACIÓN

Supresión de las horas de coordinación de tutores con lo que no se podrá supervisar el desarrollo del Plan de Acción Tutorial. Pérdida de medio profesor de compensatoria que imposibilita el apoyo en grupos específicos de Lengua y Matemáticas. El año pasado perdió medio profesor de apoyo y el segundo orientador. El año anterior perdió otro profesor y el anterior el Trabajador Social. El año pasado se suprimió la optativa de Psicología. La atención a alumnado con necesidades educativas especiales va a ser mínima, sin llegar a dar las sesiones de apoyo necesarias. Mayor dificultad en atención al alumnado con dificultades o en la coordinación con Servicios Sociales.

DEPARTAMENTO DE INGLÉS

A pesar de que éste es un centro bilingüe, hay un profesor menos que el año pasado y no hay posibilidad de hacer desdobles en ningún grupo. Se pierden las horas apoyos alumnos con materias suspensas de otros cursos. Únicamente se atienden a 4º de Diversificación (en 3º no es posible).

DEPARTAMENTO DE CIENCIAS NATURALES

Se ha perdido la posibilidad de hacer desdobles de laboratorio, fundamentales para las asignaturas de Ciencias. No se pueden dar clases de recuperación de materias suspensas. Se pierde la Profundización de Biología. Se reduce el número de salidas extraescolares que se pueden realizar.

DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN FÍSICA

Pierde medio profesor. Se pasa de dos profesores y medio a dos profesores.

DEPARTAMENTO DE TECNOLOGÍA

Pierde medio profesor. Se pasa de dos profesores y medio a dos profesores.

DEPARTAMENTO DE DIBUJO

Se pierde un profesor a jornada completa y en su lugar llega un profesor con un tercio de jornada.

DEPARTAMENTO DE MATEMÁTICAS

Se mantienen en cinco profesores, pero pierden horas y no pueden dar una clase de Refuerzo de Matemáticas y se suprime la Profundización de Matemáticas en Bachillerato.

DEPARTAMENTO DE LENGUA Y LITERATURA CASTELLANA

Se pierde un profesor. Se suprimen las asignaturas optativas de Literatura Universal y de Teatro.

DEPARTAMENTO DE FÍSICA Y QUÍMICA

Se pierde un profesor. Todas las materias de Física y Química excepto una las asume un solo profesor. Imposibilidad de hacer desdobles de laboratorio, ni dar clases de materias pendientes al alumnado. Supresión de Profundización en Bachillerato, usada para preparar la Selectividad.

DEPARTAMENTO DE FRANCÉS

De 1,5 profesores se pasa a 1,3. Supresión de la hora para atender a alumnado con materias suspensas.

DEPARTAMENTO DE MÚSICA

Reducción de medio profesor. Supresión del coro de alumnos del instituto.

DEPARTAMENTO DE CIENCIAS SOCIALES, GEOGRAFÍA E HISTORIA

Se pierde medio profesor (pasa de 8 a 7,5). Los profesores que quedan deben dar materias afines (que no son de su especialidad).

DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA

Había un profesor a jornada completa, que queda reducido a un profesor a media jornada.

Ahora, que venga la Consejera a explicar que la calidad de la Educación no se va a resentir. Simplemente es mentira.

Sigue la evolución del conflicto en Twitter a través de los hashtag #profesoresinEsperanza y #mareaverde

Imágenes de la concentración frente a la Consejería el miércoles 7 de septiembre de 2011 de Víctor Cuevas

Tutoría: crónica de una muerte anunciada

Con estupefacción compruebo que es cierta la noticia de El País sobre la supresión de la tutoría en Secundaria en la Comunidad de Madrid para el próximo curso 2011-12. Nuestra Consejería de Educación ha decidido acabar con la hora lectiva de tutoría en todos los cursos de Educación Secundaria Obligatoria (antes el Ministro Gabilondo del PSOE había hecho lo mismo con la tutoría de Bachillerato para poner Religión en su lugar) para que los centros decidan, según sus necesidades, ofertar Lengua, Matemáticas e Inglés. Hasta aquí la información, pincha al final de la entrada para ver las Instrucciones de la Consejería de Educación).

Cuando la LOGSE recogió en su preámbulo y su articulado la importancia y el valor de la tutoría y la orientación como un factor de calidad del sistema educativo, en los centros de Secundaria se establecieron por vez primera en España planes específicos para todo el alumnado (importante matiz)  con tres ejes de intervención: Acción Tutorial, Orientación Académica y Profesional y Apoyo al Proceso de Enseñanza y Aprendizaje. La LOGSE, de cuyos errores prefiero no hablar y sí glosar ahora uno de sus aciertos, establece un modelo de trabajo sistémico entre todo el profesorado tutor junto con el orientador y jefatura de estudios que permitía abordar el hecho educativo desde múltiples perspectivas y, en particular, la tutoría. Este enfoque se aborda desde el trabajo cotidiano en las aulas a través de un eficaz sistema de coordinación y asesoramiento. Siempre sujeto a mejoras, en mi experiencia como orientador desde 1998, la tutoría ha servido para poder encauzar adecuadamente los procesos educativos que se dan en las aulas: gestión de conflictos, aprender a convivir, aprender a ser personas… En ese espacio privilegiado de tutoría, además, hemos trabajado desde la Eduación Sexual hasta la prevención de drogodependencias, pasando por la conciliación de la vida familiar o el tratamiento de los roles en la adolescencia. Como podéis ver, se trata de contenidos muy específicos impartidos en muchas ocasiones con el apoyo de profesionales expertos ajenos al centro que desarrollan estos programas bajo la coordinación del Departamento de Orientación y los propios tutores. Por si fuera poco, en la tutoría, en la hora lectiva, de desarrolla el Programa de Orientación Académico y Profesional, de extraordinaria importancia a partir de 3º de ESO en adelante, incluyendo Bachillerato.

Pero la tutoría es más, mucho más. El profesor tutor, una figura de máxima importancia en el centro educativo, es el contacto directo con las familias y el coordinador de las sesiones de evaluación o reuniones de seguimiento de su grupo de alumnos. Es el tutor, como figura de referencia para familias y los propios alumnos para el centro educativo, quien conoce más de cerca a cada alumno de su grupo y quien hace circular las informaciones sobre su contexto familiar o social que sean relevantes para su proceso de aprendizaje. Además, tiene una serie de obligaciones legales inherentes a su cargo: gestión de comunicaciones con las familias, puesta de notas, gestión de incidencias… En definitiva, un profesor tutor que haga su trabajo con profesionalidad, tiene una enorme y complicada tarea derivada del proceso educativo (gestión de conflictos, emociones, desarrollo de planes, cuestiones administrativas…) que hicieron en estos años pasados considerar que tuviera alguna compensación por un trabajo extra que no está pagado económicamente.

En este mismo blog puedes encontrar más información sobre las funciones del tutor en Secundaria y Bachillerato. Creo que estas funciones se pueden actualizar (pincha en la imagen para verlas todas), pero en ningún caso suprimir mediante la supresión misma del concepto de tutoría y la mera consideración de que todo lo que acontece en las aulas es mera instrucción. Lamentablemente, volvemos a dar un paso de cuarenta años atrás. ¿Os podéis imaginar que en los países nórdicos se suprimiera la tutoría y la figura del tutor? Yo no, pienso que las sociedades avanzadas lo son porque poner en valor algunos aspectos al margen de la situación económica coyuntural precisamente por el convencimiento de que apostar por la Educación es la mejor inversión que puede hacer un país para salir adelante ante cualquier crisis, presente y futura.

No quiero abundar más en argumentos psicopedagógicos sobre la defensa de la tutoría. Sólo pienso en los hijos de esos políticos que ahora deciden suprimir ese espacio. Les haría algunas preguntas:

  • ¿Cómo van a conocer a sus hijos los profesores en el Instituto sin un espacio específico para ello?
  • ¿Cómo van a trasmitir al profesorado cualquier información relevante sobre sus hijos: una enfermedad, una situación social, etc…? ¿Quedarán con cada profesor uno a uno?
  • Cuando sus hijos tengan algún problema de convivencia en clase. ¿Esperan que se resuelva sólo con la aplicación de sanciones? ¿Si no saben quién es el responsable, cómo actuarán?
  • ¿Cómo se articularán medidas para seguir el proceso de aprendizaje de sus hijos? ¿Asignatura por asignatura, sin coordinación ni conexión entre unos profesores y otros?
  • Si sus hijos tienen alguna necesidades especial, ¿cómo harán para que el resto de los compañeros del grupo lo acojan, acepten y quieran? ¿Por generación espontánea?
  • Si sus hijos tienen algún problema con algún profesor. ¿Cómo lo abordarán, se lo dirán al Director?
  • Si es necesario que todos los profesores tomen alguna medida educativa consecuencia del proceso de aprendizaje, ¿cómo esperan que se tome si no existe una figura que coordine las mismas? ¿Esperan que un orientador con una varita mágica “solucione los problemas”?
  • ¿Cómo van a conseguir que sus hijos aprendan contenidos que no son los curriculares pero que les sirven para la vida? ¿Harán en casa ustedes prevención del consumo de drogas o educación sexual, por ejemplo?
  • ¿Cómo les van a orientar para tomar decisiones relacionadas con su vida académica y profesional?

Seguiría haciendo preguntas de algo que sucederá a partir de septiembre. Es muy sencillo: volvemos a un modelo de educación instructivo y anacrónico, en el que sólo se valora la adquisición de contenidos porque se parte de una concepción del alumnado como mentes vacías que hay que llenar, en un contexto en el que la convivencia y las relaciones están dominadas por la aplicación de sanciones en vez de la gestión de los conflictos. Un modelo en el que la autoridad es del profesor y en el que el alumnado debe tener, per se, una motivación para aprender pasivamente materias durante seis o siete horas diarias, preferiblemente sentado en pupitres individuales. Este modelo está sacado de las películas en blanco y negro de una época de España que algunos pensamos superada. Me diréis que me paso porque ahora muchos centros educativos son bilingües y tenemos un Bachillerato de Excelencia, y hay que valorar el esfuerzo del alumnado… Nunca jamás negaré la importancia del esfuerzo del alumnado, esfuerzo que aparece más fácilmente cuando el profesorado motiva y gestione adecuadamente las emociones en las aulas, precisamente en la tutoría de forma específica. Me llama la atención que se tomen decisiones sobre el futuro de nuestros hijos pensando en cómo se tendrán que desenvolver como ciudadanos del futuro y en la Comunidad de Madrid sólo se aprecie el aspecto puramente académico olvidando otras habilidades necesarias para el mundo que está aquí al lado: trabajo en equipo, gestión de conflictos, inteligencia emocional, aprendizaje a lo largo de la vida, uso de las TIC, interacción con los demás, focalización en la solución de problemas… Aunque esto puede aprenderse fuera de la Escuela, en teoría, es allí donde se debería aprender. La tutoría, junto al resto de las clases, es un lugar específico para ello, sin duda. Pero en Madrid tenemos los centros bilingües, faltaría más, es una exigencia que nuestros hijos aprendan inglés, pero sin renunciar al resto.

Ya lo han conseguido. Primero el PSOE y ahora el PP relegan la tutoría a los libros de historia como si de la crónica de una muerte anunciada se tratara. Supongo que estos políticos que toman decisiones alejados de la vida de los centros educativos o no tienen hijos o sus hijos no necesitan de un tutor que les ayude en su proceso educativo. ¡Suerte!

Me hubiera gustado despedirme de vosotros con otra entrada para desearon felices vacaciones. No ha podido ser. En septiembre, os contaré cómo nos adaptamos a la última ocurrencia de nuestros políticos, cómo me lloverán alumnos para que “les arregle sus problemas“. No han entendido que el proceso educativo es complejo, es fruto de múltiples interacciones. Nunca hubiera pensado que se pudiera llegar a esto.

Como decía Groucho Marx, vamos de derrota en derrota hasta la victoria final.

Hasta septiembre!

PD. En twitter, hay varios hashtag #profesoressinEsperanza, #Escuelasinesperanza y #quierotutoria para mover el tema. Si te apetece, ya sabes.

Instrucciones de la Consejería de Educación

 

ACTUALIZACIÓN:

Sólo unos días después de escribir esta entrada, la Comunidad de Madrid ha publicado una Orden que regula la tutoría. La Orden consagra la supresión de la tutoría grupal y conmina a los tutores a que realicen una tutoría individual fuera del horario lectivo del alumnado. Esta tutoría individual estaría remunerada. ¿Alguien se ha creído que un tutor va a realizar una tutoría individual cuando el alumnado acabe su jornada escolar? ¿Es una broma? Por no reiterar mis argumentos, la tutoría que propone la Orden está basada en el modelo clínico, en la Escuela del Siglo XIX y en un desconocimiento absoluto del hecho educativo. Pero mejor, juzguen ustedes mismos.

 Orden sobre la tutoría del 31 de julio de 2011

 

Imagen: NO bajo Licencia CC

Jornada continua en la Escuela

 

Tuit 1

El pasado viernes nos dieron en el colegio de mi hija pequeña una encuesta de un “grupo independiente de padres” para ver si estamos a favor de una posible implantación de la jornada continua en el centro. La encuesta glosa las ventajas y excelencias de la jornada continua en Infantil y Primaria con los siguientes argumentos textuales:

Menos estrés y más igualdad. Puesto que los niños que utilizan el servicio de comedor seguirán utilizándolo si lo desean, y los niños que se van a comer a casa seguirán haciéndolo, pero no tendrían que invertir media hora o más en los traslados para ir a comer y volver al centro. El estrés de una comida previa a un examen desaparecería, tanto para unos como para otros.

Mayor aprovechamiento del tiempo en horas lectivas.

Mayor disponibilidad de tiempo para realizar actividades extraescolares.

Más tiempo para realizar las tareas escolares.

Mejor adaptación a los horarios de Secundaria, se van cogiendo los hábitos de estudio para toda o casi toda su vida académica.

No supone una reducción de horas lectivas.

La comida es más relajada porque ya han terminado su jornada.

Mayor unidad familiar.

La jornada continua favorece el absentismo escolar infantil en horario de tarde.

Las familias con hijos en Secundaria podrán unificar los horarios de comida y estudio.

Se producirá un ahorro de tiempo en viajes del centro a casa y viceversa, para los alumnos que no se queden al comedor.

Me gustaría analizar los argumentos que nos han dado el grupo independiente de padres de nuestro colegio porque no tienen desperdicio. Antes de nada comentar que el comedor es usado por casi el 90% del alumnado del centro. Nuestro colegio está situado en una zona con más colegios (hasta cuatro más) y la zona de referencia de escolarización está situada en el entorno próximo. Yo voy al colegio andando desde mi casa situada a casi kilómetro y medio y tardo unos doce minutos.

El estrés de ir a comer a casa supongo que es porque tienen entre las 13,00h y las 15,00h para comer, es decir, dos horas. Lo de que tengan estrés antes de un examen lo van a seguir teniendo con la comida o sin ella, me temo. Lo de la igualdad no lo pillo, porque los que usan el comedor ahora seguirán usándolo después y los que no también.

No hay ninguna evidencia de que se aprovechen mejor las horas lectivas en la jornada continua, justo al contrario. Si nos fijamos en el informe PISA (para tener alguna referencia igual para todos) las CC.AA. con jornada continua tienen los peores resultados mientras que las que tienen jornada partida los tienen mejores. No encuentro argumentos pedagógicos para sostener que concentrar todas las actividades lectivas en la mañana sea mejor, cuando la capacidad de atención sostenida de los alumnos desciende según avanza la mañana. La experiencia de Secundaria es muy clara en este sentido, con jornadas de hasta siete horas seguidas con descansos muy breves. En el País Vasco, con tres tardes en la ESO, comedor escolar y transporte, los alumnos tienen mejor rendimiento académico. Es cierto que en las tardes se trabaja peor con asignaturas de contenidos más difíciles pero el centro puede organizar los horarios para que esto no sea así.

Tener más tiempo para actividades extraescolares no es ninguna ventaja, si acaso, una desventaja. Estoy totalmente en contra de la sobrecarga de actividades extraescolares que no deja tiempo para que los niños jueguen, la actividad más importante en estas edades sin ninguna duda.

Tener más tiempo para hacer tareas escolares… casi prefiero no comentarlo porque me parecen una aberración como están planteadas. Sólo faltaba dar más argumentos para que el sistema no cambie.

La adaptación a los horarios de Secundaria… los horarios de Secundaria son una barbaridad, absurdos, irracionales… habría que cambiarlos también y no adaptarse a ellos.

No supone una reducción de horas lectivas, faltaría más.

La comida será tan relajado como hasta ahora porque el supuesto relax de la comida está condicionado a los turnos del colegio y al tiempo, siendo en el caso de la jornada continua o partida, limitado. Sólo las familias con hijos que no usan el comedor pueden tener ese relax en la comida.

Mayor unidad familiar (sic). Todavía no he entendido este punto.

Que favorezca el absentismo escolar de tarde tampoco lo acabo de entender, lo siento.

La unificación de los horarios de familias con hijos en Secundaria y Primaria es cierto sólo en parte porque en Secundaria se sale a las 14,30 o las 15,20 si tienen clase a 7ª hora.

El ahorro de tiempo en viajes para los que no usan el comedor está claro, hacen menos.

Ante el comentario en casa de la encuesta, me decidí a escribir algo en Twitter y en unos minutos teníamos un debate montado sobre la jornada continua con el hashtag #jornadacontinua. En el debate, profesores de localidades y Comunidades Autónomas que tienen la jornada continua y los que no la tienen, expusieron sus puntos de vista. El debate fue enriquecedor, sin corporativismo y con buen tono, lejos de las algaradas a las que estamos acostumbrados en otros momentos en los que se discuten temas peliagudos. Os dejo algunos de los argumentos del debate con posiciones encontradas. No están todos los que participaron, lo siento, pero he intentado hacer una batida por las opiniones vertidas en el mismo.

La jornada continua ofrece ventajas para los alumnos porque se duermen por las tardes o tienen asignaturas que son difíciles de impartir, sostienen Isabel FerrerVanesa Marín, o Xisco Lirola, entre otros. Sin embargo, Tamara Orozco o yo mismo discrepamos. Por su parte, Cristina hace referencia a la falta de coordinación del profesorado que trabaja en centros con jornada continua:

Tuit2

Tuit3

Tuit4

Tuit5

 

 

Algunos como Octavi Soler piensan que el debate está viciado por la mezcla entre intereses laborales o sindicales (la jornada de los maestros) con las ventajas pedagógicas:

Tuit6

José Luis Sánchez comenta que los estudios serios sobre el tema de la Universidad de Santiago desaconsejan la jornada continua (ver la referencia al estudio más abajo):

Tuit7

Lola Urbano confesaba que no estaba segura de que fuera buena la jornada continua salvo para ella misma:

Tuit8

El planteamiento erróneo de la jornada escolar salió a la palestra también junto a la comodidad para el profesorado. María o Salvador Pérez lo expusieron así:

Tuit9

Tuit10

 

Alberto Adones replica a Alberto Cuartero que defiende pedagógicamente la medida y a mi mismo sobre la importancia de que los niños tengan tiempo por la tarde para el juego:

Tuit11

En fin, estamos ante una cuestión delicada sobre la que hay muchos intereses encontrados. Igual que os comento lo anterior, os digo que en Secundaria los horarios deberían cambiar y tener horarios de tarde al menos un par de días para descargar las mañanas. Creo que es más racional o reducir horarios (Dios mío, qué dices Víctor) o añadir las tardes si queremos mantener los contenidos actuales. Y desde luego, dotar a los centros de las instalaciones que permitan a los alumnos permanecer en los centros (comedor, taquillas, transporte escolar para los que viven lejos, zonas de esparcimiento…) el tiempo que dure su jornada.

Mariano Fernández Enguita realizó en 2000 el estudio LA HORA DE LA ESCUELA. Análisis y valoración de los procesos, los efectos y las opciones de la implantación de la jornada continua. En este estudio se cuentan algunas cosas que sostenemos quienes estamos en contra de la jornada continua, empezando por la presión de las actividades en la mañana hasta llegar a la quimera de la gratuidad de las actividades extraescolares, pasando por la mezcla de las reivindicaciones sindicales con las necesidades de los niños o de las familias. Algunos de los enunciados del estudio, que nos ha llegado gracias a Antonio Omatos, son:

La jornada intensiva y el trabajo continuado no son ni han sido nunca una necesidad ni una tendencia espontánea de los seres humanos, sino de las maquinas.

El profesorado de todos los niveles siente que sus recompensas económicas y simbólicas no están a la altura de sus conocimientos, y especialmente que sus colegas de otras profesiones ganan más dinero, viven mejor, etc. El magisterio, además, se siente permanentemente agraviado frente al profesorado de enseñanza secundaria, por no hablar del de Universidad.

Los centros de secundaria han implantado en casi toda España —las excepciones son Cataluña y el País Vasco— una jornada continua draconiana para los estudiantes de Bachillerato y de Formación Profesional, opción que luego han extendido, sin encomendarse a Dios ni al Diablo, a los alumnos de la Educación Secundaria Obligatoria sin que nadie dijera esta boca es mía.

En Europa, la jornada escolar varía enormemente de un Estado miembro a otro. Existen básicamente dos modelos diferentes, los cuales pueden encontrarse en un mismo país. Algunos países han elegido la escolarización a medio jornada, impartiéndose todas las clases en una mitad del día. Esto es típico de Alemania, Grecia, Austria y algunas zonas escolares de Italia. Aquí, las clases tienen lugar normalmente por la mañana. En algunas escuelas de Grecia y en las escuelas de Portugal y de Islandia en que hay falta de plazas se ha recurrido a escolarizar a distintos grupos de alumnos por la mañana y por la tarde, con un sistema de turnos. En los demás países, lo que se encuentra es la escolarización a tiempo completo con un descanso a mitad de la jornada.

El profesorado se las ha apañado siempre para persuadir a los padres de las excelencias de la reforma propuesta. Primero, recurriendo a la evidencia inmediata: ¿qué adulto no tiene sueño después de comer? Si algún padre, tal vez por la experiencia de los fines de semana y las vacaciones, albergaba dudas sobre la disposición de sus vástagos a dormir la siesta, el maestro le hacía saber enseguida que los niños están ora dormidos ora inquietos, ora aletargados ora insoportables, con lo cual las posibilidades de error son casi nulas: si no es una cosa, será la otra. Por si esto fuera poco, el profesional abruma al lego con la afirmación de que existe una inagotable literatura científica: pedagógica, médica, psicológica, sociológica… que abunda toda en el mismo sentido.

En España no ha habido apenas estudios sobre la atención o la fatiga, pero alguno ha habido y conviene mencionarlo. Caride (1993a,b) encontró que la fatiga percibida por los escolares aumentaba notablemente en la jornada de sesión única, en comparación con la partida. Asimismo, concluyó que la atención aumentaba a lo largo del día en ambos casos, pero era siempre más alta en los grupos de jornada partida.

La concentración horaria no sólo prometía ser buena para el aprendizaje de los alumnos, sino también para el trabajo de los profesores. Ante todo, por dos motivos: primero, facilitaría la coordinación, al reunir en las cinco horas de la mañana toda la docencia y liberar unitariamente el bloque horario restante, para todo y para todos; segundo, al dejar las tardes libres de docencia permitiría al profesorado acudir más y en mejores condiciones a las actividades de formación y perfeccionamiento. Sin embargo, la hora de dedicación exclusiva está, claramente, en peligro.

Finalmente, tampoco las tutorías han mejorado con el cambio de jornada. Lógicamente, no importa cuáles sean las ofertas persuasoras o las buenas intenciones iniciales (de buenas intenciones está empedrado, ya se sabe, el camino del infierno), la presión hacia la concentración de toda la actividad laboral en la mañana arrastra sin dificultad a las tutorías, que desaparecen progresivamente de las tardes si alguna vez han llegado a estar en ellas.

Lo que sin duda ha mejorado la jornada continua es las rutinas y, probablemente, la calidad de la vida familiar aquellas familias en las que uno o dos adultos hacen la comida del mediodía en casa. El horario de la jornada partida resulta disfuncional en relación con cualquier horario de trabajo adulto y con el horario lectivo de los hermanos mayores.

La principal fuente de problemas de este proceso ha sido la mezcla de un problema propiamente educativo, las ventajas y desventajas de los distintos tipos de jornada, con una aspiración laboral ampliamente extendida en la profesión docente. Es de la máxima importancia dejar establecido que no se considera un derecho del maestro la concentración de la jornada.

Creo que no es difícil mostrar y demostrar que, en el curso de la polémica en torno a la jornada, buena parte del profesorado ha terminado por confundir lo que sabe con lo que cree saber y lo que cree con lo que quiere creer. En suma, esto viene a ratificar lo que ya ha sido señalado por otros observadores: que el profesorado se ha valido de su ascendente profesional sobre los padres para difundir una idea acorde a sus intereses, pero sin fundamento o, al menos, sin fundamento conocido para ellos.

Cabe dudar si alguien se ha propuesto alguna vez evaluar verdaderamente la experiencia del cambio de jornada.

El informe dirigido por José Antonio Caride desde el ICE de la Universidad de Santiago que ponía en duda prácticamente todos y cada uno de los argumentos del profesorado, señalaba su absoluta falta de objetividad y mostraba unas importantes diferencias, a la baja en el rendimiento y, al alza, en la fatiga percibida por parte de los alumnos con jornada única, en comparación con los de jornada partida, fue sencillamente ninguneado por los sindicatos.

 

Podéis descargar el estudio en este enlace. Otros artículos sobre la Jornada Escolar de Fernández Enguita en este otro enlace.

Todos los enlaces de profesores corresponden a sus perfiles en Twitter y los extractos están sacados de la discusión pública sobre el tema.

ACTUALIZACIÓN:

A través del debate en Twitter he conocido el blog Educación y Jornada Escolar que contiene más estudios e informes sobre este tema, al margen de los mencionados en la entrada. Este blog  es una iniciativa de Rafael Feito Alonso, Doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, y de un grupo de madres y padres de alumnos de varias comunidades autónomas del territorio español.

¿Y tú qué opinas? Sigue el debate en este blog y en Twitter con el hashtag #jornadacontinua.

2º Encuentro de Buenas PrácTICas

El pasado 1 de marzo estuve invitado a participar en el 2º Encuentro de Buenas PrácTICas celebrado en el ITE de Madrid. El Encuentro tenía como objetivo poner en común distintas experiencias en el uso de las TIC por profesores de todas las etapas educativas y de las más variadas áreas de conocimiento. Participamos veinte profesores venidos de distintas partes de España que expusimos nuestro trabajo en una jornada maratoniana. Desde luego, no estaban todos los que son pero sí que eran todos los que estaban. Además, en la jornada pudimos escuchar la presentación del proyecto leer.es con el amigo Felipe Zayas y del proyecto Gauss, con José Luis Álvarez.

La iniciativa del Ministerio de Educación para invitar a los profesores que estamos trabajando en las aulas con las TIC para exponer nuestro trabajo me parece una idea excelente que debe continuar. Sin embargo, el formato debería cambiar para dar tiempo a la reflexión y el intercambio, así como abrirse a la participación de los no asistentes usando, como no, las herramientas de la web 2.0.

La crónica oficial de la jornada la cuenta mejor que yo Paco, uno de los impulsores de la misma y la persona que más ha trabajado para difundir estas prácticas, derrochando entusiasmo y dedicación. Podéis encontrar los enlaces de las páginas de todos los que participamos aquí. La jornada fue profusamente tuiteada con el hashtag #ITE2010 y tenéis fotos de la misma aquí.

Mis impresiones

Las personas, lo mejor de la web 2.0

Me encantó compartir la jornada con profesores que admiro mucho y de los que aprendo constantemente, así como conocer a nuevos compañeros que sólo conocía a través del Twitter. Estar con Lourdes @lbarroso, compañera y amiga en Aulablog, con César @cpoyatos, compañero de fatigas, o con Néstor @potachov y Fernando @fernandoposada con los que he coincidido en algunos encuentros y a los que tengo un cariño especial, fue una delicia, como siempre. Me reencontré con Toni Solano @tonisolano, al que no veía desde la jornada de Espiral en Barcelona hace dos años y al que admiro como profesor por sus ideas tan lúcidas. Por fin puse cara a Domingo Méndez, un profesor que transmite un entusiasmo que contagia, a Luismi Iglesias, que sólo conocía en twitter como @luismiglesias con el que la risa surge en segundos; a Alberto Cuartero, @altruista, que me dejó boquiabiero con el vídeo de sus alumnos, así como a Carlos Cabanillas, @ubibene, otra de las mentes lúcidas en el uso de las TIC. Me impresionaron los trabajos de las cántabras Raquel Vadillo y Amparo Rueda, la primera en Infantil y la segunda en música en Secundaria. También conocí a José Luis Gamboa @jlgj y a Paco Ruíz, ambos malagueños a los que sólo virtualmente seguía la pista. Del resto, qué deciros, más personas estupendas con sus trabajos enormes detrás: Eva, Florenci, Xulio, Joaquín y Fco. Javier.

Píldoras que me gustaron

Las herramientas no hacen la web 2.0. Son las personas que participan, crean, mezclan, remezclan, distribuyen y comparten el conocimiento

Los profesores usamos las herramientas que tenemos a nuestro alcance, sin esperar a las condiciones ideales

Los profesores no esperamos a formarnos para empezar a trabajar. Simplemente empezamos

Los alumnos son el centro del proceso de enseñanza: los protagonistas del mismo

Nosotros somos la editorial

¿Qué puedo hacer yo en mi asignatura diferente?

No nos planteamos que todos los profesores de un centro se involucren en el cambio

La metodología es la clave. Dime cómo trabajas; dime cómo aprenden tus alumnos

Si la información existe, ¿qué pinta el profesor?

Existen multitud de recursos disponibles para aprender. No somos delincuentes

Sin RED fiable y solvente, nada se puede hacer

Necesitamos unas gafas con visión 2.0

Nada más, os dejo mi presentación. Fue un placer.