Optimización de recursos


Cuando en el año 2005 llegué a mi instituto, en el Departamento de Orientación éramos catorce personas. Dos orientadores, un trabajador social, tres profesores de ámbito de diversificación, un fisioterapeuta, una técnico de apoyo para el alumnado con movilidad reducida, dos profesores de compensatoria, una logopeda y tres profesores de apoyo para alumnado con necesidades educativas y dificultades de aprendizaje.
Este curso estamos cuatro personas. Una profesora de apoyo que también es logopeda, una fisioterapeuta a media jornada, la técnico educativa y yo mismo, el orientador.
El número de alumnos totales del centro sigue estable, casi ochocientos alumnos, así como el número de alumnos con necesidades de apoyo y dificultades de aprendizaje que representan casi el 8% del total sumando ambos conceptos. Más del 10% de nuestros alumnos no puede comprar libros de texto. En los últimos años, el número de alumnos derivado a salud mental y servicios sociales se ha disparado. Además, cada año constatamos un aumento de alumnado con dificultades de aprendizaje procedente de los centros bilingües en inglés. Muchos sin diagnóstico previo. Ya se sabe que el inglés lo es todo.
Me encanta mi trabajo pero me desborda. Lo positivo, por ver algo positivo de los recortes, es que ahora trabajamos más coordinados y nos apoyamos más entre todos los profesores, en especial los tutores y la directiva.
Con los años, la importancia del Departamento de Orientación ha ido aumentando. Nuestro trabajo es muy específico y sirve de soporte al resto de profesorado y a los propios alumnos. Una importancia que es reconocida en el día a día por el claustro lo cual hace que sienta que, a pesar de todo, merece la pena esta profesión.
Lo negativo, es la imposibilidad de atender las necesidades que detectamos, la imposibilidad de dar respuesta a las mismas y la frustración que ello provoca en nosotros, el alumnado y sus familias.
Se ve que no todos los alumnos son iguales, no todos tienen derecho a que sus necesidades educativas sean satisfechas. No todos tienen derecho a vivir una experiencia de éxito. Podrán decir que no influyen los recortes, pero niego la mayor. Influyen, y mucho.
No nos engañemos, sé de la importancia capital del profesorado como factor de calidad en el sistema educativo. Pero el discurso dominante de que los recursos no importan es falso, al menos, en mi área de trabajo.

¿Tendrán nuestros gobernantes alumnado con necesidades de apoyo en la Escuela Pública?

Esta situación de mi centro no es única, me consta. En los centros públicos los recortes en Orientación han sido brutales. En la escuela concertada, mucho menos, desde luego. En Madrid, el peso de la escuela concertada es tan grande que las decisiones sobre los recortes se toman con más cautela, faltaría más. Sin embargo, la escolarización de alumnado con necesidades de apoyo, alumnado extranjero o minorías se hace mayoritariamente en la Escuela Pública.
En mi opinión, los recortes en mi departamento son la expresión del desprecio hacia la Orientación y la ignorancia del papel que ésta cumple en el sistema educativo. En Madrid, por no haber, no tenemos ni oferta formativa específica para los orientadores ni, por su puesto, ningún negociado en la Consejería de Educación especializado en atención a la diversidad y Orientación.

La Administración educativa lo llama optimización de recursos.

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