Hablando de madurez vocacional en El Recreo

Mi amigo Gorka Fernández me ha hecho una entrevista sobre madurez vocacional. Ha sido una charla amena y distendida sobre qué factores influyen en descubrir cuál es nuestra vocación, aquello que nos hará felices en el futuro. Sin duda, el reto más importante de la orientación vocacional es proporcionar a los jóvenes las herramientas que les permitan conocerse a sí mismos, descubrirse como personas y conectar con sus valores personales para encontrar su vocación.

Para poder encontrar nuestra vocación necesitamos vivir experiencias de todo tipo. Desgraciadamente la Escuela es demasiado plana, los estudios son demasiado academicistas sin que se vivan experiencias que ayuden a encontrar vocaciones. Crear música, resolver problemas de la vida, bailar, construir artefactos, trabajar con otros, hacer experimentos, de biología, química o física, crear poesía, hacer una obra de teatro, componer y cantar canciones, crear textos… es más fácil encontrar vocaciones desde una Escuela que experimenta y crea. Desgraciadamente, la Escuela que memoriza y escupe los contenidos en exámenes no ayuda a descubrir vocaciones.

Como contrapartida a esta Escuela plana porpongo tener experiencias fuera de la Escuela. Practicar deporte, participar en grupos juveniles o de tiempo libre, formar parte de asociaciones, hacer un voluntariado, viajar de mochilero, trabajar, participar en canales de Youtube sobre videojuegos, cocina o lo que sea. Estas experiencias te van a ayudar a encontrarte a tí mismo y descubrir tus gustos, tus fortalezas, tus valores y también tus limitaciones. Recordemos que elegimos una profesión en función de quiénes somos y qué queremos en la vida. Sólo así somos felices.

Por último comentar que este proceso de conocimiento personal y maduración de la vocación es lento. Se necesita tiempo, reflexión, introspección y silencio para descubrir quienes somos. No basta con vivir experiencias si no reflexionamos sobre ellas, si no analizamos el impacto que tienen sobre nosotros. Ello requiere tiempo, un tiempo que no te dan las leyes educativas que obligan a tomar decisiones de forma precoz. Por otro lado,  la velocidad con la que vivimos actualmente y la necesidad de rendimiento no ayudan. Reivindiquemos el tiempo sosegado, el tiempo lento, el necesario, el suficiente, sin prisas, el tiempo que te permita tomar distancia.  Apaga el móvil y escúchate a tí mismo, vas a descubrir lo mejor de tí.

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