[A Golpe de Timbre #15] Ser profesor merece la pena, con Víctor Barbero

Hace muchos años que sigo a Víctor Barbero en Twitter. Sé que es un apasionado de su trabajo como profesor de Informática en un IES de la Comunidad de Madrid, “un instituto de barrio” como dice en el programa. Hoy en A Golpe de Timbre conversamos sobre la actual ley educativa, la LOMCE, el papel de la música, su concepción de la enseñanza y el papel de la informática en la educación actual. Una conversación tranquila de una persona que rebosa optimismo y que se acuesta con la conciencia tranquila por el trabajo realizado.

Nuestro trabajo es vocacional

La enorme especialización en la formación inicial del docente de Secundaria no esconde la vocación necesaria para poder impartir clase. Como en la sanidad, no dejamos de formarnos nunca, dice Víctor. Sin embargo, la labor docente es por encima de todo vocacional, aunque eso suponga una profesionalidad necesaria y un compromiso con los alumnos fuera de toda duda. Como muchos docentes con los que hablo, Víctor siente que trabajar con sus alumnos es una suerte enorme.

Música e informática, necesarias en el S.XXI

Víctor Barbero es violonchelista. Inició su docencia tras dieciocho años de formación musical y la preparación de la oposición a Secundaria. Ha sido profesor de música y podíes ver los materiales de sus alumnos en este canal de Youtube. Víctor comparte el material que usa con sus alumnos para que otros puedan sacar provecho del mismo. “Todos deberíamos compartir el trabajo que hacemos con los alumnos” dice en la entrevista.  Víctor reivindica el papel de la educación musical, un papel marginal con la actual ley educativa que relega las artes obviando los benficios de las mismas en la formación de las personas. Resulta que tras unos años como profesor de música obtuvo la especialidad de Informática, que es la que actualmente imparte. Una doble faceta que es fascinante y que os animo a descubrir en su blog y en la entrevista. “Nuestros alumnos no pueden ser ajenos a la informática, es una competencia básica profesional en el mundo actual que todos deben aprender”. Sin embargo, critica la chapuza institucional para poner en marcha asignaturas como Tecnología, Programación y Robótica, en la Comunidad de Madrid con un curso exprés o la normativa que permite a los alumnos promocionar de curso sin que aprueben esta asignatura, en el colmo de los sinsentidos de la actual ley.

Ser profesor merece la pena, por nuestros alumnos

Sin duda la parte de la entrevista que más me ha gustado es cuando Víctor reivindica nuestro papel como profesores, a pesar de todo. A pesar de la LOMCE, de los recortes, de los medios escasos, el optimismo de Víctor es claro: “sacamos adelante a nuestros alumnos, les ponemos en el camino para ser ciudadanos, tener su proyecto personal… podemos sentirnos orgullosos” y concluye categórico que “nuestros alumnos se lo merecen”. Una defensa radical de nuestro trabajo.

Podéis seguir a Víctor Barbero en Twitter donde es @vicbarbero y también su página web con referencias a su trabajo.

Por su parte, Jordi Martí, en La Mirada Crítica, escribe una carta abierta al Ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo en el que pide cosas imposibles en estos tiempos que corren: diálogo, consenso, transparencia y escucha, casi nada… ya sabéis al final del episodio encontraréis su carta. Por cierto, que nuestro ministro tiene Twitter. Puedes seguir a Jordi en Twitter donde es @xarxatic.

La sintonía del episodio es de los rusos Distemper con 3 minutes on summertime y Eracilon con su tema Cellenade pone la música del podcast. La sintonía de La Mirada Crítica es Rain Just Keeps Coming Down de Bruce H. McCosar. Podéis encontrar esta música en Jamendo.com música libre para todos.

Recuerda que si te gusta el podcast, tenemos un canal en ivoox y en iTunes en el que puedes suscribirte.

¡Que lo disfrutes!

La orientación en el Libro Blanco: treinta años perdidos

 

El Ministerio de Educación acaba de publicar el borrador del Libro Blanco de la Profesión Docente y su Entorno Escolar, cuyos autores son José Antonio Marina, Carmen Pellicer y Jesús Manso. No añadiré nada acerca de los autores porque Jordi Martí, en su blog Xarxatic, lo ha dejado claro y comparto su análisis.

Por mal camino no se llega a buen pueblo

Todas las comparaciones son odiosas y parece que en España la memoria tiene corto recorrido. Me parece intolerable que se haga un Libro Blanco sobre la profesión docente no universitaria sin que éste tenga como autores a los propios docentes, bien directamente mediante un proceso abierto y horizontal, bien con la participación directa y pública de las asociaciones de docentes, de orientadores y de los sindicatos. Que el Ministerio de Educación encargue a tres personas relacionadas con el mundo educativo la realización de un Libro Blanco que se aplicará a nada más y nada menos que a 700.000 profesores en España (de los cuales aproximadamente medio millón están en la Escuela Pública), es revelador. Tres personas ajenas al día a día del aula, sin experiencia reciente o ninguna experiencia en enseñanza obligatoria y muy ajenos a las necesidades del profesorado y, me atrevo a decir, del sistema no universitario. Hay muchas cosas que cambiar en el sistema educativo, hay que hacer una carrera profesional docente, hay que dar los medios (sí, he escrito bien, los medios) necesarios para desempeñar nuestro trabajo y, desde luego, hay que evaluar al profesorado como bien dice el profesor Gimeno Sacristán aunque no en función del resultado de nuestros alumnos. Hay que restar burocracia a la enseñanza para que ésta sea más auténtica y hay que volver a la esencia de qué es aprender y enseñar. Nada nuevo, hace treinta años que estamos dando vueltas a lo mismo sin que haya avances significativos. Para los autores del Libro Blanco todo se reduce a que los profesores somos malos profesionales y para algunos partidos emergentes, como Ciudadanos que no deja de aplaudir la propuesta de Marina, es que muchos somos, además, funcionarios y no pueden echarnos, lo que arreglaría el problema de los malos profesores.

La orientación no tiene quien la quiera

Sin embargo, quiero aprovechar la publicación de Alberto del Mazo que hace referencia a los aspectos relacionados con la orientación educativa en Orientapas, para escribir mi reflexión acerca de este Libro Blanco que, a mi juicio, está lleno de borrones y manchas, pero sobre todo, está ausente de un análisis detallado de qué es la orientación y qué debe cambiar en ella. Han pasado casi treinta años desde que el Ministerio de Educación abordó la entrada de los servicios de orientación en el sistema educativo de forma sistemática, con un planteamiento general que abarcara todas las etapas del mismo. Para hacer este planteamiento, se elaboró un Libro Blanco que puso de manifiesto la importancia de la orientación en el sistema educativo, así como las funciones y características de la tarea orientadora, tarea que no es exclusiva de los orientadores en las diferentes etapas. Fue un proceso laborioso, audaz y sistemático que tenía como objetivo hacer que en la reforma estructural del sistema educativo se incorporara uno de los aspectos ausentes del sistema educativo, como era la orientación (aunque existían los SOEVS no había un servicio de orientación como tal estructurado dentro del sistema). España entraba en Europa y tenía que actualizar un viejo sistema educativo.

Podemos criticar la LOGSE hasta la saciedad. No le han faltado detractores que añoran la vieja escuela de la Ley General de 1970. La LOGSE ha tenido aciertos y errores, entre los cuales destacaría la falta de formación del profesorado para aplicarla, la ausencia de dotación económica suficiente, la separación del primer ciclo de ESO de los colegios o la falta de adecuación de suficientes alternativas educativas en la enseñanza obligatoria que condujeran a aspirar a que que todos los alumnos obtuvieran el título básico en Educación, por citar algunos. La LOGSE no fue perfecta, en absoluto.

Sin embargo, en materia de Orientación, la LOGSE fue un avance gigantesco. Supuso desarrollar el sistema de orientación e implementarlo, incorporando la figura de los orientadores como profesores en los centros. Tras un rechazo inicial en el que éramos considerados como los ideólogos de la reforma (nos llamaban paquistaníes porque se preguntaban “pa qué están estos aquí”) fuimos desempeñando las funciones especializadas que contribuyeron a que fuéramos aceptados y resultar una figura imprescindible dentro el sistema educativo. Nadie duda hoy de esta circunstancia y si hay alguna queja al respecto, en general, se refiere a la ausencia de suficientes orientadores en los centros y equipos ante la enorme demanda de trabajo que existe.

Me parece imprescindible recordar la complejidad del acto educativo, del papel de las emociones, de la diversidad tan creciente y de la necesidad de individualizar el proceso de aprendizaje. Éste es, en mi opinión, el reto principal del sistema educativo actual: ser capaz de ajustarse a las necesidades de cada alumno y para ello resulta imprescindible el trabajo del orientador en colaboración con el resto de profesores de un centro.

Sirvan estas palabras para decir que simplificar el acto educativo a la mera rendición de cuentas en términos de rendimiento académico, de búsqueda de la excelencia y de la evaluación de resultados en pruebas estandarizadas oculta una realidad compleja en la que los actores del acto educativo, profesores, alumnos y familias, tienen responsabilidades compartidas, sin olvidar a la propia Administración que provee de formación, recursos y el marco legislativo. De lo leído en el Libro Blanco actual, sólo saco la conclusión de que es al profesor al que se le coloca exclusivamente la responsabilidad del proceso educativo, minimizando el resto de factores. Si bien el principal agente de cambio del sistema educativo es el profesor, la responsabilidad del éxito del mismo no es exclusiva de éste.

Todo el proceso desarrollado en aquellos años para poner en marcha la orientación en España, se reduce en el actual Libro Blanco a unas generalidades con ausencias graves, como el papel fundamental de la tutoría, de la atención a la diversidad y la inclusión educativa, además de no especificar más que cuatro funciones de la orientación en general y en sus etapas, sin hablar de los integrantes de los departamentos o equipos de orientación, ni la necesidad o no de impartir docencia, por citar algunas carencias. Tampoco habla de la orientación como una tarea sistémica, de la función orientadora de todos los agentes educativos, empezando por el propio docente, el tutor y las propias familias o agentes externos. Tampoco leo una sola palabra de la gestión de la convivencia y el papel de la orientación en la misma, excepto la vaguedad de que es una de las funciones. Sin embargo, habla de aspectos muy concretos como los equipos docentes, una figura ya asentada, coordinados por los tutores y del papel de jefatura de estudios en la planificación de las reuniones de esos equipos (sic). Ciertamente, los autores del Libro llevan años sin pisar un centro educativo puesto que en un Libro Blanco estos aspectos organizativos están de más mientras que otros aspectos nucleares brillan por su ausencia.

No quiero ser excesivamente técnico pero no me extraña que uno lea este Libro y eche de menos el trabajo realizado hace más de veinticinco años. He sacado de un resumen de J.A. Téllez que recoge el modelo institucional de la Orientación Educativa en España, ideas que muestran la solidez que existe en el planteamiento institucional de la Orientación en España que, actualmente, desaparece por arte de magia. Bastaba con haber leído y consultado comunicados de COPOE para conocer la realidad del sistema de Orientación en las diferentes Comunidades Autónomas y acudir a las fuentes documentales. Hablar de función docente sin aclarar, por ejemplo, el estatus del orientador evidencia el pleno desconocimiento de nuestro trabajo y de las dificultades del mismo. Parece mentira que uno de los autores del Libro Blanco sea licenciado en Psicopedagogía, que supuestamente es una carrera para ejercer de orientador educativo. Ahí radica uno de los problemas. Son personas teóricas, ajenas al trabajo educativo en las aulas las que nos dicen lo que hay que hacer para desempeñar nuestro trabajo.

Paso a resumir algunas características que se encontraban en viejos documentos educativos para que saquéis vuestras propias conclusiones.

El Proyecto de Reforma de la Enseñanza, Propuesta para el debate de 1987 recogía los siguientes enunciados:

  • La orientación es un derecho de los estudiantes que debe concretarse en un conjunto de servicios y actividades que se ofrecen dentro del sistema educativo.
  • La orientación forma parte de la labor educativa, por lo que es tarea de todos los profesionales de la educación. De manera más directa, corresponde al profesor tutor y al Departamento de Orientación de cada centro, si bien requiere la actuación de equipos psicopedagógicos cuya actuación he de ser de naturaleza preventiva, compensadora y de asesoramiento y apoyo técnico.
  • El MEC, en su ámbito de gestión, unificará en una sola red los distintos servicios y equipos que anteriormente dependían de él: Servicios de Orientación Escolar y Vocacional, Equipos Multiprofesionales, etcétera.
  • Es aconsejable que todo centro escolar tenga un Departamento de Orientación, integrado por los profesores tutores, coordinado por un director, que sea profesor del centro, y tenga formación específica de carácter psicopedagógico.

El Libro Blanco para la Reforma Educativa de 1989 dedica un capitulo entero a la orientación, el capítulo 15 en el que se abordan temas como la función tutorial, los Departamentos de Orientación, y los Equipos de Orientación y Apoyo, entre otros aspectos de carácter general. Es aquí donde encontramos la primera descripción del modelo organizativo y funcional de la orientación y su inserción en la estructura escolar contemplando tres niveles de actuación: en el aula, en el centro educativo y en el sector escolar. Este modelo, en vigor desde principios de los años noventa, ha demostrado su eficacia en su concepción aunque tenga carencias en cuanto a las necesidades de personal en los diferentes niveles por el aumento de demanda de trabajo de los orientadores.

Del documento La Orientación y la Intervención Psicopedagógica de 1990 se extraían los criterios generales que debe seguir la acción orientadora:

  • Los programas de orientación deben estar plenamente integrados en la programación general del centro y ser, en consecuencia, asumidos por toda la comunidad educativa.
  • La orientación es un proceso sistemático que se despliega a lo largo de toda la escolaridad. Las intervenciones indiscriminadas o sólo puntuales, como pruebas diagnósticas, evaluaciones puramente psicométricas o sesiones de mera información, aisladamente resultan ineficaces, cuando no contraproducentes.
  • Es absolutamente necesario lograr un alto grado de conocimiento mutuo, compenetración y cooperación entre los distintos agentes orientadores.
  • La persona, el alumno considerado individualmente y su contexto, es el referente básico y último de la orientación educativa.
  • No se puede exigir a todo profesor que domine un amplio espectro de conocimientos, técnicas y métodos especializados propios de la orientación e intervención psicopedagógica.

La intervención orientadora se despliega en las siguientes modalidades de actuación:

  • Anticipadora y preventiva de los distintos tipos de problemas.
  • Compensadora de posibles déficit, carencias y desigualdades,
  • Favorecedora de la diversidad y del desarrollo individual de los alumnos, así como de la capacidad y cualificación de los profesores.

Los objetivos generales del sistema institucional de orientación e intervención psicopedagógica son:

  • Contribuir a la personalización de la educación, es decir, a su carácter integral, favoreciendo el desarrollo de todos los aspectos de la persona, y contribuyendo también a una educación individualizada, referidas a personas concretas, con sus actitudes e intereses diferenciados.
  • Ajustar la respuesta educativa a las necesidades particulares de los alumnos, mediante las oportunas adaptaciones curriculares y metodológicas, adecuando la escuela a los alumnos y no los alumnos a la escuela.
  • Cooperar a los aspectos orientadores de la educación, atendiendo al contexto real en que viven los alumnos, al futuro que les espera y al que pueden contribuir a formar para sí mismos, y, para ello, favorecer la adquisición de aprendizajes más funcionales, mejor conectados con el entorno, de forma que la educación aporte realmente “educación para la vida”.
  • Favorecer los procesos de madurez personal, de desarrollo de la propia identidad y sistema de valores, así como de la progresiva toma de decisiones a medida que los alumnos han de ir adoptando opciones en su vida, tanto escolares como profesionales.
  • Garantizar aquellos elementos educativos más diferenciados y especializados que difícilmente, en ocasiones, puede proporcionar el profesor y las estructuras escolares ordinarias.
  • Prevenir las dificultades de aprendizaje y no sólo asistirlas cuando han llegado a producirse, anticipándose a ellas y evitando, en lo posible, fenómenos indeseables como el abandono, el fracaso y la inadaptación escolar.
  • Asegurar la continuidad educativa a través de las distintas áreas, ciclos, etapas y, en su caso, transiciones de un centro educativo a otro.
  • Contribuir a la adecuada relación e interacción entre los distintos integrantes de la comunidad educativa: profesores, alumnos y padres, así como entre la comunidad educativa y el entorno social, asumiendo un papel de mediación y, si hace falta, de negociación ante los conflictos o problemas que puedan plantearse entre sus integrantes.
  • Contribuir a toda clase de factores de innovación y de calidad que redunden en una mejor educación, en una educación orientadora y en el apoyo técnico a la oferta educativa.

La orientación es competencia compartida de:

  • Todos los profesores, como parte indispensable de su labor docente, sean o no tutores de un grupo de alumnos
  • Del equipo de sector en Educación Primaria, como unidad de ayuda externa técnicamente especializada en orientación e intervención psicopedagógica
  • Del Departamento de Orientación en Educación Secundaria, como estructura organizativa que coordina la función orientadora en el centro y que presta asesoramiento a la función tutorial,
  • Del centro educativo en su conjunto, con sus órganos unipersonales (director, jefe de estudios…) y colegiados (consejo escolar y claustro de profesores) y de coordinación (comisión de coordinación pedagógica, departamentos, equipos de ciclo).

Respecto a la estructura organizativa, hablamos de distintos niveles.

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La LOGSE de 1990, establece como principio de la actividad educativa la atención psicopedagógica y la orientación educativa y profesional (Título Preliminar, art. 2). Además, la  orientación educativa y profesional es definida como uno de los factores que favorecen la calidad y mejora de la enseñanza (Art. 55) y en su artículo 60, establece que :

  • La tutoría y orientación de los alumnos formará parte de la función docente. Corresponde a los centros educativos la coordinación de estas actividades. Cada grupo de alumnos tendrá un profesor tutor.
  • Las Administraciones Educativas garantizarán la orientación educativa, psicopedagógica y profesional de los alumnos, especialmente en lo que se refiere a las distintas opciones educativas y a la transición del sistema educativo al mundo laboral, prestando singular atención a la superación de hábitos sociales discriminatorios que condicionan el acceso a diferentes estudios y profesiones. La coordinación de las actividades de orientación se llevará a cabo por profesionales con la debida preparación. Asimismo las Administraciones educativas garantizarán la relación entre estas actividades y las que desarrollan las Administraciones locales en este campo.

La experiencia es la madre de la ciencia

Para reformar algo lo primero es evaluar la experiencia previa. En este caso, la evaluación y el diagnóstico del sistema es la clave para buscar las soluciones al mismo. En el caso de la Orientación educativa, el diagnóstico pasaría por reconocer los logros y los errores para modificarlos.

Los principales logros del actual sistema de orientación son, en mi opinión:

  • La orientación es un factor de calidad que contribuye a la mejora de la educación.
  • Es un derecho de todos los alumnos. Su carácter es preventivo y de desarrollo integral de la persona, atendiendo a las necesidades individuales de cada alumno.
  • La intervención orientadora se abre al sistema educativo y al entorno del alumno. Es vital la coordinación con los servicios de la comunidad. Es imprescindible disponer de tiempos para ello.
  • No es competencia exclusiva de los especialistas, sino de todos los agentes educativos, profesores, tutores e incluso familias.
  • Debe estar plenamente integrada en el currículo y en los programas educativos.
  • La orientación se articula en torno a programas en un enfoque sistémico que tiene en cuenta la globalidad de la persona y del centro educativo.
  • Los cuatro ámbitos de trabajo son la atención a la diversidad e inclusión, la orientación académica y profesional, la acción tutorial y, por último, la convivencia escolar.
  • La orientación se concibe como un proceso sistemático y continuo, diferenciado en las distintas etapas educativas pero con continuidad en la transición entre ellas.
  • Se constituye un subsistema dentro del sistema educativo, integrado por tres niveles: aula (acción tutorial), centro (Departamento de Orientación) y sector (Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica con sus diferentes denominaciones). Deben trabajar de forma cooperativa y coordinada entre sí y con el resto de instancias educativas. Cada uno de ellos asume tareas cualificadas de apoyo a la acción orientadora de los distintos agentes del sistema educativo.
  • Ha habido una enorme profesionalización de los orientadores que aunque pertenecen al cuerpo de profesores de Educación Secundaria aunque puedan desempeñar sus funciones en Infantil, Primaria, Secundaria, Formación Profesional, Enseñanzas Artísticas, Educación Especial o Escuelas de Personas Adultas.

Los principales problemas del sistema de orientación:

  • Existen enormes carencias de recursos tanto humanos como materiales. No se cumple la ratio orientador/alumno de la UNESCO cifrada en 250 alumnos en los centros y no se cubren las plazas necesarias en los EOEP externos.
  • No todo el profesorado es consciente del papel que le corresponde en el sistema de orientación, no participan de los planteamientos emanados de la LOGSE o no asumen su responsabilidad en el planteamiento de la orientación como tarea compartida e inherente a la función docente.
  • Falta de formación, inicial y permanente, del profesorado para el ejercicio de sus competencias orientadoras, en especial de los tutores.
  • Las funciones de los agentes especializados de la orientación son complejas, muy abundantes, dispersas y, en algunos casos, ambiguas o de difícil interpretación.
  • La docencia obligatoria de los orientadores en muchas Comunidades Autónomas resta mucho tiempo al trabajo específico como orientadores.
  • La ausencia del Departamento de Orientación en los centros de Educación Infantil y Primaria se suplen con los Equipos Generales de Orientación Educativa y Psicopedagógica (EOEP) resultando a todas luces insuficiente e ineficaz para atender las necesidades en estas etapas.
  • Existe una ausencia de Equipos de Orientación Especializados en Discapacidad Intelectual y en Dificultades de Aprendizaje (TDAH, Dislexia…) que representan al mayor número de alumnos con ambas situaciones problemáticas.
  • Existen dificultades para realizar las tareas de coordinación entre los niveles especializados de orientación. Falta de tiempos, trabas administrativas.
  • Ausencia de todos los perfiles profesionales necesarios en los Departamentos de Orientación: Profesor de Pedagogía Terapéutica, Profesor de Audición y Lenguaje, Profesor de Servicios a la Comunidad, Fisioterapeuta, Terapeuta Ocupacional, Integrador Social, Técnico Educativo. Algunos de estos perfiles no existen y podemos discutir su conveniencia (Terapeuta Ocupacional, por ejemplo).
  • Dificultades de coordinación con los servicios de Salud Mental, imprescindible en estos años en los que ha aumentado de forma considerable la derivación a los mismos.
  • Dificultades o incluso ausencia de formación especializada para los orientadores. Es la propia Administración la que no facilita un programa de formación continua que permita la necesaria actualización científica o la que dificulta el acceso de los mismos a eventos formativos de ámbitos no educativos pero necesarios, como el sanitario.

Para este viaje no hacían falta estas alforjas

Para que las propuestas de Marina y colaboradores dijeran que los orientadores tenemos que tener formación específica y que se cumpla la ratio de la UNESCO sólo había que leer los trabajos realizados desde hace veinticinco años y haber leído las notas de prensa de COPOE que en innumerables ocasiones han hablado del tema. Apenas hay un análisis de la situación de la orientación en España, de las funciones de los orientadores y de qué aporta la orientación al sistema educativo. No se abordan los problemas de la orientación en su conjunto, incluyendo las carencias en medios, el principal y el exceso de funciones (recordemos la docencia obligatoria en muchas Comunidades Autónomas). En fin, como es un borrador, espero que tomen nota., aunque no tengo ninguna esperanza.

La esperanza es lo último que se pierde

Hay esperanza porque puede haber cambios. No es posible hacerlo tan mal, hacer un despropósito tan grande y obviar el trabajo de varios miles de profesionales que llevan años desempeñando un trabajo cada vez más valorado por profesores, alumnos y familias. Sólo hace falta que la propia Administración Estatal nos valore, se dé cuenta de que existimos y de las funciones que desempeñamos. Incluso en el propio Ministerio sólo merecemos estar dentro de una Subdirección General de Formación Profesional.

Les veo muy perdidos, igual necesitan orientación 😉

REFERENCIAS:

Martínez, Mª C., Quintanal, J., y Téllez, J. A. (2002). La Orientación Escolar. Fundamentos y Desarrollo. Madrid: Dykinson.

Manzanares, A (2013). ¿Qué nos dice la investigación sobre los cambios experimentados por los sistemas de orientación en nuestro país? , Universidad de Castilla-La Mancha. III Jornadas de Orientación, Cuenca.

Solé, I. (1998). Orientación educativa e intervención psicopedagógica. Barcelona: ICE-Horsori.

Vélaz de Medrano, C. (1998). Orientación e intervención psicopedagógica. Concepto, modelos, programas y evaluación. Archidona, Málaga: Aljibe.

Orientación educativa en España. Desarrollo institucional y legislativo. MORÁIS, P.(1993). Revista de Educación. Nº 300, pág 369-599. Disponible en web.

Orientar con borradores NO es orientar

El miércoles pasado tuvimos un hangout un grupo de orientadores de distintas a Comunidades Autónomas a instancias de la iniciativa de Alberto del Mazo de la comunidad Orientapas que ejerció de moderador. En la videoconferencia participamos Claudio Castilla desde Lorca (Murcia), Mónica Diz desde A Coruña (Galicia), Miguel Ángel Valverde desde La Línea de la Concepción (Cádiz) y Mábel Villaescusa desde Valencia, además de yo mismo. En la charla todos compartimos cómo nos está afectando a nuestro trabajo que estemos a estas alturas de curso sin las leyes del nuevo sistema educativo que echa a andar el próximo curso en Secundaria y Bachillerato, etapas en las que trabajamos los cinco orientadores. Todos coincidimos en la preocupación, la dificultad y la incertidumbre que supone hacer así nuestro trabajo y que los grandes perjudicados son el alumnado y sus familias. Os dejo el hangout completo para que saquéis vuestras propias conclusiones.

Aunque ya han contado tanto Claudio como Alberto las implicaciones que supone el realizar nuestro trabajo como orientadores sin que tengamos más que borradores de los currículos de la LOMCE de las diferentes CC.AA., quisiera añadir mis reflexiones personales.

No somos orientadores

La imposibilidad de que los alumnos, familias y profesorado tengan la información veraz sobre una nueva ley educativa hace que no se pueda desarrollar todo el proceso de orientación académica y profesional. Falta información, sobran rumores. No cualquier información, matices o detalles, en absoluto. Hablamos de información esencial para tomar decisiones: currículo, optativas, promoción, itinerarios… no hay nada publicado, luego no hay nada claro.

Improvisación, un mal camino

Una reforma educativa no puede improvisarse. Al margen de las consideraciones sobre la nueva ley educativa, la LOMCE, la implantación de la misma no puede hacerse deprisa y corriendo, con improvisación. Ya sufrimos el curso anterior la improvisación en la puesta en marcha de la Formación Profesional Básica. Fue una escolarización caótica que no ha tenido precedentes en los años que llevo trabajando. No parece razonable que apenas tres semanas antes de las elecciones que cambiarán a los inquilinos de las Consejerías de Educación de casi todas las Comunidades Autoomas de España, estemos sin los decretos de currículo de Primaria y Secundaria.

Sin consenso, sin escucha

La LOMCE nace sin un consenso político elemental. Sólamente el Partido Popular y la Iglesia, además de una parte considerable de la Escuela Concertada y Privada, apoyan la ley. El resto de partidos políticos, los sindicatos docentes de todo signo, la Confederación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, mayoritaria en España, los movimientos de renovación pedagógica y, desde luego, las asociaciones de orientación educativa representadas en COPOE; todos están en contra de esta ley. Ni escucha, ni consenso. No podemos trabajar sin que la Educación sea considerada como algo por encima de luchas partidistas.

Una sociedad de la incertidumbre

Vivimos una sociedad de incertidumbres, de ausencia de certezas, de liquidez. Preparamos a nuestros alumnos para un mundo cambiante y vertiginoso. No añadamos más incertidumbre a la que ya tiene la vida de por sí. Precisamente por esto, el sistema educativo debería capacitar al alumnado para que se desenvuelva en estos entornos cambiantes en los que vivimos. La ley educativa debería ser un elemento de confianza y estabilidad para todos.

Tu proyecto de vida

La orientación académica contribuye a que el alumnado pueda tomar decisiones encaminadas a desarrollar su proyecto personal. En las actuales circunstancias, la ausencia de referentes legislativos dificulta la toma de decisiones. No es una cuestión baladí, habida cuenta de la enorme trascendencia que tienen ahora las decisiones con el nuevo sistema educativo en el que se abandona para siempre la visión comprensiva para optar por un sistema selectivo del alumnado.

La orientación es un derecho

La orientación es un derecho inherente al derecho a la educación. Los alumnos y sus familias, además de los propios profesores, necesitamos un marco estable para ejercer ese derecho. La orientación fue considerada en los años noventa como un factor de calidad del sistema educativo. Durante años se le dotó de herramientas para poder desarrollar las múltiples funciones encomendadas. También se dotaron recursos personales y materiales. Con el paso de los años, lejos de aumentar la consideración de la orientación, sufrimos el desprecio, los recortes y el desprestigio, como el resto de la profesión docente.

¿Y qué haré el próximo lunes?

El próximo lunes tendré que volver al instituto. Tendré que retomar el trabajo como orientador en medio de la incertidumbre y las dudas. No imagino a otras profesiones o colectivos con el nivel de responsabilidad que tenemos nosotros pasar por lo mismo. No lo aceptaría nadie.

La Formación Profesional Básica de la LOMCE

Photo Credit: wistechcolleges via Compfight cc
Photo Credit: wistechcolleges via Compfight cc

Una de las primeras consecuencias concretas de la entrada en vigor de la LOMCE para el próximo curso 2014-2015 será la entrada en vigor de la Formación Profesional Básica y la supresión de los Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI), el escalón más básico de la Formación Profesional que tenían la gran ventaja de propiciar la obtención del Título de ESO al finalizar el segundo año de los módulos voluntarios. Esta razón, la titulación, ha sido la principal motivación para el alumnado de PCPI para cursar estos estudios y ha sido, de hecho, una herramienta que ha permitido a miles de estudiantes, reengancharse al sistema educativo. Los PCPI han sido un instrumento eficaz para asegurar la titulación de miles de alumnos que, de otra manera, estarían en la calle sin la titulación más básica en España. Con la entrada en vigor de la LOMCE se desvincula la Formación Profesional Básica con la obtención del Título de ESO. Por otra parte, es una incógnita qué sucederá con el alumnado con necesidades específicas de apoyo que actualmente pueden cursar los PCPI en las modalidades general y especial.

Paso a enumerar las principales características de la FP Básica de la LOMCE.

  • Habrá 14 titulaciones de 2.000 horas cada una, equivalentes a dos cursos académicos a tiempo completo, y empezarán a implantarse en el curso 2014-15.
  • Están dirigidos a alumnos entre 15 y 17 años que hayan cursado tercero de ESO o excepcionalmente segundo, previa recomendación del equipo docente y con consentimiento de padres, tutores o del propio alumno si está emancipado.
  • El título de FP básica permitirá el acceso directo a los ciclos de FP de Grado Medio
  • No se obtendrá automáticamente el Título de Graduado en Secundaria. Para obtenerlo, los alumnos deberán pasar la reválida.
  • El catálogo de títulos es el siguiente: Servicios Administrativos, Electricidad y Electrónica, Fabricación y Montaje, Informática y Comunicaciones, Cocina y Restauración, Mantenimiento de Vehículos, Agricultura y Jardinería, Peluquería y Estética, Servicios Comerciales, Carpintería y Mueble, Reforma y Mantenimiento de Edificios, Arreglo y Reparación de Artículos Textiles y de Piel, Tapicería y Cortinaje, y Vidriería y Alfarería.
  • Los cursos serán de oferta obligatoria para los centros determinados por las comunidades autónomas y de carácter gratuito.
  • La duración de dos cursos podrá ser ampliada a tres en los casos en que los ciclos formativos sean incluidos programas de la FP dual.
  • Para los mayores de 18 años, las Administraciones podrán convocar pruebas para la obtención directa de los títulos profesionales básicos.
  • Los mayores de 22 años, que tengan acreditadas todas las competencias profesionales de un título de FP básica a través de certificados o por evaluación o acreditación, recibirán el título correspondiente.
  • La FP básica incluye, además de lo desarrollado con carácter general para la Formación Profesional, módulos relacionados con las ciencias aplicadas y sociales que permitirán al alumnado proseguir, si es su deseo, estudios de enseñanza postobligatoria.
  • La competencia profesional de la titulación, con carácter general, será de nivel 1 del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales.
  • Los módulos profesionales de Comunicación y Sociedad y Ciencias Aplicadas supondrán el 40 % de la duración total del ciclo, mientras que la del módulo profesional de formación en centros de trabajo será del 20 % en la duración de los módulos.
  • La evaluación de los ciclos tendrá carácter continuo, y los alumnos tendrán derecho a dos convocatorias anuales cada uno de los cuatro años que pueden cursar estas enseñanzas para superar los módulos.
  • El estudiante podrá pasar a segundo curso completo cuando los módulos pendientes del primer curso no superen el 20 % del horario escolar; los que hayan superado el 50 % de los módulos del primer curso podrán matricularse de los pendientes y de algunos del segundo curso.

INFORMACIÓN LEGAL (web del Ministerio de Educación)

NO

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Esta entrada está escrita por mi compañera del instituto Cruz Díez en el la zona crítica de el Diario.es. La reproduzco íntegramente porque refleja muy bien lo que sentimos muchos respecto a la reforma educativa que ha puesto en marcha el gobierno del PP. Está publicada con la Licencia CC con la que publico en mi blog.

Por enésima vez, NO. Desde antes de que el proyecto para la nueva ley de educación estuviera sobre la mesa, somos muchos los que venimos rechazando tajantemente el modelo educativo que el Partido Popular nos impone, primero en las comunidades autónomas en las que gobiernan –en especial Madrid, campo de experimentación en esta materia– y ahora en el resto del país.

De nuevo esta semana, los estudiantes, con el apoyo de sus familias, se enfrentan a tres jornadas de huelga, mientras que los profesores sumamos una más a nuestras espaldas. He perdido ya la cuenta de cuántas van en estos dos años, pero superan las dos docenas. Un nuevo esfuerzo económico, laboral y personal para volver a decir NO a este Gobierno que se empeña en no escuchar, en no ver, en no entender. Un Gobierno que insiste en convertir a la comunidad educativa en una mayoría silenciada a base de desgastar nuestras fuerzas, ignorar nuestras demandas y propuestas y hacer suyo aquel dicho de “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio”. Aun así, aun sabiendo que todo nos indica que esta vez tampoco se interesarán por lo que les digamos, volvemos a hacer huelga, porque así al menos quedará claro que todo este atropello contra la educación en nuestro país se lleva a cabo en contra de nuestra voluntad.

Todo apunta a que en muy breve plazo de tiempo la LOMCE será ratificada y con ella llegará un nuevo modelo que transformará de raíz el sistema educativo y, en consecuencia, nuestro modelo de sociedad. Las leyes de educación deberían ser un consenso del modelo de sociedad que queremos ser, de los conocimientos que consideramos imprescindibles, pero también de los valores que queremos fomentar en nuestra sociedad.

En los centros educativos de Primaria y Secundaria, nuestros alumnos no aprenden únicamente las diferentes materias, sino que también aprenden a convivir, interactuar y relacionarse con los demás. Lo que vemos en la calle es reflejo de lo que ocurre en las aulas, y viceversa. Desde luego, ni el modelo actual de sociedad ni el de escuela son los mejores, pero nos enfrentamos ahora a uno mucho peor. Con la LOMCE llega –por imposición, no por consenso– un modelo profundamente neoliberal, donde el alumno no es visto como un futuro ciudadano, sino como un futuro trabajador y, en función de esta premisa, se construye todo un sistema segregador, clasista y utilitarista. Para más inri, al sistema neoliberal se une el resurgir con fuerza de la moral católica en las aulas.

Con la nueva ley de educación, los valores del conocimiento y el aprendizaje quedan sometidos a los criterios de empleabilidad y competitividad. Así, las materias menos útiles para el mercado laboral pierden peso o se eliminan, y los alumnos se ven desde edades muy tempranas sometidos a pruebas que no sirven para nada más que para acentuar las desigualdades, promover la competitividad entre sí y entre centros, y para crear guetos educativos financiados con dinero público que segreguen a los alumnos en función de sus capacidades intelectuales o económicas, o simplemente por su sexo. Estamos ante un modelo que va a compartimentar aún más no sólo escuelas e institutos, sino a la sociedad entera, pues, como mencionaba anteriormente, la escuela refleja el modelo de sociedad que queremos y ésta que nos viene se aleja completamente de la aspiración actual de ser una sociedad integradora.

No sé ustedes, pero al menos yo quiero un sistema educativo que enseñe a convivir, no a competir; que no cree líderes y trabajadores sumisos, sino ciudadanos autónomos dotados de pensamiento crítico; que fomente la conciencia política y ciudadana, no la meramente económica y capitalista; que forme a los alumnos de manera integral y no sólo en función de las demandas del mercado.

A todo esto hemos de sumar la subida de las tasas en módulos de FP, Escuelas Oficiales de Idiomas y Universidad. Esto es una pieza fundamental del engranaje neoliberal, pues sirve para asegurar que sean sólo unos pocos privilegiados los que accedan a una formación superior y contar así con una mayoría de mano de obra barata, sin formación y educada para competir con el igual.

Todo este cambio se lleva a cabo con la excusa de acabar con el llamado fracaso escolar, un término que, por cierto, me resulta profundamente obsceno. Sólo usamos el termino fracaso para referirnos a los alumnos (en su inmensa mayoría menores de edad) que no cumplen con las expectativas del sistema. ¿No es esto cruel? Llamamos sin pudor fracasados a nuestros hijos y, sin embargo, no oigo hablar de nuestro fracaso como sociedad o de nuestro fracaso político, cuando son éstos los que están detrás de ese fracaso escolar.

Ni la LOMCE ni ninguna otra ley o política actual van a la raíz del problema, a cambiar este sistema podrido en el que vivimos por otro más humano y más justo. De hecho, caminamos hacia a una sociedad que será aún más inhumana y con unas diferencias económicas, culturales y sociales aún más marcadas. O al menos hacia allá es hacia donde nos quieren llevar, porque esta semana somos muchos los que hacemos fuerza de nuevo en la dirección contraria y les volvemos a gritar NO.

Imagen: NO bajo Licencia CC

La LOMCE no lucha contra el abandono escolar

A pesar de lo que dijo el Ministro de Educación cuando aprobó la LOMCE en el Parlamento y que repiten a los cuatro vientos los políticos del PP, es mentira que la LOMCE quiera reducir el abandono escolar en España porque se van a maquillar las estadísticas y enviar a más alumnos a estudiar una Formación Profesional básica que no servirá para nada, bueno sí, para que haya mano de obra barata, no cualificada y sin derechos. Un ejemplo claro, en este estupendo corto PIPAS.

Corto PIPAS from Manuela Moreno on Vimeo.

Por eso les digo a mis alumnos que hay que estudiar, estudiar a tope, aunque sea aburrido, aunque cueste lo que cueste. Ellos quieren que lo dejes cuanto antes. ¿Lo entiendes ahora?

Gracias Alberto por el vídeo.

Más razones contra la LOMCE

El primer borrador del Ministerio de Educacion de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad de la Educación era nefasto. Lo comenté en este blog con un análisis exhaustivo. El Ministro procedió a la reformulación el borrador para poner sobre la mesa otro aún peor. El Ministerio ha optado por dar la espalda a la comunidad educativa, a los profesionales de la Educación y a escuchar, exclusivamente, a los gobernantes de las Comunidades Autónomas del Partido Popular y a la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica.
Un resumen de la que nos viene encima basado en el artículo de Eldiario.es con las nuevas aportaciones al primer borrador:

Agentes privados en la regulación pública 

La LOMCE incluye una definición de lo que es el “Sistema Educativo Español” en la que, curiosamente, las familias y asociaciones de padres no han sido incluidas, pero sí los agentes privados, a los que se les da capacidad reguladora, lo que podría interpretarse como una puerta a la privatización efectiva del sistema de enseñanza. Dice así: “El conjunto de agentes, públicos y privados, que desarrollan funciones de regulación, de financiación o de prestación del servicio de la educación en España y sus beneficiarios”.

Aumento de horario de Religión

La LOMCE elimina Educación para la Ciudadanía y aumenta la carga horaria de Religión e incluye una asignatura alternativa, Valores Culturales y Sociales, evaluable equiparándola a la media del resto de las materias, lo que en la práctica puede suponer una hora semanal más de esta materia. Estas dos decisiones las tomó de acuerdo con la Conferencia de Episcopal, inquieta por el descenso de alumnos que escogen estudiar religión, que en la última década ha bajado casi un 10%. Volvemos a 1979. Recordemos que en Francia, por ejemplo, la e se lanza religiosa se realiza exclusivamente en centros de culto o en centros escolares fuera del horario escolar sin relevancia académica.

Modelo linguístico

Se elimina la inmersión lingüística, que llevaba 30 años en marcha en algunas comunidades con lengua co oficial, al establecer un mínimo de materias en las dos lenguas oficiales. Además se establece que las administraciones regionales podrán dar un trato diferenciado a la lengua co oficial respecto al castellano “en una proporción razonable” sin que ello suponga la “exclusión del castellano”.

Otro de los asuntos que indignan a las administraciones con lengua co oficial es que la lengua se considera una materia no troncal, sino específica, al mismo nivel que la Educación Física, aunque es una asignatura específica y obligatoria para todos los alumnos.

También se plantea que las familias puedan elegir la lengua que desean para sus hijos: tanto castellano como la lengua co oficial. Y aquí llega uno de los asuntos más polémicos: obliga a las administraciones a hacerse cargo de la escolarización en castellano en colegios privados en los casos en los que los padres lo reclamen y la administración no lo esté ofreciendo en esa determinada zona.

Más dinero y autonomía para la excelencia y especialización

La nueva norma incluye un artículo en el que ofrece mayor autonomía y más recursos económicos a los centros que pongan en marcha proyectos educativos competitivos tendentes a la especialización, y que luego rindan cuentas sobre ellos con evaluaciones anuales. Para ello deben apostar por proyectos sobre: “Especialización curricular, la excelencia, la formación docente, la mejora del rendimiento escolar, la atención del alumnado con necesidad específica de apoyo educativo, o a la aportación de recursos didácticos a plataformas digitales”, según la norma. Estos centros podrán incluso seleccionar a su alumnado en función de su rendimiento académico en las enseñanzas obligatorias “con hasta un 20% de la puntuación asignada”.

Conciertos educativos más largos y en más etapas

Los conciertos amplían su duración y pasan de cuatro años a seis en Primaria, con carácter general. Pero la nueva redacción prevé que además existan conciertos en otras etapas postobligatorias (Bachillerato), que hasta ahora no estaban previstos en la ley. Estos nuevos conciertos durarán cuatro años, y además se permitirá que un concierto con un mismo titular pueda servir para varios centros. Una apuesta por la enseñanza concertada.

Blindaje a los conciertos de los centros que segregan por sexo

La anterior ley no permitía discriminar al alumnado por su sexo y varias sentencias dieron la razón a las comunidades autónomas que retiraron sus conciertos a centros educativos que segregaban a su alumnado por sexo, como Cantabria o Andalucía. Por eso la nueva norma incluye un artículo que blinda este tipo de escolarización. En el apartado 3 del artículo 84 especifica: “No constituye discriminación la admisión de alumnos o la organización de la enseñanza diferenciada por sexos, siempre que la enseñanza que impartan se desarrolle conforme a lo dispuesto (…) por la Unesco (…). En ningún caso, la elección de la educación diferenciada por sexos podrá implicar para las familias, alumnos y centros correspondientes un trato menos favorable ni una desventaja a la hora de suscribir conciertos con las Administraciones educativas o en cualquier otro aspecto”.

Centros menos democráticos y un director profesional

La figura del director cobra muchísima más relevancia en los centros escolares. Han de pasar por un proceso de formación y acreditación del Ministerio, que les ofrece una mayor autonomía si demuestran “que los recursos públicos se han administrado eficientemente y apuntan a una mejora real de los resultados”. Pasan a ser además algo así como gestores de Recursos Humanos: pueden contratar o vetar a un determinado profesor, establecer los méritos para cubrir un determinado puesto por un interino, o vetar alguno de los candidatos si lo justifican.

El claustro de profesores deja de ser el responsable primordial de la elección del director y cobra mucho más peso la Administración en esta elección. También el Consejo escolar pierde peso a la hora de decidir. Además, el Consejo pierde poder en el centro, deja de ser un órgano decisivo, y pasa a serlo meramente consultivo. Ya no puede aprobar, ni decidir (han sido eliminadas específicamente estas funciones del redactado de la ley) y debe limitarse a “evaluar” e informar.

Desaparece la presencia de las familias en el Consejo Escolar aspecto por el cual la CEAPA, Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, mayoritaria en España, se plantea un recurso ante el Tribunal Constitucional por ir contra el artículo 27.7 de la Constitución.

Nueva Formación Profesional: FP básica y dual

La ley crea una nueva Formación Profesional Básica para alumnos de 15 a 17 años que tras haber cursado el primer ciclo de ESO no logren pasar a cuarto. Es gratuita y parte de la enseñanza obligatoria pero no dará el título de ESO como hasta ahora se podía hacer con los Programas de Cualificación Profesional Inicial. Desde ella se podrá pasar a la FP de Grado Medio, y de ahí a la FP de Grado Superior “y se completa con materias optativas orientadas a los ciclos de grado superior y al tránsito hacia otras enseñanzas”.

Además, crean una nueva FP Dual, que permite hacer prácticas y recibir formación en empresas, simultaneando trabajo y estudios. Esta FP ha sido duramente criticada por el ex director general de FP del anterior Gobierno, Miguel Soler, que considera que en la práctica “sólo servirá para cubrir puestos de trabajo que requieren una mayor cualificación con estudiantes a cambio de sueldos que no llegarán al salario mínimo”, ya que la mayoría de las PYMES no tienen capacidad para destinar a personal a la formación del alumnado.

Más control del Ministerio en los contenidos

Se aumentan los porcentajes de contenidos controlados por el ministerio. Si en la LOE el Ministerio controlaba el 65% de las enseñanzas mínimas en los currículos, y el 55% en las comunidades con lengua co oficial, ahora la norma establece que “los contenidos comunes requerirán el 65 % de los horarios escolares para las Comunidades Autónomas que tengan lengua co oficial y el 75 % para aquéllas que no la tengan”. Mientras que hasta ahora los centros eran los encargados de velar por los contenidos comunes, la nueva norma atribuye esta función a las administraciones educativas que “desarrollarán los contenidos comunes y podrán establecer directrices pedagógicas, reconociendo cierto grado de autonomía a los centros educativos”. Aunque introduce un guiño a determinados centros concertados con un modelo pedagógico propio: “Los centros educativos dispondrán de autonomía para diseñar e implantar métodos pedagógicos propios, de conformidad con las directrices que, en su caso, establezcan las administraciones educativas”.

Ratios más altas y profesores sin oposición

Además, la ley permite que se aumente por sistema la ratio de las aulas (número de alumnos por profesor) un 10%, masificándolas cuando la demanda así lo requiera. Además permitirá que las comunidades contraten a docentes sin hacer la oposición, como es el caso de los profesores nativos para las clases de inglés que Esperanza Aguirre contrató en Madrid el curso pasado.

Nuevos-viejos nombres de asignaturas

Cambia la denominación de varias asignaturas, para volver a llamarlas como en la antigua EGB (en vez de Conocimiento del Medio, Ciencias Naturales por ejemplo); en 4º de ESO se implanta la asignatura de Economía y se le da la misma relevancia que a Latín o Biología. Además, se introducen dos categorías de asignaturas: las troncales y las específicas, y a partir de Bachillerato la configuración de asignaturas pasa a ser sumamente específico y se modifican las vías para elegir, desapareciendo Tecnología y dejando únicamente cuatro: Ciencias, Humanidades, Ciencias Sociales y Artes. Otras barbaridades son la supresión de Filosofía como obligatoria en Bachillerato, la Ética en ESOPlástica o Música sufren una mutilación sin precedentes… En definitiva, se cierra el currículo, reduciendo la optatividad al mínimo. Otra vuelta al pasado.

Reválidas, ránkings y competitividad entre escuelas

Aunque la LOE ya incluía diversas evaluaciones del sistema para trabajo interno de los centros e impedía específicamente en su enunciado utilizar los resultados para hacer clasificaciones de centros, la nueva norma propone justo lo contrario dar a conocer públicamente estos resultados: “Las Administraciones educativas publicarán los resultados obtenidos por los centros docentes ponderados en relación con los factores socioeconómicos y socioculturales del contexto en el que radiquen”, recoge. En concreto, se elimina la selectividad pero se incluyen otros tres exámenes o reválidas que diseñará el Ministerio de Educación y que se realizarán dentro del centro escolar, aunque los responsables del examen serán externos: el primer examen será al acabar 6º de Primaria (de lengua, matemáticas, ciencia y tecnología), el segundo al acabar 4º ESO (de materias troncales y una materia especifica por cada curso; contará un 30% para la nota media de la Secundaria), y el tercero al final de Bachillerato (todas las troncales, y una específica por curso; la nota de esta prueba contará un 40%).

En resumen

Hay poco más que decir ante una ley segregadora, clasista, retrógrada e injusta que no plantea alternativas ninguno de los factores que están incidiendo en que nuestro sistema educativo esté en crisis. No se aborda la carrera profesional docente, ni en su acceso ni en su desarrollo. Desde luego, no hay alusión a planteamientos metodológicos que ayuden a situar a la Escuela en el Siglo XXI. Decepcionante e injusto el tratamiento a la diversidad, relegando al alumnado con dificultades a una selección precoz que le aparte del sistema educativo lo antes posible. La inclusión brilla por su ausencia.

De la orientación, otrora factor de calidad del sistema educativo, ni una palabra.

Os dejo con este vídeo de Frato, el genial Francesco Tonucci,  y Gomaespuma que resume mis planteamientos y que está promovido por la Campaña contra la Ley: Stopleywert.org

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