Finlandia: la utopía posible

Salvados

Quién nos iba a decir que seríamos el páis del mundo con más kilómetros de tren de alta velocidad

El domingo en La Sexta, el programa Salvados emitió Cuestión de educación, abordando la situación de nuestra Educación y la de Finlandia, el país con mejor sistema educativo del mundo según el Informe PISA. Ha sido una magnífica noticia que un programa aborde con el rigor y la seriedad que se merecen, en horario de máxima audiencia, el tema de la Educación, huyendo de debates ruidosos y sin circos mediáticos. Felicito a Jordi Évole por el gran trabajo realizado.

Aunque existen muchos detractores del informe PISA y éste no tiene los mismos resultados en las diferentes Comunidades Autónomas dentro de España, lo cierto es que el sistema educativo español hace aguas y la idea de mirar al país nórdico a ver qué hacen ellos me parece excelente. Hace tiempo que vengo hablando de ello en este blog y, en especial, desde que el  Ministerio de Educación puso sobre la mesa la enésima propuesta de reforma educativa de la Democracia.

Hoy quiero traer al blog las resistencias externas e internas que existen para seguir estando en el mismo punto muerto: un sistema educativo que hace aguas y que agoniza poco a poco. Como me dijo una vez un amigo, existen muchos beneficios secundarios de que el sistema sea tan malo.

Las resistencias desde fuera

Existen frenos objetivos a que la Educación sea un pilar básico de nuestra sociedad porque nuestros dirigentes nunca han creído (del todo) en la necesidad de una Educación Pública gratuita y de calidad para el progreso del país. Nuestros dirigentes políticos, así como los representantes de las más altas instituciones del Estado, han optado sin rubor por escuelas concertadas y privadas para escolarizar a sus hijos. Sobra cualquier comentario al respecto.

Durante los últimos años asistimos a una disminución paulatina de la inversión en Educación y a un ataque sin precedentes a la Escuela Pública perpetrado en nombre de la austeridad, eficacia o nacionalismos de uno y otro signo. La tendencia confirma mi aseveración sobre la marginalidad de la Educación Pública en España y la concepción clasista del derecho a la Educación, al dejar que sea el mercado en vez del Estado, quien asegure el acceso de las personas a los servicios educativos. Los recortes harán que muchos jóvenes sean una generación perdida.

Desde mi punto de vista, las mejoras que necesita el sistema educativo español no son especialmente caras ni traumáticas habida cuenta de que, por ejemplo, en infraestructuras nada sociales, hemos sido capaces de ponernos a la cabeza del mundo gastando miles de millones de euros. Los ejemplos están en los trenes de alta velocidad, aeropuertos, autopistas de peaje, centros vanguardistas de artes diversas, rotondas, monumentos… inaugurados a bombo y platillo por los políticos de turno. Hubo dinero suficiente para ello y hubo intencionalidad política para acometer esas enormes inversiones de nula rentabilidad social y económica que nos llevan a ninguna parte.

¿Habrá un mínimo de dinero y voluntad política para cambiar la Educación? Soy pesimista.

Las resistencias desde dentro

Aunque muchos docentes hablamos de Finlandia como ejemplo de buen hacer, inmediatamente objetamos que no podemos copiar el sistema educativo finlandés porque la sociedad y los valores culturales no son iguales. Sinceramente, me suena a excusa barata, a falta de autocrítica y, en muchas ocasiones (me duele decirlo) a muy poca profesionalidad. Parece muy claro que el profesor es el principal factor de calidad del sistema educativo y, en el nuestro, no es cierto que todos los que están, sean los mejores. El acceso a la docencia es desastroso y la falta de evaluación y supervisión del desempeño profesional un cáncer. Por no hablar del sistema de perfeccionamiento del profesorado, o la formación continua, que conlleva la acumulación de cursos del profesorado sin que haya reflejo objetivo o supervisión del efecto en el aula. Naturalmente, toda generalización es injusta y excepciones brillantes y honrosas, hay en todos los sitios. Si todos presumimos de la excelencia del sistema público sanitario, algo tendremos que aprender de la profesionalidad y gestión del mismo, ejemplo en muchos países. Ahí sí que lo hemos hecho bien (excepciones a parte de los sistemas privatizados).

Preguntas al aire

Os recomiendo que veáis el programa y luego que os toméis la molestia de hablar de él con vuestros amigos y familiares. Porque otro gran problema, enorme, viene del desprestigio de los docentes y de la falta de implicación familiar en la Educación.

Mis reflexiones para el café:

Podemos hacer un sistema de acceso a la docencia que escoja sólo a los mejores profesionales

Podemos evaluar la labor docente y reconocer la valía o falta de la misma de los profesores

Podemos asegurar unos recursos económicos estables para satisfacer las necesidades del sistema educativo al margen de vaivenes políticos

Podemos exigir que se consulte a los profesionales de la Educación antes de hacer ninguna propuesta de reforma por los Gobiernos

Disfrutad del programa. Pincha en la imagen para verlo.

Cuestion

Razones para una huelga

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Ya he hablado en este blog de la desastrosa política educativa de este Gobierno y de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid. No he hablado, sin embargo, de la desastrosa política en general que condena a los ciudadanos a soportar las consecuencias de la monumental estafa inmobiliaria que estamos padeciendo. Una estafa en la que políticos y banqueros son los máximos responsables. Una estafa, amparada por las autoridades comunitarias, que condena a los ciudadanos a padecer los recortes más duros de la Democracia y a prescindir de servicios públicos que han costado décadas poner en pie.
Por esto, simplemente por esto, el 14 de noviembre me sumaré a la huelga general convocada por los sindicatos en contra de la política de recortes del Gobierno.
No hay más razones, sobran. Desahucios, recortes inadmisibles en Sanidad y Educacion, en Servicios Sociales, Cooperación, etc… nos llevan al desastre.
No va a quedar nada.
No quiero vivir en un país en los que sólo los que puedan pagar tengan servicios de calidad. Quiero que los servicios públicos pagados con nuestros impuestos sean de calidad y universales. Pero algunos no quieren que esto sea así.
Porque tengo dos hijas que vivirían en un mundo peor que el mío; porque tengo alumnos a los que tengo que trasmitir la ilusión de un mundo mejor; porque tengo todavía conciencia de que podemos vivir mejor… por eso, sólo por eso, voy a hacer huelga.
No me importa lo que hagan los demás. Sólo me importa lo que voy a hacer yo.

¿Y tú, vas a hacer huelga?

La Educación lo es todo (o era)

Ayer hubo en España la primera Jornada Estatal de Huelga de la Enseñanza Pública contra los recortes del Ministro de Educación, el Sr. Wert. A propósito de las valoraciones del seguimiento de la huelga que ha hecho el propio Ministerio de Educación, Iñaki Gabilondo, el veterano periodista de la Cadena Ser, nos aporta su visión en su videoblog con un comentario excepcional: Orden de prioridades. Desde luego, no se puede decir mejor lo que muchos pensamos.

Amplía el vídeo para verlo mejor.

 

 

¿Cómo debería ser la Educación del Siglo XXI?

Un año más la Fundación Telefónica pone en marcha el Encuentro Internacional Educared con un formato novedoso en el que a lo largo de dieciocho meses dará respuesta a la pregunta ¿Cómo debería ser la educación del S.XXI?

Serán 18 meses de debate y de intercambio , de actividades y talleres en red. Además del diálogo online, cada dos meses, el Encuentro aterrizará en una ciudad distinta. Durante dos años, visitará hasta nueve ciudades en las que se celebrarán eventos presenciales que contarán con grandes expertos del mundo educativo. En cada parada del Encuentro se abordarán nueve temas que alimentarán el debate sobre el presente y futuro de la educación:

  1. Relaciones entre sociedad, educación y trabajo
  2. Tecnología y calidad educativa
  3. La educación integral en la era digital
  4. Qué y cómo enseñar y aprender en la sociedad digital
  5. El rol del profesor.
  6. Cómo liderar el cambio en los centros educativos
  7. La familia: socio estratégico para la educación
  8. La educación permanente: la educación formal, informal y no formal.
  9. Visión y tendencias educativas de futuro

Para abrir boca, Noam Chomsky reflexiona sobre el propósito de la Educación:

El debate ha comenzado y ya están en marcha algunos debates y actividades a las que os invito a participar:

Debates abiertos sobre Educación:

De la sociedad 1.0 a la sociedad 3.0: ¿escuelas 1.0 para formar estudiantes 3.0?

La Educación para el futuro 3.0: ¿cómo avanzar del discurso a la acción? 

Experimentar y reflexionar sobre el mercado laboral:

¿Cuáles son los perfiles profesionales requeridos en el mercado laboral actual?

Foro de estudiantes:

¿Qué cosas importantes crees que deberías aprender y no estás aprendiendo para trabajar en el siglo XXI?

Foro de familias:

¿Qué esperan las familias cuando eligen las escuelas para sus hijos?

¿Te lo vas a perder? Desde luego, yo no. Inscríbete ya haciendo clic aquí.

No seguiré callado

Apenas llevo unas semanas sin escribir en Educadores21 y lo echo tanto de menos que vuelvo a sentarme frente a la pantalla a seguir compartiendo retazos de mi vida, retazos del momento que vivo y de mis experiencias como educador en este siglo XXI tan convulso que nos toca vivir.

Escribir para mi es una terapia, es una necesidad, es una liberación. Escribo lo que vivo, lo que siento, lo que experimento en el aula y en la vida… pero también aquello que me gustaría vivir, sentir o experimentar, casi siempre desde una óptica educativa porque soy maestro por vocación y orientador, actualmente, de oficio.

Empecé a escribir en este blog por pura necesidad de compartir inquietudes que en mis centros de trabajo tenían poco o ningún espacio. Este hecho me ha dado tanto, me ha hecho sentir que educar merece la pena, que abandonarlo supone renunciar, supone tirar la toalla, admitir una derrota… ¡y no quiero sentirme así!

Corren tiempos muy malos para la Educación. Políticos de uno y otro signo desprecian la hermosa tarea educativa y se dejan llevar por el corto plazo para dejarnos sin medios, para no colocar a la Educación en las prioridades de su agenda. Es un error que pagaremos caro, como país y como sociedad. Ya les tocará rendir cuentas algún día.

Hoy me quiero reencontrar con vosotros para compartir que estos casi tres meses de curso en Madrid han sido los más difíciles de toda mi vida profesional. Nunca antes, las decisiones de unos políticos me habían afectado tanto y habían supuesto, de hecho, de un cambio en el modelo de orientación que tantos años ha costado construir y que, desde luego, necesita urgentes reformas pero no dinamitarse.

Trabajo como orientador en un centro de Secundaria de Fuenlabrada, en una zona socialmente desfavorecida muy castigada por el paro. En los últimos años, coincidiendo con el estallido brutal de la crisis, en el Departamento de Orientación que dirijo he perdido profesorado imprescindible como el Trabajador Social o los profesores de apoyo del alumnado con necesidades de compensación educativa. Los alumnos siguen estando, las familias están peor que antes, los problemas sociales nos desbordan pero para la administración educativa esto no cuenta. No les importa nada más que los números pero yo trabajo con los alumnos y sus familias, no con números. Esas familias castigadas por el paro que vienen con vergüenza a pedir ayuda porque no tienen para pagar los libros de texto; esos alumnos que nunca vienen a las actividades extraescolares porque no tienen dinero; esas familias destrozadas por problemas de alcohol, separaciones… en tiempos de crisis, las tragedias personales aumentan y esos alumnos vienen a mi instituto.

Porque como bien dice Toni Solano, en mi instituto caben todos ellos con sus enormes diferencias aunque sea muy difícil aplicar la pedagogía, como dice Joselu.

La crisis es muy dura, nos dice la Administración, y tenemos que ser solidarios aunque una administración que echa balones fuera es la primera insolidaria. Las instrucciones de este curso y la Orden de Tutoría desprecian el trabajo del Departamento de Orientación. Nos recortan los profesores, nos recortan los espacios de coordinación y de trabajo, nos dejan sin capacidad de desarrollar los programas educativos aunque las demandas de intervención aumenten día a día. Resultado: estamos desbordados y no podemos seguir trabajando como antes, desarrollando programas preventivos, trabajando de forma sistémica para buscar soluciones a los problemas educativos. Ahora las intervenciones sólo se coordinan con buena voluntad, en espacios de recreo, por correo electrónico… sin tiempos para analizar, tomar decisiones, trabajar en común. ¡¡Han destruido el modelo de trabajo!!

Nos quieren hundidos, callados, amordazados. Pueden trasladarnos de centro o abrir expedientes… No lo van a conseguir, no van a poder con nosotros.  Si de algo está sirviendo esta crisis es para poner de manifiesto que estamos muy unidos, que hay una gran vocación y compromiso por el trabajo educativo. Respecto a mi, sólo recibo apoyo y cariño de mis compañeros y de vosotros.

En torno a la Mareaverde seguiremos luchando por mejorar y dignificar la Educación Pública de Madrid. La lucha será larga, hay que tomar fuerzas.

Podrán gobernar a partir del 20 de noviembre y recortar más, cambiar de nuevo la Ley Orgánica de Educación o hacer demagogia sobre el modelo educativo de calidad, como dice Aguirre. Pueden decir cualquier cosa que, al menos en Madrid, ya sabemos lo que significa calidad, igualdad de oportunidades y optimización de recursos. Total, el Estado sólo debe limitarse a instruir, lo de educar lo dejamos para la familia. ¡¡¡Por eso tenemos religión en la Escuela!!!

Lo curioso, es que esta medicina sólo se aplique para la Escuela Pública.

Os dejo con un vídeo magnífico de Extrechinato y Tú, una unión de algunos componentes de Extremoduro y Platero y Tú con el poeta Manolo Chinato. Un disco absolutamente recomendable.

¡Me voy a hacerme el sombrero!

La Educación como práctica de la libertad

Hace muchos años que leí el libro de Paulo Freire “La Educación como práctica de la libertad”, todo un clásico que no puede estar más de actualidad en estos días de omnipresencia de las TIC y de una gran falta de compromiso político en la Educación.

La Educación es un ejercicio de política en cuanto busca que las personas sean felices, desarrollen sus proyectos vitales y sean personas dignas en el mundo que les ha tocado vivir, mejorándolo y luchando porque sea un lugar mejor para los hijos de las generaciones venideras. Este ejercicio político no es, an absoluto, un ejercicio partidista ni tampoco adoctrinador, no somos quienes. Los educadores tenemos como misión el que nuestros alumnos comprendan el mundo y tengan los mecanismos personales para analizarlo de forma crítica. Esto es política, me temo, y Paulo Freire lo sabía cuando diferenciaba la alfabetización de la alfabetización crítica.
Al igual que Freire, no concibo al maestro o educador como un mero transmisor de conocimientos. Freire hablaba de la “educación bancaria” para referirse a esta educación que transmite contenidos pero no permite ayudar al educando a analizar el mundo en el que vive de forma crítica perpetuando, de esta forma su propia situación. Es la Educación domesticadora, que impide un cambio en la situación que rodea al educando. Es posible que hayamos puesto un énfasis excesivo en las posibilidades de cambio social apoyado en la Educación. A las pruebas me remito. Pero es seguro también, que el vaciamiento del espíritu crítico de la tarea educativa es una constante preocupante. En líneas generales, veo una Escuela en la que sólo importa aprender de memoria ciertos contenidos, una Escuela en la que el máximo valor es el individualismo y la competitividad y en la que el uso de las TIC se ha generalizado sin que éste tenga, en demasiadas ocasiones, una reflexión previa sobre el modelo de Educación que promueve.

Indignado

Mi indignación viene del análisis de este mundo feliz en el que vivimos. Con tantos canales de TV e Internet, no vemos que la precariedad, el paro, la desigualdad, la corrupción, la violencia… crece en nuestra sociedad. Lo cuenta mejor que yo Stephane Hessel así que os recomiendo la lectura de su libro Indignaos.

 

 

Esperanzado

Estoy a la vez esperanzado porque surgen iniciativas educativas y prácticas de docentes que quieren cambiar las cosas. PurposedES es un buen ejemplo, con las aportaciones de tantos profesores y sus prácticas asociadas. También están los proyectos colaborativos que están marcando un nuevo hacer en la práctica real de las aulas y que proliferan en la red. Construyendo historias, Poesía eres tú, Nuestros Pueblos, Identidad Digital y Redes Sociales, Callejeros Literarios, por poner algunos ejemplos. También hay cientos de experiencias usando las TIC de forma novedosa, cambiando la concepción bancaria del aprendizaje. En Planeta Educativo encontrarás ejemplos, imposible hablar de todos aquí.

Pero también estoy esperanzado con el movimiento Democracia Real Ya que empezó el 15 de mayo y que aglutinó a decenas de miles de personas en España al margen de partidos políticos y sindicatos reivindicando que no somos una mercancia en manos de políticos y banqueros, que somos ciudadanos con derecho a participar y que exigimos un protagonismo en las decisiones que nos afectan. Usando las redes sociales para convocar, sin apoyos mediáticos, consiguieron poner encima de la mesa que no estamos parados ante el mundo que vivimos. Usando de forma imaginativa las redes sociales y haciendo de la noviolencia una bandera en sus actos, están marcando un punto de inflexión en la política que todavía es difícil de evaluar. Puedes seguirlos en Twitter a través de los hashtags #15m #15mani y #democraciarealya o #spanishrevolution. Además, después de las protestas, surgen acampadas espontáneas para que siga viva la llama que prendió el domingo. En Madrid, el grupo acampa en Sol y a través del hashtag #acampadasol o #nonosvamos puedes seguir sus movimientos tras el desalojo de la pasada madrugada. Te recomiendo el vídeo del presidente honorífico de ATTAC hablando del sistema actual que explican las razones que explican el nacimiento de este nuevo movimiento.

 

José Luis Sampedro en TVE from ATTAC.TV on Vimeo

 

¿En qué acabará todo esto? No lo sé pero creo que asistimos a nuevos tiempos, en política y Educación.

Más sobre el pensamiento de Paulo Freire en el blog Educación y Sociedad de Gustavo Obando.
Puedes descargar el libro de Freire aquí.

Los propósitos de la Educación

Me sumo con esta entrada a la campaña cuál es el propósito de la Educación escribiendo mis #500 palabras.

Quiero una Escuela en la que los alumnos sean los protagonistas máximos del proceso educativo y en la que y aprendan a ser  personas críticas, libres, independientes, capaces de definir sus sueños. Una escuela que les haga ser felices. Si nacemos para ser felices, no hace falta que nadie nos recuerde lo contrario. Creo en la Escuela en la que trabajan todos y aprenden todos de todos, sin exclusiones, sin segregación.

Creo en la Escuela que ayuda a que cada persona encuentre lo mejor que tiene dentro de sí misma; todas las personas tenemos un diamante en bruto que debemos tallar para que brille de forma gloriosa. Para ello se deben respetar las diferencias, los intereses diversos, las capacidades distintas, los ritmos distintos… si todos somos diferentes, la Escuela no puede ser igual para todos. La diversidad enriquece, la uniformidad empobrece. Creo en la Escuela que educa en las emociones. Creo en la Escuela que enseña en el arte, el disfrute, el silencio, el sosiego, el placer…

 

 

Creo en una Escuela con profesores inconformistas, luchadores, profesionales, ansiosos de cambiar el mundo, de buscar el infinito y más allá. Es tan importante la Escuela que no puede dejarse en manos de políticos o burócratas; la Educación, principalmente, es una responsabilidad colectiva, en la que alumnos, profesores y familias tenemos que remar en una misma dirección. Creo en el fomento de la creatividad, el respeto a formas de pensar distintas, el salirse de la norma… en ser un cisne negro.

La Escuela no puede estar de espaldas a los avances tecnológicos del S.XXI como las sociedad no está de espaldas a los mismos. Creo en la Escuela abierta al mundo y en el mundo dentro de la Escuela.

Creo firmemente en la Educación como la llave del futuro de nuestros hijos; un futuro que nadie sabe cómo será. Sólo podemos ayudarles a que aprendan a navegar en aguas turbulentas, sin rumbos fijo pero con el timón firme y seguro, adaptándose a las corrientes, a las tormentas.

Creo se aprende en cualquier lugar, en cualquier momento, con cualquier persona… creo en la Escuela que se enriquece de esos aprendizajes, los complementa pero no tiene el monopilo del saber. Creo que se aprende haciendo y experimentando por encima de todo. La Escuela evalúa los errores de sus alumnos pero debería valorar sus progresos. No creo en los exámenes, ni en los libros de texto, ni en el control férreo de los profesores con las calificaciones.

Creo que los profesores aprendemos evaluando nuestras prácticas. No creo en los burócratas que fiscalicen nuestra práctica sin aportar nada más que control. Creo que la administración educativa debe estar supeditada a las necesidades de los centros, volcando su esfuerzo en apoyarlos.

Creo que es tiempo de una nueva Escuela. Creo que es tiempo de cambio. La vieja Escuela ya no nos sirve.

¿Por qué no te unes al movimiento Purposed/ES?

Jornada continua en la Escuela

 

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El pasado viernes nos dieron en el colegio de mi hija pequeña una encuesta de un “grupo independiente de padres” para ver si estamos a favor de una posible implantación de la jornada continua en el centro. La encuesta glosa las ventajas y excelencias de la jornada continua en Infantil y Primaria con los siguientes argumentos textuales:

Menos estrés y más igualdad. Puesto que los niños que utilizan el servicio de comedor seguirán utilizándolo si lo desean, y los niños que se van a comer a casa seguirán haciéndolo, pero no tendrían que invertir media hora o más en los traslados para ir a comer y volver al centro. El estrés de una comida previa a un examen desaparecería, tanto para unos como para otros.

Mayor aprovechamiento del tiempo en horas lectivas.

Mayor disponibilidad de tiempo para realizar actividades extraescolares.

Más tiempo para realizar las tareas escolares.

Mejor adaptación a los horarios de Secundaria, se van cogiendo los hábitos de estudio para toda o casi toda su vida académica.

No supone una reducción de horas lectivas.

La comida es más relajada porque ya han terminado su jornada.

Mayor unidad familiar.

La jornada continua favorece el absentismo escolar infantil en horario de tarde.

Las familias con hijos en Secundaria podrán unificar los horarios de comida y estudio.

Se producirá un ahorro de tiempo en viajes del centro a casa y viceversa, para los alumnos que no se queden al comedor.

Me gustaría analizar los argumentos que nos han dado el grupo independiente de padres de nuestro colegio porque no tienen desperdicio. Antes de nada comentar que el comedor es usado por casi el 90% del alumnado del centro. Nuestro colegio está situado en una zona con más colegios (hasta cuatro más) y la zona de referencia de escolarización está situada en el entorno próximo. Yo voy al colegio andando desde mi casa situada a casi kilómetro y medio y tardo unos doce minutos.

El estrés de ir a comer a casa supongo que es porque tienen entre las 13,00h y las 15,00h para comer, es decir, dos horas. Lo de que tengan estrés antes de un examen lo van a seguir teniendo con la comida o sin ella, me temo. Lo de la igualdad no lo pillo, porque los que usan el comedor ahora seguirán usándolo después y los que no también.

No hay ninguna evidencia de que se aprovechen mejor las horas lectivas en la jornada continua, justo al contrario. Si nos fijamos en el informe PISA (para tener alguna referencia igual para todos) las CC.AA. con jornada continua tienen los peores resultados mientras que las que tienen jornada partida los tienen mejores. No encuentro argumentos pedagógicos para sostener que concentrar todas las actividades lectivas en la mañana sea mejor, cuando la capacidad de atención sostenida de los alumnos desciende según avanza la mañana. La experiencia de Secundaria es muy clara en este sentido, con jornadas de hasta siete horas seguidas con descansos muy breves. En el País Vasco, con tres tardes en la ESO, comedor escolar y transporte, los alumnos tienen mejor rendimiento académico. Es cierto que en las tardes se trabaja peor con asignaturas de contenidos más difíciles pero el centro puede organizar los horarios para que esto no sea así.

Tener más tiempo para actividades extraescolares no es ninguna ventaja, si acaso, una desventaja. Estoy totalmente en contra de la sobrecarga de actividades extraescolares que no deja tiempo para que los niños jueguen, la actividad más importante en estas edades sin ninguna duda.

Tener más tiempo para hacer tareas escolares… casi prefiero no comentarlo porque me parecen una aberración como están planteadas. Sólo faltaba dar más argumentos para que el sistema no cambie.

La adaptación a los horarios de Secundaria… los horarios de Secundaria son una barbaridad, absurdos, irracionales… habría que cambiarlos también y no adaptarse a ellos.

No supone una reducción de horas lectivas, faltaría más.

La comida será tan relajado como hasta ahora porque el supuesto relax de la comida está condicionado a los turnos del colegio y al tiempo, siendo en el caso de la jornada continua o partida, limitado. Sólo las familias con hijos que no usan el comedor pueden tener ese relax en la comida.

Mayor unidad familiar (sic). Todavía no he entendido este punto.

Que favorezca el absentismo escolar de tarde tampoco lo acabo de entender, lo siento.

La unificación de los horarios de familias con hijos en Secundaria y Primaria es cierto sólo en parte porque en Secundaria se sale a las 14,30 o las 15,20 si tienen clase a 7ª hora.

El ahorro de tiempo en viajes para los que no usan el comedor está claro, hacen menos.

Ante el comentario en casa de la encuesta, me decidí a escribir algo en Twitter y en unos minutos teníamos un debate montado sobre la jornada continua con el hashtag #jornadacontinua. En el debate, profesores de localidades y Comunidades Autónomas que tienen la jornada continua y los que no la tienen, expusieron sus puntos de vista. El debate fue enriquecedor, sin corporativismo y con buen tono, lejos de las algaradas a las que estamos acostumbrados en otros momentos en los que se discuten temas peliagudos. Os dejo algunos de los argumentos del debate con posiciones encontradas. No están todos los que participaron, lo siento, pero he intentado hacer una batida por las opiniones vertidas en el mismo.

La jornada continua ofrece ventajas para los alumnos porque se duermen por las tardes o tienen asignaturas que son difíciles de impartir, sostienen Isabel FerrerVanesa Marín, o Xisco Lirola, entre otros. Sin embargo, Tamara Orozco o yo mismo discrepamos. Por su parte, Cristina hace referencia a la falta de coordinación del profesorado que trabaja en centros con jornada continua:

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Algunos como Octavi Soler piensan que el debate está viciado por la mezcla entre intereses laborales o sindicales (la jornada de los maestros) con las ventajas pedagógicas:

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José Luis Sánchez comenta que los estudios serios sobre el tema de la Universidad de Santiago desaconsejan la jornada continua (ver la referencia al estudio más abajo):

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Lola Urbano confesaba que no estaba segura de que fuera buena la jornada continua salvo para ella misma:

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El planteamiento erróneo de la jornada escolar salió a la palestra también junto a la comodidad para el profesorado. María o Salvador Pérez lo expusieron así:

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Alberto Adones replica a Alberto Cuartero que defiende pedagógicamente la medida y a mi mismo sobre la importancia de que los niños tengan tiempo por la tarde para el juego:

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En fin, estamos ante una cuestión delicada sobre la que hay muchos intereses encontrados. Igual que os comento lo anterior, os digo que en Secundaria los horarios deberían cambiar y tener horarios de tarde al menos un par de días para descargar las mañanas. Creo que es más racional o reducir horarios (Dios mío, qué dices Víctor) o añadir las tardes si queremos mantener los contenidos actuales. Y desde luego, dotar a los centros de las instalaciones que permitan a los alumnos permanecer en los centros (comedor, taquillas, transporte escolar para los que viven lejos, zonas de esparcimiento…) el tiempo que dure su jornada.

Mariano Fernández Enguita realizó en 2000 el estudio LA HORA DE LA ESCUELA. Análisis y valoración de los procesos, los efectos y las opciones de la implantación de la jornada continua. En este estudio se cuentan algunas cosas que sostenemos quienes estamos en contra de la jornada continua, empezando por la presión de las actividades en la mañana hasta llegar a la quimera de la gratuidad de las actividades extraescolares, pasando por la mezcla de las reivindicaciones sindicales con las necesidades de los niños o de las familias. Algunos de los enunciados del estudio, que nos ha llegado gracias a Antonio Omatos, son:

La jornada intensiva y el trabajo continuado no son ni han sido nunca una necesidad ni una tendencia espontánea de los seres humanos, sino de las maquinas.

El profesorado de todos los niveles siente que sus recompensas económicas y simbólicas no están a la altura de sus conocimientos, y especialmente que sus colegas de otras profesiones ganan más dinero, viven mejor, etc. El magisterio, además, se siente permanentemente agraviado frente al profesorado de enseñanza secundaria, por no hablar del de Universidad.

Los centros de secundaria han implantado en casi toda España —las excepciones son Cataluña y el País Vasco— una jornada continua draconiana para los estudiantes de Bachillerato y de Formación Profesional, opción que luego han extendido, sin encomendarse a Dios ni al Diablo, a los alumnos de la Educación Secundaria Obligatoria sin que nadie dijera esta boca es mía.

En Europa, la jornada escolar varía enormemente de un Estado miembro a otro. Existen básicamente dos modelos diferentes, los cuales pueden encontrarse en un mismo país. Algunos países han elegido la escolarización a medio jornada, impartiéndose todas las clases en una mitad del día. Esto es típico de Alemania, Grecia, Austria y algunas zonas escolares de Italia. Aquí, las clases tienen lugar normalmente por la mañana. En algunas escuelas de Grecia y en las escuelas de Portugal y de Islandia en que hay falta de plazas se ha recurrido a escolarizar a distintos grupos de alumnos por la mañana y por la tarde, con un sistema de turnos. En los demás países, lo que se encuentra es la escolarización a tiempo completo con un descanso a mitad de la jornada.

El profesorado se las ha apañado siempre para persuadir a los padres de las excelencias de la reforma propuesta. Primero, recurriendo a la evidencia inmediata: ¿qué adulto no tiene sueño después de comer? Si algún padre, tal vez por la experiencia de los fines de semana y las vacaciones, albergaba dudas sobre la disposición de sus vástagos a dormir la siesta, el maestro le hacía saber enseguida que los niños están ora dormidos ora inquietos, ora aletargados ora insoportables, con lo cual las posibilidades de error son casi nulas: si no es una cosa, será la otra. Por si esto fuera poco, el profesional abruma al lego con la afirmación de que existe una inagotable literatura científica: pedagógica, médica, psicológica, sociológica… que abunda toda en el mismo sentido.

En España no ha habido apenas estudios sobre la atención o la fatiga, pero alguno ha habido y conviene mencionarlo. Caride (1993a,b) encontró que la fatiga percibida por los escolares aumentaba notablemente en la jornada de sesión única, en comparación con la partida. Asimismo, concluyó que la atención aumentaba a lo largo del día en ambos casos, pero era siempre más alta en los grupos de jornada partida.

La concentración horaria no sólo prometía ser buena para el aprendizaje de los alumnos, sino también para el trabajo de los profesores. Ante todo, por dos motivos: primero, facilitaría la coordinación, al reunir en las cinco horas de la mañana toda la docencia y liberar unitariamente el bloque horario restante, para todo y para todos; segundo, al dejar las tardes libres de docencia permitiría al profesorado acudir más y en mejores condiciones a las actividades de formación y perfeccionamiento. Sin embargo, la hora de dedicación exclusiva está, claramente, en peligro.

Finalmente, tampoco las tutorías han mejorado con el cambio de jornada. Lógicamente, no importa cuáles sean las ofertas persuasoras o las buenas intenciones iniciales (de buenas intenciones está empedrado, ya se sabe, el camino del infierno), la presión hacia la concentración de toda la actividad laboral en la mañana arrastra sin dificultad a las tutorías, que desaparecen progresivamente de las tardes si alguna vez han llegado a estar en ellas.

Lo que sin duda ha mejorado la jornada continua es las rutinas y, probablemente, la calidad de la vida familiar aquellas familias en las que uno o dos adultos hacen la comida del mediodía en casa. El horario de la jornada partida resulta disfuncional en relación con cualquier horario de trabajo adulto y con el horario lectivo de los hermanos mayores.

La principal fuente de problemas de este proceso ha sido la mezcla de un problema propiamente educativo, las ventajas y desventajas de los distintos tipos de jornada, con una aspiración laboral ampliamente extendida en la profesión docente. Es de la máxima importancia dejar establecido que no se considera un derecho del maestro la concentración de la jornada.

Creo que no es difícil mostrar y demostrar que, en el curso de la polémica en torno a la jornada, buena parte del profesorado ha terminado por confundir lo que sabe con lo que cree saber y lo que cree con lo que quiere creer. En suma, esto viene a ratificar lo que ya ha sido señalado por otros observadores: que el profesorado se ha valido de su ascendente profesional sobre los padres para difundir una idea acorde a sus intereses, pero sin fundamento o, al menos, sin fundamento conocido para ellos.

Cabe dudar si alguien se ha propuesto alguna vez evaluar verdaderamente la experiencia del cambio de jornada.

El informe dirigido por José Antonio Caride desde el ICE de la Universidad de Santiago que ponía en duda prácticamente todos y cada uno de los argumentos del profesorado, señalaba su absoluta falta de objetividad y mostraba unas importantes diferencias, a la baja en el rendimiento y, al alza, en la fatiga percibida por parte de los alumnos con jornada única, en comparación con los de jornada partida, fue sencillamente ninguneado por los sindicatos.

 

Podéis descargar el estudio en este enlace. Otros artículos sobre la Jornada Escolar de Fernández Enguita en este otro enlace.

Todos los enlaces de profesores corresponden a sus perfiles en Twitter y los extractos están sacados de la discusión pública sobre el tema.

ACTUALIZACIÓN:

A través del debate en Twitter he conocido el blog Educación y Jornada Escolar que contiene más estudios e informes sobre este tema, al margen de los mencionados en la entrada. Este blog  es una iniciativa de Rafael Feito Alonso, Doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, y de un grupo de madres y padres de alumnos de varias comunidades autónomas del territorio español.

¿Y tú qué opinas? Sigue el debate en este blog y en Twitter con el hashtag #jornadacontinua.