Disfrutar

Es otro de los pilares básicos del trabajo diario: disfrutar. Al disfrutar transmites pasión, te identificas con los valores de la Educación, sientes que haces algo importante.

Porque cuando consigues retos difíciles, disfrutas mucho más

He leído hace poco que sólo el 6% de los trabajadores españoles trabajan en algo que soñaron. Me siento afortunado de estar dentro de ese 6%. Ser docente y que no te guste dar clase, sólo genera problemas: a ti, a tus alumnos, a sus familias, a tus compañeros… Por eso, para acceder a la docencia habría que evaluar la capacidad de entusiasmo, de disfrute e identificación con los valores de la profesión, una profesión eminentemente altruista y utópica, además de las capacidades docentes como la gestión de grupos, la educación emocional, la gestión de conflictos, el uso de diferentes metodologías didácticas, los conocimientos de psicología evolutiva, la gestión de la identidad digital…

Curiosamente, ninguna de estas variables se toma en cuenta

Hace años que no vivía en mi centro la ilusión y el disfrute por el trabajo que tengo hoy. Disfrute al que no es ajena la dificultad o la precariedad. Pero la ilusión, el entusiasmo, el ser parte de un proyecto ilusionante hace que todo cambie. No siempre ha sido así. He tenido años más difíciles y siempre he tenido la misma actitud de ilusión y siempre he procurado disfrutar con el trabajo.
Ningún problema va a hacer que deje de disfrutar con mi trabajo. Con mis alumnos, con mis compañeros, con las familias, con la tarea… sí, creo que nuestro trabajo es duro pero intento cada día disfrutar, lo cual me gratifica más.

¿Y vosotros, disfrutáis en vuestros centros educativos?

Nace Purpos/ed[ES]

Hoy se lanza “Purpos/ed España“, la versión hispanoparlante del original proyecto lanzado en el Reino Unido www.purposed.org.uk, y a cuyo grupo de trabajo estable me he unido después de aceptar la invitación de Jaime Olmos (@olmillos), que junto a Francesc Llorens (@francescllorens), Diego García (@diegogg) e Isabel Gutiérrez (@isabelgp) compone el grupo creador e impulsor de este debate sobre la educación en España.Tengo el gran honor de compartir espacio en este grupo de trabajo estable con magníficos docentes  como: Jordi Adell, Juan José Calderón (Eraser), Juan Carlos GuerraGregorio Toribio, Josu Garro,  Ismael Peña, Salomón Rivero, Linda Castañeda, José Luis Cabello, Fernando Trujillo, David Alvarez, Jose Luis Castillo, Esperanza Román, Isabel Ferrer, Lola Urbano, Estrella López, María Montero, Nico de Alba y María Barceló

Purposed es un proyecto con el que se pretende generar un debate en la sociedad en torno a la pregunta: ¿CUÁL ES EL PROPÓSITO DE LA EDUCACIÓN?

Vamos a iniciar un debate que nadie pueda ignorar

Somos una organización no partidista, un grupo de personas sin vinculación política o institucional -más allá de nuestro compromiso con la Escuela- que tienen como objetivo dar impulso a un debate en torno a la pregunta: ¿Cuál es el propósito de la educación?

Con un plan de 3 años, una serie de campañas y un boletín semanal nuestra intención es dar la posibilidad a las personas de poder involucrarse e iniciar el cambio por ellos y ellas mismas, en su familia, su barrio, su ciudad y su país.



La primera de las campañas se lanza hoy, 9 de marzo, a través de Twitter y consiste en escribir en 140 caracteres (un tuit) :

#purposedES “El propósito de la educación es…”

Si tienes cuenta en Twitter, anímate y completa la frase publicándola en tu línea del tiempo.

Para la siguiente campaña, buscamos gente relacionada con el mundo de la educación, que quiera compartir 500 palabras en su blog acerca de cual piensan ellos y ellas que es el propósito de la educación, y que además se “comprometan” a hacer un seguimiento de los comentarios al post en su propio blog. Si quieres participar indícamelo en un comentario en este post y me pondré en contacto contigo.

Vamos a cambiar el mundo

Juntos, vamos a generar un debate, que ya está en marcha en Reino Unido y que ahora ponemos en marcha en la comunidad de habla hispana, en torno al propósito de la educación.

Vamos a hablar

Vamos a escuchar

Vamos a escribir

Vamos a debatir

¿Cuál es el plan?

Vamos a iniciar el debate, hacer crecer la comunidad e informar a los que deciden sobre nuestra educación sobre el resultado de este movimiento para mejorar la educación de todos y todas. Nuestro plan es de 3 años de trabajo,  la idea es ir ofreciendo información paulatinamente, iremos actualizando nuestras metas y nuestros mecanismos  conforme  el movimiento vaya avanzando.

¿Cómo puedo ayudar?

¡Usa tu talento! Puedes ayudar con cualquiera de los siguientes aspectos:

  1. Ayudar a mejorar nuestros métodos con estrategias nuevas diferentes, incluso ayúdanos a mejorar las reglas de trabajo básicas que hemos establecido
  2. Si tienes experiencia en diseño, préstanosla.
  3. Si cuentas con un espacio dónde llevar a cabo un debate / reunión / cumbre, cédenoslo alguna vez.
  4. Puedes crear folletos u otro material promocional del proyecto.
  5. Puedes ser nuestro patrocinador.
  6. Puedes ayudarnos a involucrar a otras personas – jóvenes, educadores, familias, gente del barrio… cualquier persona interesada en la educación
  7. Ayúdanos a difundir el mensaje de esta iniciativa  a través de los medios de comunicación social
  8. Puedes escribir, hablar o utilizar tus relaciones con gente influyente que pueda ser capaz de ayudarnos
  9. Proporcionarnos un estudio de caso sobre cómo una visión puede transformar una institución educativa y a la comunidad
  10. Organizar y/o facilitar alguno de nuestros  eventos

¿Cómo puedo ponerme en contacto?

Puedes ponerte en contacto con nosotros a través del formulario de contacto del blog o bien a través de Twitter o Facebook.

Profe, me llaman narco

Profe, me llaman narco…

Así comenzó una conversación que mantuve recientemente en el Instituto donde trabajo. Un alumno de origen colombiano, Carlos (su nombre es ficticio) que lleva apenas unos meses en España, no acaba de encontrar su sitio en el grupo-clase. En una reunión de tutores, su tutora me habló de las dificultades que Carlos tenía para relacionarse con los demás y decidí hacerle una entrevista. Ahí salió la frase.

El problema de la frase es que recoge un estereotipo y los estereotipos hacen daño a quienes los sufren o padecen. Son muy persistentes en el imaginario social y tienen un profundo arraigo cultural debido, entre otros factores, a los mensajes que transmite la televisión. Se toman rasgos individuales que se aplican a todos los miembros de un grupo creando el estereotipo. Y ahí está el problema, de Colombia apenas tenemos mensajes asociados al narcoráfico desde hace muchos años, mensajes recurrentes que distorsionan la imagen de un país que es mucho más que la droga y sus relaciones con el Estado, el Ejército y la guerrilla. Últimamente, además, sólo vienen a las pantallas de televisión las imágenes de los secuestrados por la guerrilla de las FARC, una violación gravísima de los Derechos Humanos infringida en aras de una hipotética negociación entre guerrilla y Gobierno colombiano. También se podría generalizar el estereotipo de guerrillero a todos los colombianos, a tenor de lo que está sucediendo. ¿Por qué no se habrá generalizado el de escritores teniendo al genial García Márquez entre los más famosos escritores colombianos en todo el mundo?

Volviendo a las aulas, ¿cómo abordar una situación como esta? En primer lugar tenemos que identificar cuáles son las causas por las cuales un alumno inmigrante no se relaciona con su grupo clase. La primera explicación es obvia: la integración y adaptación no es automática, ni mucho menos, y tiene más dificultad cuanta mayor diferencias culturales con el país de origen y el país de acogida. En nuestro caso, Carlos se quejaba de no comprender el lenguaje, de no entender los códigos de comportamiento del resto de compañeros, de no entender las actitudes de los profesores y un largo etcétera que podríamos resumir en un no entiendo esta cultura. En segundo lugar, nos interesamos en cómo se siente en España, qué echa de menos, si tiene establecidos ya algunos lazos con otros compatriotas… en definitiva, si tiene un colchón social que le apoye, con el que se sienta identificado. Carlos se había apuntado a un club de fútbol formado por colombianos que entrena un par de veces por semana, de modo que “oigo mi idioma y entiendo las relaciones”. El fútbol como terapia.

Por lo tanto, la situación nos remite al hecho de que si no hacemos nada encaminado a fomentar la acogida e integración en el grupo de Carlos, ésta no se va a dar de manera automática, se dará de cualquier manera, incluyendo la de sentirse discriminado por el resto y sentirse superviviente en un grupo de referencia extraño. Algunas manifestaciones del problema es que comenzó a faltar con regularidad a clase “porque no se siente bien” y a mostrar apatía cuando acudía. Teníamos que intervenir con el grupo clase, de modo que buscamos una serie de dinámicas de grupo que trataran el tema de los estereotipos para hacer reaccionar al grupo y que experimentara las situaciones que el alumno vivía. Este hecho ha supuesto para algunos alumnos que tengan que ponerse en lugar del otro, no sólo cognitivamente sino afectivamente también, como un paso para desmontar los estereotipos dominantes y avanzar en el razonamiento moral de los alumnos.

La situación con el alumno mejora pero la sensación de parchear es enorme. Si no hay un planteamiento general del Instituto sobre los valores de una sociedad multicultural o sobre la inmigración; si no hay unas prácticas sistemáticas de acogida, si no realizamos acciones preventivas que aborden la diversidad cultural, habrá alumnos que se sientan discriminados y otros para los que las acciones que hagamos lleguen demasiado tarde. Sin embargo, los alumnos extranjeros se adaptan como pueden, en general, gracias a las pequeñas acciones de profesores particulares, pasando inadvertidos en demasiadas ocasiones engullidos en la marea curricular del día a día.

Imagen: FlickrCC

Día Internacional de la Discapacidad

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La ONU declaró en 1992 el 3 de diciembre como el Día Mundial de la Discapacidad. Esto de poner días internacionales de cualquier cosa es muy interesante y, no sé hasta que punto, práctico. Por un día, nos dicen, la sociedad se conciencia sobre la problemática de la violencia de género, el SIDA, la discapacidad, los refugiados, la paz y así hasta casi el infinito, la temática es variada y, además, justificada. Al menos, por un día, el asunto en cuestión está en el “candelabro” (como dice un buen amigo mío): sale en las noticias de radios, televisiones y prensa, acompañado de ilustres declaraciones instando a que todos nos comprometamos en pro de la noble causa en cuestión. El día puede estar acompañado de lazos de colores u otros símbolos externos que identifican la solidaridad con la causa de quienes lo llevan. ¡Todo perfecto!

El problema suele venir al día siguiente, y al otro, y el resto de los días del año, que mira que se hace largo para quienes padecen discapacidad. En España hay 3,5 millones de personas con discapacidad y disfrutan de una situación que podríamos llamar, cuanto menos, curiosa. Tenemos unas leyes que proporcionan los máximos derechos para las personas con discapacidad equiparándolos al del resto de ciudadanos aunque éstas se cumplan en un porcentaje más bien escaso. Tenemos leyes que incentivan a las empresas que contraten a personas con discapacidad; tenemos contratos especiales para estas personas; tenemos leyes que instan a que no haya barreras arquitectónicas en edificios públicos o en las vías públicas; tenemos leyes que consagran la integración de personas con discapacidad en el sistema educativo y hasta la afamada Ley de Dependencia que consagra la asistencia del Estado a las personas con discapacidad y sus familias, en función del grado de dependencia de aquellas. Si será por leyes, a eso no nos gana nadie.

Ahora bien, fuera de días internacionales y leyes, la realidad, la cruda realidad es tozuda. Hay avances, pero son insuficientes. Las calles de mi barrio están llenas de bordillos imposibles para personas que usen silla de ruedas. Por su puesto, los autobuses no están preparados (excepto un pequeño porcentaje de los mismos) para personas con movilidad reducida, qué decir del tren de Cercanías o del Metro. Tenemos zonas de estacionamiento reservado a minusválidos (me niego a usar una palabra ofensiva) personas de movilidad reducida que frecuentemente está ocupada por conductores sin escrúpulos y sin conciencia. De los edificios públicos prefiero no hablar: bordillos, peldaños y escaleras campan por sus respetos. Si quieres ir al cine, te ofrecen la “fila cero” a un metro de la pantalla para que no subas escaleras, ¡¡qué amables!! porque estos espacios de ocio no están pensados para esas personas de las que hoy toca acordarse.

A las personas sordas o ciegas las cosas no les a mucho mejor, aunque hay avances. Por fin se ha reconocido la Lengua de Signos como una lengua oficial del Estado aunque los intérpretes brillen por su ausencia. El calvario de las personas sordas cuando tienen que hacer trámites cotidianos, como ir al médico, al banco, al taller o al supermercado… luego dicen que se aíslan, ¿se aíslan o los aislamos?

¿Y si hablamos de la discapacidad intelectual ? ¿Y las personas con varias discapacidades? Podríamos seguir hablando de la problemática de un colectivo inmenso y sus familias, personas que TIENEN LOS MISMOS DERECHOS que los demás, que no necesitan lástima ni tampoco beneficencia, sino JUSTICIA, que narices, que para eso estamos en un Estado Social Democrático y de Derecho. Y en esto sí que envidio a los países del Norte de Europa, justamente donde nació el movimiento reivindicativo de los derechos de las personas con discapacidad, que viven al margen de las perniciosas influencias morales que corren por los países del Sur. ¡Todavía nos queda un largo trecho hasta conseguir la igualdad!

Acabo con una historia personal. Hace dos años accedía a una plaza de profesor asociado en la Universidad Autónoma de Madrid, en concreto en la Facultad de Formación del Profesorado y Educación, Departamento de Didáctica y Organización Escolar. Cuando llegué al despacho que me asignaron en un tercer piso sin ascensor yo comenté que soy una persona con movilidad reducida que no puede subir ni bajar escaleras. El jefe de departamento, muy amable, me ofreció la solución de “tener dos becarios a mi disposición que me subieran a la silla la reina como a los alumnos con discapacidad” a lo que un servidor añadió que no, que uno tiene su dignidad y que si para ir al wc situado dos plantas más abajo o a hacer fotocopias, o al bar o a la biblioteca necesito que me lleven, mejor que no¿pero no hay una ley que obliga a suprimir las barreras de los edificios oficiales? Sí pero aquí hay que respetar la arquitectura del edificio. Pues vale, pues yo no subo escaleras, no firmo el contrato. Finalmente me ubicaron en la Facultad de Económicas con tal mala suerte que tuve un accidente antes de comenzar mis clases y, habiendo firmado ya mi contrato, aprovecharon el tiempo que estuve convaleciente para anular mi plaza y convocarla de nuevo. Un problema menos.

Imagen FlickrCC

Botellón

Definitivamente, el botellón se ha instalado entre nuestros jóvenes. Aumentan los jóvenes que se apuntan a este fenómeno social en el que el consumo de bebidas alcohólicas y otras drogas, tiene un papel protagonista. El dato concreto es que en los últimos seis años, se duplica el número de jóvenes que hacen botellón los fines de semana, como refleja el estudio “Los adolescentes ante el alcohol. La mirada de los padres y madres”, perteneciente a la ‘Colección de Estudios Sociales’ de la Fundación La Caixa.

Leyendo entre líneas, me llama la atención lo siguiente:

El resultado de todo este proceso es que la socialización del acceso al alcohol ha dejado de estar en el ámbito de lo familiar, como históricamente sucedía en España, para situarse en el grupo de iguales y en espacios ajenos a la familia. Para un adolescente, aunque sus padres se lo ofrezcan, beber en casa no tiene sentido porque no es “beber”; ni el tipo de bebidas, ni lo que se valora en ellas, ni los efectos que se buscan al beber tienen nada que ver con lo que espera. Para un adolescente beber es algo distinto: bebidas singulares, en formatos propios, en espacios y momentos de los que debe apropiarse, al margen del control adulto, en la búsqueda de unos efectos psicoactivos que asocia con una mayor diversión y con ritos de celebración grupal. De ahí que, por mucho que no sea una costumbre generalizada entre los propios adolescentes, para el imaginario colectivo, el “botellón” sea la fórmula que más genuinamente representa al modelo.

Estamos ante un fenómeno social muy vinculado a la adolescencia, en el que los valores del grupo, de la afirmación, de la identificación influyen notablemente más allá de los valores del propio consumo. De hecho, el consumo en el hogar no es deseable socialmente y los adolescentes y jóvenes lo dejan para el fin de semana. Esto sugiere, por tanto, que tanto una cuestión de orden público, sino más bien, de orden social, ya que la facilidad de acceso a las bebidas alcohólicas, así como el ahorro que supone el consumo en espacios públicos, ofrecen a los jóvenes grandes atractivos para consumir.

Pero, ¿cuál es el papel de las familias ante esta situación? ¿Reprueban el botellón? Dice el estudio:

Ante toda esta situación las posturas de padres y madres muestran un notable nivel de indefinición. Por una parte, esos padres no dejan de ser personas que, ellas mismas, han vivido con intensidad la cultura alcohólica, tanto como miembros de una sociedad donde el alcohol tiene carta de naturaleza, como participantes de una forma de beber que no les es ajena en absoluto (hay que recordar que muchos padres y madres de los adolescentes actuales vivieron como protagonistas el cambio de modelo); esta situación condiciona una cierta ambivalencia al tener que conciliar la preocupación que el comportamiento de sus hijos les suscita con una visión personal que en cierta forma les hace entender esos comportamientos. Por otro lado, los padres deben enfrentar las dificultades que el proyecto educativo de sus hijos les plantea: cambios en los roles familiares que hacen acaso más fácil, pero mucho más compleja, la comunicación; falta de tiempo y oportunidades, y el conocimiento vivido de que esos hijos adolescentes, como parte de su proceso de construcción de la autonomía, precisan separarse de ellos e integrarse en el grupo de iguales.

Y ahora llegamos al punto que, como educador, más me afecta:

De ahí que esta postura de padres y madres se traduzca, más allá de una cierta inhibición, en una maniobra de delegación de responsabilidades: que la escuela eduque, que los medios de comunicación no impulsen los comportamientos negativos o enfaticen modelos más integrados, que las leyes y las instituciones controlen la situación en el espacio ajeno a lo familiar. Unas responsabilidades ajenas que, aunque innegables, no evaden esa conciencia de compromiso personal que lleva a algunos padres y madres, en una minoría significativa, a reivindicar la exigencia de que la educación sobre el acceso al alcohol retorne al ámbito de lo doméstico.

Hace tiempo que en las entrevistas con alumnos pregunto por sus aficiones y el botellón aparece como una de las más frecuentes, por encima del cine o los bares. Pero, peor aún, las familias lo saben y no afrontan (o no saben afrontar) las alternativas de relación, ocio o consumo de sus hijos. Mientras, desciende la participación de los jóvenes en asociaciones, disminuye la práctica deportiva, desaparecen las actividades de ocio familiar excepto la visita a la gran superficie… y la Escuela tiene que arreglarlo todo, ¿algo difícil, no?.

pdf1.PNG Estudio completo

Imagen: FlickrCC

¿Y nadie le cortará las…alas?

Un imán saudí ha explicado en la televisión libanesa cómo pegar a la mujer, eso sí con un cepillo de dientes para no pasarse. Lo he leído en 20 minutos y, qué decir, lo siento, pero soy muy intolerante con prácticas religiosas basadas en supuestas revelaciones de profetas. Simplemente son un delito. Frente a la barbarie, Derechos Humanos, educación y la justicia, toda la justicia, pero no la religiosa, sino la muy civilizada justicia inspirada en los Derechos Humanos.

El vídeo dichoso.