El futuro de mis hijas

Me preocupa el futuro de mis hijas, como a Endesa, la empresa eléctrica que quiere construir cinco grandes presas en la Patagonia chilena destrozando el futuro de los hijos de muchas familias chilenas. El caso es que el marketing funciona de maravilla y Endesa lanza su web paraloshijosdetuhijos.com como soporte emocional al mensaje difundido en España. ¡Qué tierno!

Menos mal que Greenpeace nos recuerda (también a Endesa y bien grande) que la preocupación por el futuro de los hijos está bien, pero que muy bien.

Para firmar contra el proyecto de Endesa, pincha AQUÍ.

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Un problema, ¿una solución?

diversidad

En los últimos veinte años el sistema educativo ha ido adaptándose para poder dar cabida a los alumnos con necesidades educativas especiales, es decir, alumnado con algún tipo de discapacidad psíquica, física o sensorial, y después a otros alumnos con Trastornos de Conducta, Trastornos del Desarrollo, TDAH, inmigrantes, etc. de modo que ahora nos encontramos en un sistema educativo caracterizado por la alta diversidad.

Empezaron entrando en las aulas los alumnos de integración (como se decía entonces) y con ellos los profesores de apoyo. En aquel momento (todavía en Secundaria lo sigo escuchando en la cafetería o en reuniones de evaluación) se cuestionaba su mera presencia en las aulas con esta pregunta: ¿no estarán mejor en un centro especial?. Aunque el paradigma científico de la normalización avanzaba en Europa, sobre todo en el norte, en España su implantación llevaría mucho tiempo. Durante años se habló de déficit, de minusválidos y el énfasis de la actuación educativa estaba en superar los problemas mediante los Programas de Desarrollo Individual, es decir, un currículo diferenciado para alumnos especiales, alumnos con problemas. Los alumnos debían estar en aulas especiales haciendo sus aprendizajes específicos. A finales de los años 70 se implanta la Educación Especial como un sistema educativo independiente del ordinario.

Con la llegada de la Democracia las cosas cambiaron, al menos en las leyes. La Constitución, la LISMI, la LOGSE y la legislación posterior, consagran el cambio de paradigma: el concepto de necesidades educativas especiales sustituye al concepto de déficit. Este cambio tiene enormes consecuencias al incorporar los principios de integración y normalización al sistema educativo. Cualquier alumno con n.e.e. deberá beneficiarse, en primer lugar, de los recursos ordinarios del sistema y deberá acceder al sistema educativo con el resto de alumnos y sólo cuando su presencia en los centros ordinarios no le permitaun desarrollo adecuado de sus capacidades, se escolarizará en centros específicos de Educación Especial.

Las consecuencias prácticas del cambio son enormes. A partir de ese momento, el currículo ordinario será el referente para realizar las Adaptaciones Curriculares del alumnado con nee y éstas podrán ser de acceso al currículo, cuando existan dificultades como las barreras arquitectónicas o la necesidad de materiales adaptados, por ejemplo, o Adaptaciones Significativas, si afectan a los elementos prescriptivos del mismo, esto es, los objetivos, contenidos y criterios de evaluación. Además, es el profesor de área el encargado de llevar a cabo las adaptaciones, contando con el asesoramiento y apoyo del Departamento de Orientación, ya que el alumno con nee permanece en las clases con sus compañeros. Este proceso supone la integración en los centros de Profesorado de Apoyo (especialistas en Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje, fundamentalmente), así como de Auxiliares para alumnado con movilidad reducida, por ejemplo. Todos estos especialistas se coordinan entre sí y con los tutores de las aulas para facilitar el trabajo con este alumnado. Posteriormente surgen otros profesionales como los especialistas en Servicios a la Comunidad, los trabajadores sociales, o incluso Técnicos en Integración Social, al tiempo que los profesores de Compensatoria vienen a incorporarse para trabajar de forma específica con el alumnado con necesidad de compensación educativa, bien por desconocer el idioma, bien por pertencer a una minoría étnica, o bien por tener una situación social desfavorecida, teniendo, en cualquier caso, un gran desfase curricular.

El nuevo concepto trajo, además, un cambio en la concepción de los apoyos para los alumnos con nee. Los apoyos pueden realizarse dentro de las aulas o fuera de ellas, en función de circunstancias organizativas o de las nee del alumnado. En todo caso, se busca que las decisiones que se toman tanto en el centro, como en el Proyecto Curricular, como en las aulas, favorezcan el desarrollo de las capacidades de todos los alumnos, incluyendo los alumnos con nee.

Algunos años después de que el sistema incluyera con normalidad a estos alumnos con nee en sus clases, creo que hay algunas sombras que han oscurecido lo que sobre el papel suena muy bonito. En Infantil y Primaria, los alumnos con nee se han integrado bien. Los niños y niñas suelen aprovecharse de la experiencia educativa en todos los sentidos, tanto con sus compañeros (adquierendo las necesarias capacidades de relación social) como con el profesorado y los propiso contenidos del currículo. El profesorado de estas etapas he entendido bien el significado de la integración y su presencia en las aulas no tiene mayores dificultades que las propias de una atención diferenciada dentro de una normalidad y diversidad. Por otra parte, el currículo de estas etapas, con pocas áreas y pocos maestros de referencia, facilita el desarrollo de las adaptaciones. En Secundaria, sin embargo, la especialización y la atomización de áreas de conocimiento, dificulta la coordinación de los profesionales para desarrollar las Adaptaciones Curriculares al tiempo que la formación pedagógica inicial del profesorado de Secundaria dificulte la comprensión de la tarea educativa con estos alumnos, si bien es cierto que existen excepciones.

El problema del tratamiento de la diversidad en Secundaria, de manera específica, es que se busca aplicar a toda costa el principio un problema=una solución sin caer en la cuenta de que el contexto general de alta diversidad requiere de múltiples soluciones, a menudo globales, para el tratamiento de la misma. Es decir, el hecho de que haya profesores especialistas para los alumnos con nee o de compensatoria no soluciona nada: las clases son muy diversas, muy heterogéneas y los profesores de apoyo no pueden hacer el trabajo del resto de especialistas, por lo que su tarea se ve reducida a unas horas de apoyo semanales que apenas sirven para desarrollar parte de las adaptaciones. En la clase ordinaria, el profesorado que sigue con la metodología tradicional no da respuesta, es imposible, a las múltiples necesidades del alumnado: compensatoria, acnees, desmotivados, motivados, repetidores… El trabajo en las aulas de hoy día es muy complicado, muy agotador y requiere de grandes dósis de paciencia, energía y determinación, junto con nuevas técnicas pedagógicas y el uso de las TIC.

El uso de estrategias generales para acometer el tratamiento de la diversidad se ha visto reflejado en la legislación educativa que obliga, al menos en Madrid, a realizar en los centros de Primaria y Secundaria, un Plan de Atención a la Diversidad (PAD) con todas las medidas destinadas a paliar este problema. Pero en sí mismo, el PAD, puede ser otro papel más, oficial eso sí, o toda una batería de medidas organizativas que faciliten el tratamiento de la diversidad en el centro, incluyendo desde la realización de grupos flexibles, equipos de mediación, grupos de refuerzo, tutorías dobles, alumnos ayudantes, etc para que el problema no sea cuestión de una única solución, llamada profesor de apoyo, o profesor especialista, que es la traducción más rápida que hacemos en los centros de secundaria de esto. Dicho de otra forma, en contextos de alta diversidad, ya haora muchas centros lo son, son necesarias muchas medidas concretas dentro de un marco global, liderada por el Equipo Directivo con el asesoramiento del Departamento de Orientación y en el que los espacios de coordinación de todos los profesores, tutores o no, son claves para el desarrollo de las mismas.

Si en los próximos años queremos elevar el nivel de éxito de Escuela Pública tenemos que desarrollar en los centros unos Planes de Atención a la Diversidad realistas, ambiciosos y que busquen el éxito para todos los alumnos, más allá de adscribir la diversidad y sus problemas asociados a unos profesores especialistas, incluyendo cambios metodológicos que permtan un trabajo diferente dentro del aula. Es decir, necesitamos aplicar nuevas técnicas pedagógicas para que la alta diversidad dentro del aula permita el aprendizaje y no se convierta en un lastre que mine el rendimiento de los alumnos y la moral de los profesores. Ha llegado el momento de innovar para dar respuesta a unos contextos diversos, heterogéneos y complicados, y en las TIC encontramos unos aliados magníficos.

Imagen: FlickrCC