Programa estival de refuerzo

La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid pone en marcha el próximo mes de julio el llamado Programa Estival de Refuerzo para aquellos alumnos con bajos resultados en Lengua y Matemáticas a lo largo del último ciclo de Primaria, de modo que puedan pasar a Secundaria con un mayor nivel para afrontar la etapa. El Programa, que se desarrollará en colaboración con los Ayuntamientos, tendrá una duración de dos quincenas, pudiendo asistir a una o las dos indistintamente, pues los contenidos curriculares serán diferentes. Este Programa se enmarca dentro de los Planes de extensión y mejora de los servicios educativos.

Los grupos de alumnos tendrán que haber cursado 6º de Primaria en el presente curso. Su inclusión en el Programa requerirá de la autorización de la familia, así como de la recomendación del Director del colegio. Una vez en el Programa trabajarán en grupos de quince alumnos que asistirán a clase durante dos horas diarias con los contenidos de las áreas de Lengua y Matemáticas. El monitor, así dice la convocatoria, será un titulado de Magisterio, Psicopedagogía, Piscología (rama educativa) o alumnos de las tres titulaciones en su último año de carrera.

Hasta aquí la información, que puedes ampliar en este enlace. Ahora las valoraciones que me suscita.

En primer lugar, no me gusta que se gaste dinero público para clases de recuperación en vez de destinarlo a las medidas ordinarias de atención a la diversidad. Las graves carencias que tienen algunos alumnos cuando llegan al Instituto no se solucionan con un curso de recuperación sino poniendo remedio desde el momento en que éstas aparecen, dotando de más profesorado, trabajando éste dentro de las aulas, haciendo grupos flexibles, etc. Son los profesores de Primaria los que tienen que tener los apoyos y medios ordinarios para hacer frente a las dificultades de aprendizaje que presentan algunos/muchos alumnos, siendo por tanto algo propio del sistema educativo.

En segundo lugar, al externalizar una responsabilidad propia del sistema educativo en monitores contratados a tal efecto y el Programa estar ajeno al currículo ordinario, sus efectos también se escapan al sistema educativo. Volvemos, como hace tantos años, a tirar de academias y clases particulares para subsanar algo que debemos asumir los que trabajamos en el sistema educativo ya que es nuestra responsabilidad.

En tercer lugar, una parte del profesorado, ojalá me equivoque, puede descansar respecto a aquellos alumnos con dificultades de aprendizaje confiando en que el Programa de refuerzo estival sea la solución a sus problemas. Dos quincenas de trabajo con dos horas diarias son mejores que todo un curso escolar con su correspondiente carga horaria.

En cuarto lugar, el hecho de que se contrate a monitores y que no haya conexión con los maestros de los alumnos, hace que la medida curricular esté totalmente descontextualizada. Por otra parte, no tenemos ninguna referencia respecto a la capacidad docente de estudiantes del último año de carrera o titulados en Psicología o Psicopedagogía, por la mera razón de que no son especialistas ni en Lengua ni en Matemáticas. Tan sólo los titulados en Magisterio serían idóneos, pero en ese caso, el hecho de que no se mencione la experiencia docente por ningún lado como requisito, y que los alumnos que acudirán al Programa tienen graves carencias, la fe en los resultados es más que escasa.

En definitiva, lejos de ser un recurso que ayude a mejorar la calidad del sistema educativo, nos encontramos ante una medida que lo desprestigia aún un poquito más. Un desastre.

Imagen: FlickrCC

Entornos personalizados de aprendizaje

Esta entrada complementa a la anterior que hablaba sobre el currículo en esta nueva Escuela del Siglo XXI. Pues bien, resulta que en El Caparazón he visto esta interesante presentación sobre los Entornos Personalizados de Aprendizaje (PLE, en inglés) que ayuda a concretar algunos de los principios de los que hablaba.

El futuro del aprendizaje parece que va por crear estos entornos personalizados de aprendizaje que parten de aprovechar la conexión con los demás (conectivismo) para aprender y hacerlo, además, en la Red. Las herramientas que tenemos a nuestra disposición nos permiten dar este paso ya que es posible aprender de la conversación con otros y, sobre todo, que los estudiantes sean los protagonistas completos del proceso, controlando los objetivos y los contenidos. Si pienso en la Educación Secundaria, creo que este planteamiento es perfectamente posible y deseable. En fin, creo que Dolors lo cuenta mejor que yo en su presentación así que os la dejo para que nos alumbre un poco sobre el tema.

La Escuela que quisiera (IV): el currículo

Hoy quiero continuar hablando del currículo, la piedra de toque de calidad del sistema educativo, junto al profesorado. He tardado muchos días en retomar la serie sobre la Escuela porque me resulta difícil escribir sobre el currículo, así que como siempre, no pretendo sentar cátedra sino proyectar mis reflexiones de sobre otra Escuela posible.

Hace años, en la Facultad leí que no hay un único concepto de currículo, hay muchos. Los matices de cada concepto establecen las intenciones que subyacen para dotarlo de uno u otro significado, es decir, para hacer más hincapié en unas cosas o en otras. Así, el currículo puede ser diferentes cosas que nada tienen que ver entre sí: desde el currículo que prescribe la Administración hasta el diseñado por las editoriales pasando por el que se lleva realmente a la práctica en las aulas, y el que es evaluado, por no hablar del currículo oculto. En todo caso, cómo debería ser el currículo del Siglo XXI (voy a ser algo pretencioso), qué papel deberían jugar las administraciones educativas en el mismo, cuál sería el papel de las editoriales, cuál el de los profesores; finalmente, cuál sería el papel de los alumnos, si es que tienen algún papel. Quiero aclarar, antes de nada, que hablo del currículo en la educación obligatoria, dejando de lado el resto, para centrar mi exposición.

Hace pocos días a través de Twitter leí un artículo de Francesco Tonucci en La Nación que es toda una declaración de intenciones:

La misión principal de la escuela ya no es enseñar cosas. Eso lo hace mejor ya la TV o Internet

Comparto esa afirmación, así que ¿cuál debería ser el papel de la Escuela? Según Tonucci,

Debe ser el lugar donde los chicos aprendan a manejar y usar bien las nuevas tecnologías, donde se transmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo.

Tonucci va al fondo de la cuestión, es decir, al papel de la Escuela porque es éste el que va a definir el tipo de currículo que diseñemos aunque siempre se verá matizado por quienes realmente lo llevan a la práctica, es decir, los profesores. Me llama la atención el nulo debate que existe en España sobre los fines de la Escuela, sobre todo cuando tenemos uno de los peores sistemas educativos de nuestro entorno. Se habla de la violencia en las aulas, del bajo nivel, de la falta de autoridad, de los malos resultados en PISA, pero no se habla de qué esperamos de la Escuela, qué pretendemos que enseñe a nuestros hijos.

¿Qué características tendría un currículo para el S.XXI? He aquí mis reflexiones:

  • El currículo es un instrumento vivo, flexible, dinámico para cumplir las funciones de la Escuela. El profesorado es el principal responsable del currículo.
  • El currículo es un material de aprendizaje para el profesor que experimenta con su práctica, lo cambia, lo mejora… y una de las  fuentes de aprendizaje para el alumnado, aunque no la única. Hoy la Escuela no tiene el monopolio de la enseñanza.
  • El currículo NO es ningún libro de texto. Los libros de texto son productos comerciales. Los libros de texto en CD o pdf son lo mismo en distinto formato.
  • En una sociedad que cambia rápidamente, no se puede pretender enseñar todos los contenidos cerrados, obsoletos en pocos años (en algunos casos); el currículo enseña principalmente procedimientos, estrategias, habilidades, métodos… procesos generales altamente intercambiables que permiten a los alumnos aprender en cualquier contexto y situación.
  • El currículo es acción, investigación, participación, experimentación. La base del conocimiento científico está en estas premisas que son las que deben presidir el currículo.
  • El currículo pretende formar personas que sepan, sientan y hagan: no queremos máquinas perfectas.
  • Más que saberes para aprenderse de memoria, más que una sucesión de contenidos que se olvidarán con el paso del tiempo, los saberes escolares son interdisciplinares como la vida misma.
  • Cualquier lugar, cualquier momento, cualquier situación es una oportunidad de aprendizaje. El currículo se nutre de experiencias contextuales, cercanas, normales o extraordinarias, que se convierten en una oportunidad para aprender. Estas experiencias no son previsibles pero son altamente significativas en el aprendizaje y proporcionan herramientas de adaptación a los alumnos que serán muy útiles en el futuro.
  • Si hay que organizar los saberes en ámbitos, que sean en ámbitos de experiencia y conocimiento.  Éstos deberían ser muy generales y globales como para que fueran pocos: científico-tecnológico, socio-lingüístico, arte, salud y deportes, por poner ejemplos. En Educación Infantil no tiene ningún sentido parcializar en áreas, sino ámbitos de experiencia exclusivamente. En Primaria tampoco y en Secundaria creo que podríamos prescindir también de las áreas. Como ya he comentado en este blog, ámbitos globales con profesores de distintas especialidades trabajando al mismo tiempo en las aulas en torno a proyectos con actividades multitarea, proyectos…
  • Lo más importante del currículo debe ser la acción, su puesta en práctica. El uso de una metodología activa, los proyectos, la investigación, la experimentación, la utilización del método científico que guía del aprendizaje en todas los ámbitos de experiencia y conocimiento.
  • En el S. XXI, el uso de las TIC para el desarrollo del currículo debe ser un excelente aliado en el marco de una sociedad que las utiliza cada vez más. La Escuela no puede estar ajena a la sociedad en este aspecto. La Administración Educativa no puede ignorar este hecho tampoco.
  • Así pues, dentro de cualquier ámbito de experiencia o conocimiento, el uso de las TIC es una de las herramientas que se deben utilizar para el desarrollo del currículo y la adquisición de los aprendizajes. Esto exige una formación previa por parte del profesorado, unas dotaciones de infraestructuras y el cambio del modelo de currículo cerrado y homogéneo por otro abierto, flexible, dinámico…
  • Los intereses e inquietudes del alumnado son una fuente enorme de aprendizaje y una oportunidad para el currículo. Utilizarlos en torno a proyectos de trabajo definidos y claros, con objetivos y contenidos coherentes, con actividades significativas, con un desarrollo de competencias es una de las tareas del profesorado que hace del currículo algo vivo.
  • Creo que la libertad curricular debe ser máxima y total. Cada Escuela debe tener su propio currículo. Cada nivel o clase, el suyo. El currículo está vivo, evoluciona, aunque tenga saberes básicos e imprescindibles que no cambien; el uso de estos saberes en distintos contextos es lo que varía constantemente, por lo que una de las características del currículo es la variabilidad de situaciones, oportunidades, actividades y momentos de aprendizaje.
  • La Administración Educativa velará porque el currículo sea coherente con los fines de la Escuela, asegurando el asesoramiento del profesorado, la dotación de los recursos necesarios a los centros y el desarrollo del proceso.
  • La Administración Educativa evaluará el desarrollo del currículo en cada centro al objeto de garantizar que los alumnos adquieren las competencias básicas. Esta evaluación será externa e interna, complementándose ambas. La externa debería garantizar que todos los alumnos adquieren las competencias básicas. La interna, los procesos de aprendizaje para la adquisición de las mismas, la coherencia de los métodos, el trabajo en el aula, etc. Es el profesorado el máximo responsable del desarrollo de este currículo y en él recae la responsabilidad del mismo.
  • Los claustros deberán revisar y evaluar el diseño y desarrollo de los currículos de sus centros, ver cómo desarrollan las competencias en el alumnado y cuáles son las mejoras que hay que hacer en cada momento. Esta evaluación interna es complementaria a la externa.

Bueno, estas son mis pinceladas. Espero vuestros comentarios al respecto. Gracias.

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