Emoción, Educación y Twitter

Ayer sábado 13 de noviembre en Madrid hicimos una quedada un grupo diverso de profesores venidos de varios lugares de España. A todos nos une el uso de las TIC en las aulas y una pertenencia a Twitter, una red social peculiar que te permite expresarte usando sólo 140 caracteres y que como todas, te facilita el intercambio de pareceres entre las personas que agregas como amigas. Hasta aquí todo normal… ¿todo normal? Nada normal, diría yo…

Juan Carlos Guerra y Bernabé Martín, a los que doy las gracias, fueron los organizadores del encuentro que, desde luego, fue coordinado desde Twitter usando un hashtag (etiqueta) que permitiera a todos estar informados a cada momento de las novedades y, lo más importante, que permite tener en Internet la información de forma permanente. En nuestro caso, el hashtag elegido ha sido #quedadamadrid.

Como os decía, no es normal que profesores que en su mayoría sólo nos conocemos a través de Internet quedemos un fin de semana en Madrid para tener el placer de compartir un rato agradable y, sobre todo, ponernos caras, eso que ahora se llama desvirtualizar. Sin cursos de por medio, sin una obligación impuesta sino por el mero placer de estrecharnos, darnos un abrazo y contarnos en qué estamos metidos, el encuentro estuvo cargado de emoción, emotionware, que diría el amigo Fernando García Páez.

Personalmente, estos encuentros son vitaminas para seguir adelante en mi trabajo y en mi vida. La pasión que desbordan los compañeros, la acogida, el talante (ya sé que no está de moda) el humor, el trabajo… me hacen sentirme parte de un claustro virtual, de una familia de profesores que estamos trabajando con pasión y con ganas y necesitamos sentirnos partícipes de un grupo, de un proyecto, de un camino, sobre todo en  estos tiempos difíciles para la Educación. Así que Internet, y específicamente Twitter se está convirtiendo en el salvavidas de muchos de nosotros que encontramos en compañeros desperdigados por aquí y por allá afinidad en el trabajo, apoyo moral, causas comunes y mucho afecto. Además, tenemos la sensación de compartir un momento especial con la incorporación de las TIC en las aulas luchando por darle la vuelta a un sistema educativo que hace aguas por todas partes. Como reza la red social en la que compartimos los eventos, Potachovizados y allegados, mi claustro es la red.

Las redes sociales han llegado para quedarse y no son una moda pasajera. En Educación tienen un potencial enorme y el primero, indiscutiblemente, lo estamos viendo entre nosotros, los propios docentes que las usamos. En el caso de los que nos vimos ayer, usamos Twitter como vehículo de relación, de comunicación y, sin duda, de aprendizaje y colaboración. A través de Twitter lanzamos proyectos, pedimos ayuda, nos implicamos en tareas colaborativas, echamos una mano a quien lo pide, ofrecemos recursos, herramientas, información y experiencia. Es tal el caudal de información generado y la influencia de ésta, que me atrevería a decir que es mi principal canal de formación y la principal fuente de desarrollo profesional.

Mañana lunes, todos habremos vuelto a nuestros trabajos con una sensación ambivalente: tristes porque la quedada duró demasiado poco y alegres porque, por fin, nos conocemos en persona y podemos seguir estrechando lazos. Esa es la maravilla de las redes sociales, que unen personas por encima de todo. Como acabo de leer en Twitter de Gregorio Toribio, uno de los alma mater de la quedada:

Me quedé con ganas de haber hablado con más personas, de haber dedicado un ratito personal a más compañeros, de saber de us proyectos y sus vidas, pero éramos muchos y no fue posible dedicar tiempo a todos. No importa, ahora estamos más cerca unos de otros, sabemos que detrás de un nick hay alguien como yo y eso es maravilloso, sencillamente increíble.

Os dejo las fotos que saqué de la quedada, aunque no son las únicas porque hay un grupo en Flickr donde poder ver todas las fotos de la quedada.

¡Hasta la próxima, ha sido un placer!!