Balance del año


 

Proliferan estos días los balances del año y me atrevo a compartir con vosotros el mío particular, vosotros que estáis al otro lado de este blog que cumplirá dentro de tres meses diez años.
Comencé 2014 con el propósito de dedicar mas tiempo a aficiones y quehaceres mundanos alejándome un poco de Internet y su velocidad. Circunstancias familiares me hicieron replantear la relación con el mundo 2.0, especialmente con las redes sociales.

Buscando la desconexión imposible

En el verano busqué una desconexión durante 60 días para recuperar esencias y el resultado me gustó mucho. Gané mucho más que perdí; no desconecté del todo pero casi. El resultado ha sido redescubrir la pasión por la fotografía a través de Instagram, pero especialmente, limitar el tiempo dedicado a la Red cada día. Mi relación con Twitter ya no ha sido la misma desde entonces, limitándome a pasear de vez en cuando dejando de lado la conversación.

Una formación diferente

Ha sido el primer año en muchos en el que no he participado en ningún curso en línea, ni como alumno ni como tutor. El tiempo que se dedica no compensa con los beneficios obtenidos y, en mi caso, he decidido no apostar por ese tipo de formación, ni para impartirla ni para aprender, aunque Internet sigue siendo la principal fuente de aprendizaje a través de mi PLE, naturalmente. A pesar de haber realizado el curso de tutor del INTEF en el año 2013, no veo que el modelo de formación del profesorado basado en los cursos en línea, bien sean cerrados o masivos, sea el adecuado para la actualización pedagógica necesaria hoy día. Quizás sea complementaria pero no la principal apuesta formativa de los gobiernos autonómicos y estatales. Me quedo con el modelo de formación presencial a la carta, basado en las necesidades del centro, que se adapta a las peculiaridades de tu equipo, de tu centro, que tiene ponencias externas pero, sobre todo, investigación, acción y reflexión interna. Así lo estamos haciendo en mi instituto y los resultados son muy buenos.

Algunas colaboraciones

En el mes de abril participé en Vigoredes, impartiendo un taller en el Centro de Profesores de Vigo, en el que el foco estuvo en cómo gestionar la hiperconexión en la sociedad de Internet. Cada día está más claro que el reto es aprender a gestionar nuestra relación con la tecnología e Internet para que no dejemos de ser personas, para que no perdamos la esencia de la vida, los momentos especiales y pequeños de cada día. En EducaconTIC he escrito sobre el pensamiento visual y sus aplicaciones educativas, justo el año en el que lo incorporé de forma definitiva en mi trabajo de orientación personal y pude contarlo en un evento celebrado en el mes de junio en la Casa del Lector de Matadero Madrid. También escribí sobre cómo el humor es una de las herramientas más necesarias para manejar un aula y me hice eco del fantástico uso de Minecraft en educación de la mano de Lara Romero. Por su parte, Domingo Méndez, un maestro veterano en la web 2.0, me pidió que escribiera en su blog sobre los últimos diez años del panorama educativo y me salió un post sobre las luces y sobras del mundo educativo 2.0. Tras los años iniciales de entusiasmo, de utopía pedagógica, la realidad tozuda nos devuelve a una educación que apenas ha cambiado en lo sustancial.

Más selectivo en la web 2.0

2014 ha sido el año en el que he sido más selectivo con la web 2.0. He colaborado en algunos proyectos online relacionados con la orientación de la mano de Orientapas y el incansable Alberto del Mazo así como de compañeros como Claudio Castilla y sus hashtags para orientar. Me siento profundamente identificado y agradecido con la comunidad de orientadores de Orientapas que me premió por mi trayectoria en el uso de las TIC en orientación junto a otros grandes profesionales y que hace que pueda superar la sensación de soledad del orientador.

Algunas despedidas

Este año que acaba ha sido también un año de despedidas. Tras muchos años de compartir el entusiasmo por usar las TIC en educación, dejé Aulablog, la asociación que me abrió las puertas al mundo educativo 2.0 y en la que he tenido la suerte de conocer a grandes personas, profesionales y compañeros en unos años maravillosos. Imposible olvidar lo vivido con ellos, lo aprendido, lo compartido, tanto a nivel profesional como personal. Siempre tendré un hueco especial para lo vivido con ellos. Por otro lado, EducaconTIC, el portal educativo con el que llevaba colaborando desde hace años, se ha tomado un periodo de reflexión, así que no sé si continuaré escribiendo de forma regular en este fantástico portal que recomiendo fervientemente.

Disfrutar otra vez, ilusionarme

2014 ha sido el año en el que volví a disfrutar y a recuperar el entusiasmo por el trabajo con mis compañeros del instituto a pesar de comenzar con menos recursos personales que nunca y más necesidades que siempre. En este curso 2014-2015 estoy inmerso en varios proyectos: uno de orientación profesional coordinada con la Fundación Bertelsmann; otro proyecto de aprendizaje servicio sobre el uso de las TIC entre alumnos ayudantes de la mano de José Antonio Luengo y, otro más, de emprendimiento y creatividad con la Funcación Créate. Estos proyectos colectivos con compañeros del centro me generan una ilusión que durante muchos años sólo he vivido a través de los Encuentros de Aulablog o del claustro virtual. Toca disfrutar mientras dure, que los malos tiempos llegan solos.

La gente, lo mejor de lo mejor

El trabajo ingente del instituto y las circunstancias personales han hecho que mi presencia en la Red sea cada vez menor. Apenas escribo en este blog y me cuesta mucho llevar al día como quisiera mi blog de orientación. Llevo también la web del instituto y un blog de aula de Psicología, por lo que no me queda ni tiempo ni energía para más. Para este 2015 sólo quiero encontrarme con buena gente con la que seguir compartiendo esta pasión por la educación y, si es posible, que sea en la barra de un bar, escuchando música en un concierto o charlando con un gin tonic en las manos. De esos encuentros sólo pueden salir cosas buenas.

Obesidad política

El Presidente de la Comunidad de Madrid dijo la semana pasada en la Asamblea de Madrid que el “único problema de malnutricion infantil en la Comunidad de Madrid es la obesidad“. Con esas palabras argumentaba la negativa a la apertura de los comedores escolares en las vacaciones navideñas, una propuesta realizada por la oposición política.
Desconozco los datos oficiales, que obviamente dicen que en Madrid no hay desnutrición, pero sé que en mi instituto damos un almuerzo a una veintena de alumnos, ya desde el curso pasado, y repartimos lotes de productos básicos tres veces al año para familias con graves problemas económicos.
Me consta que no es únicamente mi instituto, que por otra parte no tiene comedor escolar, por lo que sólo podemos facilitar almuerzos de la cafetería o productos envasados. Me consta que determinada clase política vive en las nubes, completamente ajena a la realidad social de los más pobres. No necesitamos datos oficiales para eso.

Hay mucha obesidad en esa clase política

Obesidad en sus gastos sin justificar, en sus sueldos, sus dietas, sus casas y áticos de lujo, en sus viajes, en sus excesos verbales, en sus tramas corruptas, sus vacaciones, sus puertas giratorias, sus trabajos privados, sus sobresueldos, sus comisiones… hay mucha obesidad política mientras que los centros educativos públicos apenas tenemos presupuesto para cubrir gastos, para poder comprar algunos ordenadores al año, pagar la calefacción, la luz y resto de suministros básicos, poco más.
Los cientos de miles de familias con todos sus miembros en paro, las personas que han sido desahuciadas, los parados, los inmigrantes sin asistencia sanitaria, los que se han marchado de España, los que sobreviven de la pensión de los abuelos, los que han vuelto a casa de sus padres, los que no tienen acceso a tratamientos sanitarios por ahorrar costes, los que han cerrado sus negocios, los que no pueden encender la calefacción… entenderán de lo que hablo.

Una comida caliente

Hay mucha desvergüenza y mucha ceguera para ignorar a tantas y tantas familias que lo están pasando tan mal que sus hijos, nuestros alumnos, no pueden comer caliente más que la comida del comedor escolar del Colegio. Lo sabemos quienes estamos en los centros escolares porque nos lo cuentan los padres, los alumnos, sus hermanos… menos las estadísticas oficiales, lo sabemos todo el mundo.

¿Veis por qué tenemos que ponerlos a dieta?

¿Por qué ser padres genera tanta ansiedad?

 

¿Por qué ser padres genera tanta ansiedad? Porque la meta que tenemos muchos padres modernos de clase media —criar hijos felices— es muy difícil de conseguir. Queremos que nuestros hijos sean perfectos, que vivan sin problema alguno y eso es, sencillamente, imposible. En esta charla, Jennifer Senior nos propone algunas metas más amables y más fáciles de alcanzar para rebajar expectativas y ser más humanos con nuestros hijos, sin fustigarnos, sin sentirnos culpables, dejándolos que se enfrenten a la vida.

Parece que los padres cada día protegemos más a nuestros hijos, les hacemos más incapaces de afrontar los retos que tienen por delante, y muchos de nuestros hijos no son felices a pesar de que buscamos lo contrario. Les apuntamos a idiomas, a deportes, a todo tipo de actividades extraescolares… pero en esta sociedad tan cambiante e incierta no estoy seguro de que esto sirva para mucho. ¿Tenemos que intentar preparar a nuestros hijos para todo? ¿Pensamos que les vamos a evitar cualquier tipo de dificultad en el futuro?

Damos todo a nuestros hijos hasta hacerlo inútiles

Educar requiere un esfuerzo por parte de los padres. Requiere esfuerzo, tiempo, constancia, cariño, paciencia, entrega… es una tarea a tiempo completo y a largo plazo. Pero también requiere educar en la resiliencia, en aceptar los golpes de la vida que te ayudan a sobreponerte, en la aceptación de sus responsabilidades en casa, con los estudios, con sus propias decisiones.

Todo lo que quiero es que mis hijos sean felices

Ahora resulta que IKEA nos va a hacer sentirnos culpables… ¡Trabajamos para ellos y nos sentimos culpables! En unos pocos años los valores familiares han cambiado y hoy son los hijos los reyes de la casa, condicionando vacaciones, fines de semana, ocio de los padres… ¿esto es bueno? Queremos lo mejor para nuestros hijos, desde luego, y ello supone dedicarles tiempo, dedicación y esfuerzo, pero no podemos cargar en nuestras espaldas con esa responsabilidad.

Os dejo con la charla, que me ha resultado especialmente estimulante. Me gusta pensar en que también en la familia, educamos a nuestros hijos en una incertidumbre, en una falta de certezas respecto al futuro. Sólo con una seguridad: la de nuestro cariño incondicional como padres.

El absurdo de la Selectividad

La Prueba de Acceso a la Universidad, la comúnmente llamada Selectividad, es la máxima expresión del absurdo de la evaluación en el sistema educativo español. Una prueba que está estructurada en dos fases y cuyo único objetivo es medir los aprendizajes memorísticos de los alumnos y que, como resultado de ello, condiciona al profesorado en su forma de evaluar: exclusivamente memorística mediante exámenes escritos. En la Selectividad ni siquiera las pruebas de lengua extranjera tienen examen oral, elevando el absurdo hasta el infinito.

¿Evaluar por competencias? ¡No me hagas reír, por favor!

Ninguna de las competencias que la Unión Europea considera imprescindibles en el sistema educativo son evaluadas para entrar en la educación superior. El discurso oficial y las leyes, también en Educación, van por un lado mientras que la realidad va por otro.

Dime cómo evalúas y te diré cómo aprendo

Si a los alumnos se les va a evaluar exclusivamente de forma memorística, ¿por qué van a cambiar los profesores su forma de enseñar y evaluar? Es imposible. La evaluación condiciona absolutamente la forma de enseñar y aprender, digan lo que digan los cursos de formación por Internet, las leyes educativas o los gurús educativos.

La ansiedad como estado

Los alumnos de 2º de Bachillerato están en estado de ansiedad permanente. Dicen algunos que es bueno para que se enfrenten a la vida. A mi me parece que la sociedad estresada y ansiógena en la que vivimos es una mierda. Si se puede evitar la ansiedad y el estrés, mejor. Los problemas vienen solos como para que nosotros contribuyamos a ellos. En mi instituto durante este curso vamos a impartir tres talleres de ansiedad, por dar un dato.

Un cambio barato

No hace falta dinero para diseñar otra forma de acceso a la universidad. Hacen falta ideas, que es precisamente de lo que andamos más escasos. Hablamos de portafolios educativos y no valoramos, por ejemplo, que sean instrumentos válidos para el acceso a la universidad, como tampoco valoramos las opiniones de los profesores que hemos estado años dando clase a los alumnos, o sus propias motivaciones y expectativas. El modelo anglosajón me gusta más, desde luego.

Cada día que pasa pienso que aquellos anhelos de cambio en el sistema educativo se van a quedar en meros deseos, ahora que voy a cumplir 25 años en la profesión. En cualquier otro ámbito de la sociedad, 25 años son un mundo. Pero aquí seguimos fieles al “sostenella y no enmendalla”.

Disfrutar

Es otro de los pilares básicos del trabajo diario: disfrutar. Al disfrutar transmites pasión, te identificas con los valores de la Educación, sientes que haces algo importante.

Porque cuando consigues retos difíciles, disfrutas mucho más

He leído hace poco que sólo el 6% de los trabajadores españoles trabajan en algo que soñaron. Me siento afortunado de estar dentro de ese 6%. Ser docente y que no te guste dar clase, sólo genera problemas: a ti, a tus alumnos, a sus familias, a tus compañeros… Por eso, para acceder a la docencia habría que evaluar la capacidad de entusiasmo, de disfrute e identificación con los valores de la profesión, una profesión eminentemente altruista y utópica, además de las capacidades docentes como la gestión de grupos, la educación emocional, la gestión de conflictos, el uso de diferentes metodologías didácticas, los conocimientos de psicología evolutiva, la gestión de la identidad digital…

Curiosamente, ninguna de estas variables se toma en cuenta

Hace años que no vivía en mi centro la ilusión y el disfrute por el trabajo que tengo hoy. Disfrute al que no es ajena la dificultad o la precariedad. Pero la ilusión, el entusiasmo, el ser parte de un proyecto ilusionante hace que todo cambie. No siempre ha sido así. He tenido años más difíciles y siempre he tenido la misma actitud de ilusión y siempre he procurado disfrutar con el trabajo.
Ningún problema va a hacer que deje de disfrutar con mi trabajo. Con mis alumnos, con mis compañeros, con las familias, con la tarea… sí, creo que nuestro trabajo es duro pero intento cada día disfrutar, lo cual me gratifica más.

¿Y vosotros, disfrutáis en vuestros centros educativos?

Entusiasmo

Si mañana cuando vayas a trabajar a tu centro educativo no sientes entusiasmo, algo falla gravemente.

Nuestro trabajo es difícil y para afrontarlo es necesaria una gran dosis de entusiasmo todos los días.

Reivindico el entusiasmo, la alegría de trabajar en aquello que me apasiona (aunque tenga todos los problemas del mundo).