Reflexiones para la mejora de la convivencia

La convivencia es uno de los ámbitos de trabajo al que más tiempo dedicamos tanto los tutores, como los orientadores y jefes de estudio de los institutos o colegios. Todo profesor tiene ante sí el reto de enseñar y para ello debe gestionar el clima de aula y, por ende, la convivencia de los alumnos y profesores.

La convivencia, su aprendizaje y su práctica, definen sin duda a los centros educativos. Su gestión, con los inevitables conflictos derivados de la misma, marca la diferencia entre los centros que aprovechan la convivencia para educar y formar en el respeto, la tolerancia y la aceptación de la diversidad, y aquellos que no. Trabajar la convivencia exige un esfuerzo ímprobo y denodado. Gestionar la convivencia no está pagado, en especial para los tutores de Infantil y Primaria que no disponen de hora específica de tutoría, gracias LOMCE, ni para los tutores de ESO y Bachillerato que deben gestionar la convivencia de personas en formación, los adolescentes, cuya interacción suele ser conflictiva per se.

Olvidamos, por desgracia, que la función de la Escuela no es transmitir contenidos. Aunque la presión de la LOMCE, las evaluaciones externas y la sociedad competitiva demande eficacia y adquisición de competencias, la Escuela está para otra cosa: formar a personas que serán futuros ciudadanos.

Durante este año he estado participando en un seminario en el CEIP Santo Domingo de Humanes, al sur de Madrid. Un colegio donde se han planteado revisar la gestión de la convivencia y abordar desde ahí el problema del acoso escolar. Lo que más me ha gustado al compartir con ellos el trabajo ha sido que se planteen la convivencia dentro de un marco general, siendo el acoso sólo una de las manifestaciones de la misma, en este caso, de una mala convivencia.

Os comparto esta presentación con algunos de los contenidos trabajados. Mi reconocimiento, desde aquí, a los centros que ponen en el centro de su práctica escolar a la gestión de la convivencia desde una perspectiva positiva.


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Quienes os apetezca saber más de convivencia, os animo a acudir a los siguientes recursos:

Experiencias de éxito en orientación académico-profesional

Quiero compartir con vosotros una presentación que contiene la mayoría de las experiencias que hacemos en el instituto relacionadas con la orientación académica y profesional. En mi opinión, la orientación académica es uno de los grandes retos que tenemos los orientadores dentro del sistema educativo y no resulta fácil lograrlo. Hay múltiples factores que influen en la eleccción vocacional, como ya comenté en esta entrevista con Gorka Fernández, pero al menos es necesario diseñar buenas actividades en el centro que ayuden a que los alumnos tengan algo más fácil sus elecciones académicas. Queda mucho por avanzar en este tema, desde luego, pero al menos que tengamos claras algunas acciones que podemos desarrollar en los centros y que ayudan a los alumnos a desarrollar su madurez voacional. Espero que os sirvan de referencia.


Experiencias de éxito en Orientación Académica y Profesional – Created with Haiku Deck, presentation software that inspires

Hablando de madurez vocacional en El Recreo

Mi amigo Gorka Fernández me ha hecho una entrevista sobre madurez vocacional. Ha sido una charla amena y distendida sobre qué factores influyen en descubrir cuál es nuestra vocación, aquello que nos hará felices en el futuro. Sin duda, el reto más importante de la orientación vocacional es proporcionar a los jóvenes las herramientas que les permitan conocerse a sí mismos, descubrirse como personas y conectar con sus valores personales para encontrar su vocación.

Para poder encontrar nuestra vocación necesitamos vivir experiencias de todo tipo. Desgraciadamente la Escuela es demasiado plana, los estudios son demasiado academicistas sin que se vivan experiencias que ayuden a encontrar vocaciones. Crear música, resolver problemas de la vida, bailar, construir artefactos, trabajar con otros, hacer experimentos, de biología, química o física, crear poesía, hacer una obra de teatro, componer y cantar canciones, crear textos… es más fácil encontrar vocaciones desde una Escuela que experimenta y crea. Desgraciadamente, la Escuela que memoriza y escupe los contenidos en exámenes no ayuda a descubrir vocaciones.

Como contrapartida a esta Escuela plana porpongo tener experiencias fuera de la Escuela. Practicar deporte, participar en grupos juveniles o de tiempo libre, formar parte de asociaciones, hacer un voluntariado, viajar de mochilero, trabajar, participar en canales de Youtube sobre videojuegos, cocina o lo que sea. Estas experiencias te van a ayudar a encontrarte a tí mismo y descubrir tus gustos, tus fortalezas, tus valores y también tus limitaciones. Recordemos que elegimos una profesión en función de quiénes somos y qué queremos en la vida. Sólo así somos felices.

Por último comentar que este proceso de conocimiento personal y maduración de la vocación es lento. Se necesita tiempo, reflexión, introspección y silencio para descubrir quienes somos. No basta con vivir experiencias si no reflexionamos sobre ellas, si no analizamos el impacto que tienen sobre nosotros. Ello requiere tiempo, un tiempo que no te dan las leyes educativas que obligan a tomar decisiones de forma precoz. Por otro lado,  la velocidad con la que vivimos actualmente y la necesidad de rendimiento no ayudan. Reivindiquemos el tiempo sosegado, el tiempo lento, el necesario, el suficiente, sin prisas, el tiempo que te permita tomar distancia.  Apaga el móvil y escúchate a tí mismo, vas a descubrir lo mejor de tí.

Nuevas medidas para el comienzo de curso

Vamos a celebrar la adopción por parte de las autoridades académicas y sindicatos del ramo, de tres medidas para el comienzo de curso que han mostrado su eficacia en sistemas educativos, al menos en sistemas educativos lejanos.

Reducción de horas lectivas

Es una medida largamente esperada. Desde que se aumentaron las horas lectivas del profesorado, esas dos horas más semanales en el caso de Secundaria y Bachillerato, la carga de trabajo del profesorado es enorme. Llevar el seguimiento de un par de grupos más no es dar clase dos horas más. Se trata de programar, corregir, evaluar y hacer el seguimiento de aproximadamente unos sesenta alumnos más. Quizás sea sólo un grupo más, si tienes suerte. Entonces sólo tendrás que hacerlo de unos treinta o treinta y cinco de ese grupo adicional. Quienes digan en perfecto cuñao que sólo son dos horas, recuérdales qué es dar clase. Si tu clase es diversa, que es lo natural en la Escuela Pública, tendrás que realizar adaptaciones para el alumnado con necesidades educativas especiales y tomar medidas específicas para aquellos con dificultades de aprendizaje, además de motivar a los repetidores o dar algo más para esos que lo necesitan. Dos horitas menos de nada que, de refilón, permitirán recuperar muchos de los miles de profesores despedidos en los últimos diez años. Tonterías mías.

Reducción de ratio

Unido a las dos horas más de clase, el aumento de ratio nos ha dejado clases-aparcamientos en las que es sencillamente imposible realizar un seguimiento personalizado digno de ese nombre. Quienes venden las bondades de la enseñanza personalizada no han dado clase en su vida a cinco grupos de treinta adolescentes con las hormonas a flor de piel en aulas pequeñas pensadas para grupos de veinte. La reducción de ratio ayudaría bastante a aumentar la calidad de la enseñanza, la personalización de la misma y la capacidad de hacer un seguimiento exhaustivo de todos los alumnos. Habrá quien lo haga con treinta alumnos y cuatro o cinco grupos, denle una medalla. El resto de profesores, con menos grupos y éstos más pequeños, daríamos una mejor versión de nosotros mismos. Desde luego, habrá quien sea mal docente con veinte alumnos en el aula, pero eso es otro tema diferente. La excepción no confirma la regla.

Aumento de sueldo

¡Qué barbaridad! ¡Pero si cobras del Estado! ¡Cómo te quejas sabiendo como está el patio! Nunca entenderé a quienes defienden trabajar más y cobrar menos. Como aspiración profesional, un buen docente que lleve a sus espaldas años de experiencia, formación y dedicación, debe cobrar mucho más que lo que nos pagan. Sencillamente, la importancia del trabajo, su complejidad y la dedicación exigen que estemos bien pagados. Que otras profesiones no cobran lo que debieran, desde luego. Pero hablo de la mía. Hablo de que no es posible que nuestra motivación profesional se base, única y exclusivamente, en pensar que hacemos las cosas bien y que los alumnos y sus familias nos lo agradecerán. Elegí la profesión por estos motivos precisamente, pero creo que el derecho a una carrera profesional es innegable. Que nos evalúen, desde luego, me parece justo, pero no por las notas de los alumnos, hay muchas más variables. Lo que es indudable es que nos ganamos el sueldo, desde luego. Pagarnos más y permitir que tengamos carrera profesional es una medida que me ha hecho desear que llegue el uno de septiembre como nunca antes había deseado.

Recursos personales para la atención a la diversidad inclusión educativa

¡Pero si has dicho tres medidas! Cierto pero se me olvida hasta sumar. Sin recursos personales específicos la inclusión es una quimera. Hablo de profesorado de apoyo, hablo de orientadores, hablo de profesores de la misma asignatura que permitan trabajar dentro del aula a varios a la vez y así cambiar las dinámicas tradicionales o, qué barbaridad, ir a los laboratorios, por poner algunos ejemplos. Hablo de que educar es caro y requiere profesionales para que, por ejemplo, haya una oferta real de optativas que se ajusten a las necesidades de los alumnos y una atención específica para alumnado con diversidad funcional. ¡No todo va a ser estudiar Inglés! Desde luego la inclusión requiere un cambio de cultura docente. Eso nos toca a nosotros, pero dennos los recursos necesarios que seguro que hasta sabemos hacerlo.

Vuelve, Víctor, vuelve

Me he despertado de la siesta. ¿Dónde he visto esas medidas? ¿Dar menos horas de clase, bajar la ratio, tener más profesores en los centros y cobrar más? Morfeo es miserable conmigo.

Vamos a necesitar, un año más, la máxima energía posible porque luchamos contra los elementos. Además, se decide, al margen del más mínimo sentido común y de la comunidad docente, tomar medidas en otra dirección como el desplazamiento del profesorado artístico si no sabe Inglés. No digo yo que no hagan falta medidas para potenciar el aprendizaje del Inglés o premiar a los alumnos de mejor expediente, pero ese tipo de medidas apenas tienen impacto real en la mejora del conjunto del sistema educativo porque dejan de lado el principal factor de calidad: el profesorado. Más bien responden a intereses de otra índole y no tienen en cuenta que con una de las inversiones más bajas en gasto por alumno de España, queremos mejorar. Puestos a tomar medidas, me quedo con las mías, sin duda.

La genial viñeta es cortesía de Néstor Alonso.