La Resaca de Roa

Acabo de regresar del primer Encuentro de Edublogs celebrado en Roa de Duero (Burgos) y la experiencia ha sido fantástica. Para quienes, como yo, acabamos de aterrizar en los blogs educativos, el poder compartir con otros profes llegados de todos los rincones de la blogosfera ha sido un lujo.

Un lujo desde el punto de vista humano y personal, por el buen ambiente y la cordialidad.

Un lujo desde el punto de vista profesional, porque hemos compartido nuestras experiencias, desde un espíritu de colaboración e intercambio, ¡auténtico internet social!

Un lujo porque los organizadores han dado mucho más de lo que un encuentro de estas características supone: cercanía, amabilidad, servicio…

Un lujo porque se ha desarrollado en el IES Ribera del Duero de Roa y, personalmente, pienso que es mejor que trasladarse a una gran capital con esos grandes medios y ese plus de deshumanización.

Un lujo por el “programa cultural” que ayuda enormemente a comprendernos y conocernos mejor.

Un lujo porque, por primera vez en muchos años, el ambiente no apestaba a expertos (aunque los había) sino que rezumaba compañerismo y cercanía por los cuatro costados.

Por todo ello, sólo puedo decir que he vivido una grandisima experiencia… que espero se repita en Roa el año que viene.

Recuperar la exigencia, sí, de profesores y alumnos

EL pasado 19 de diciembre en El País, el catedrático de Instituto (por mucho que se empeñe en auto proclamarse de Enseñanza Media esta denominación desapareció con la LOGSE hace muchos años) Josep Valera i Serra habla del reto que tiene la educación de recuperar la exigencia, la exigencia de los alumnos que aprenden, según el autor, que sin esfuerzo se puede pasar de curso y, por lo tanto, los discursos moralistas de los profesores de que se esfuercen no sirven para nada. Ya se sabe, el currículo oculto tiene más fuerza que las palabras, es decir, la fuerza de los hechos anula el discurso.

Estoy por completo de acuerdo en ese aspecto con el compañero (yo también soy profesor de Instituto, aunque no sea catedrático) sólo que su tesis es incompleta: hay que recuperar también la exigencia del profesorado. ¡Qué barbaridad estoy diciendo! Pues claro, mi compañero ha olvidado que no todo el profesorado de Secundaria tiene ese compromiso de exigencia para atender a la diversidad del alumnado que tiene en sus clases. Una exigencia fruto de los cambios sociales de los últimos años y que obliga necesariamente a una actualización constante, a la coordinación y trabajo en equipo, a la renovación de técnicas didácticas que superen al libro de texto como el único -o casi- material curricular, a la implicación de las familias en los procesos de aprendizaje, al valor de la orientación y tutoría… seguiría hablando de las exigencias que tenemos como docentes, catedráticos o no, con nuestros alumnos, con sus familias y con la propia sociedad, pero lo dejo ahí. Tenemos el reto de exigirnos más para poder exigirles más a los demás.

Es verdad que ninguna ley va a resolver los problemas educativos si no empezamos por construir una nueva cultura educativa y unas nuevas prácticas profesionales. Cultura educativa de los profesores, los profesionales de esto, basada en la colaboración, el trabajo en equipo, la flexibilidad organizativa, el respeto y activa implicación del alumnado y sus familias. Para ello deberíamos hacer un análisis crítico de nuestro nivel de exigencia y no echar las culpas a los alumnos para descargar nuestras conciencias. Pero además, tenemos que desarrollar unas prácticas educativas nuevas basadas en una concepción del aprendizaje no transmisiva en la que el profesor lo sabe todo y el alumno nada: más investigación, análisis, trabajo en equipo, metodologías activas, uso de las nuevas tecnologías, etc. con el objetivo de que los alumnos aprendan capacidades que les permitan afrontar los múltiples aprendizajes que tendrán que realizar a lo largo de su vida en un entorno social, político, económico y cultural cambiante.

Curiosamente, las empresas lo que más valoran en la contratación de los nuevos profesionales, POR ENCIMA DE TODO LO DEMÁS, es la capacidad de aprender de éstos, la capacidad de adaptarse a nuevas situaciones y entornos, la capacidad de resolver situaciones problemáticas, las habilidades de relación personal y la capacidad de trabajar en equipo.

Ya lo creo que el reto es la exigencia, la nuestra, la de todos los que formamos el sistema educativo para lograr que nuestros alumnos tengan su propio proyecto personal y las herramientas para llevarlo a cabo.

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