La formación inicial del profesorado: una asignatura pendiente

Imagen: I’m a bit incredulous bajo Licencia CC

Estamos aburridos de escuchar que Finlandia tiene un sistema educativo excelente y uno de los factores que hacen que sea así es, sin duda, el profesorado. Quisiera abordar, en esta entrada, algunas consideraciones respecto a la formación inicial del profesorado para que nuestro sistema educativo sea, en el futuro, el de mayor calidad posible por contar con excelentes profesionales. Si hay cosas que se pueden hacer para cambiar la calidad del sistema educativo sin cambiar las leyes  una de ellas, es cambiar la formación inicial del profesorado que trabajará en centros educativos, sea cual sea la etapa, sea cual sea su titularidad.

Las Facultades de Educación, el primer paso

Hace casi veinticinco años que salí de la Escuela de Magisterio y en todos estos años, pocas cosas han cambiado respecto a la formación que se imparte en las actuales Facultades de Educación o Formación del Profesorado, como se prefiera. Por mi experiencia trabajando con compañeros más jóvenes, encuentro que la formación inicial de los Maestros en Educación Primaria o Infantil sigue teniendo graves carencias:

  • Desconexión universidad y realidad del aula, a menudo por la ausencia total de práctica del profesorado universitario. Se sigue enseñando de oído.
  • Ausencia formación en metodologías activas, se sigue practicando en las aulas el tipo de enseñanza magistral aderezado con trabajos en grupo.
  • Ausencia de formación en evaluación; el alumnado sale de la Universidad sin conocer herramientas como los portfolios, los cuestionarios, etc…
  • Ausencia o insuficiente uso de las TIC, excepto las plataformas cerradas como Moodle o en blogs, con el único fin de poner las tareas o colgar apuntes.
  • Ausencia de conectividad en los aprendizajes; no se aprende en redes de compañeros próximas o lejanas, no se aprovecha el potencial social de las redes.
  • No hay PLE explícitos; el alumnado no hace una reflexión previa de cómo y de quién aprende. Tampoco sus profesores.
  • Prácticas insuficientes en centros educativos, sin una supervisión de los profesores universitarios ni un reconocimiento del profesorado que trabaja y realiza la labor de mentoring.

El Máster Formación de Profesorado, un fracaso más

Algunos teníamos esperanzas en que la muerte del Curso de Aptitud Pedagógica (CAP) trajera una auténtica formación pedagógica para el profesorado que trabajará en centros de Secundaria y Bachillerato (no hablemos ya de Formación Profesional). El Máster de Profesor de Enseñanza Secundaria perpetúa todos los defectos del antiguo CAP y apenas aporta nada relevante.

  • Sigue sin responder a las necesidades específicas de formación en Secundaria; el profesorado lo vive como un trámite para poder impartir clases de “su asignatura”.
  • Carencias muy graves en metodología y evaluación; de nuevo, ausencia de referencias en metodologías activas así como en evaluación sumativa y formativa.
  • Ausencia muy grave de contenidos psicopedagógicos básicos; es lamentable discutir con compañeros de Secundaria la necesidad de que el currículo se adapte al alumnado y no al revés; de la importancia de conocer las características del adolescente, de lo importante de la resolución de conflictos, de la educación emocional…
  • Prácticas insuficientes en los centros.
  • Visión especializada de los contenidos, de forma que se entiende el conocimiento como la adquisición de contenidos de una asignatura en particular sin vínculos con el resto, aislada.
  • Ausencia de formación en técnicas de trabajo en equipo, gestión de proyectos
  • Ausencia de evaluación rigurosa; lo que, de hecho, permite el acceso a la profesión de forma indiscriminada.

La Escuela Concertada, sin control alguno

Los centros de titularidad privada financiados con fondos públicos no tienen control alguno por la Administración en la selección del profesorado. Sabiendo que existen excelentes profesores en la Escuela Concertada, la ausencia de criterios públicos de acceso y la falta de transparencia en la contratación, constituyen una anomalía impropia de un Estado democrático que financia, vía conciertos, una parte importante de la enseñanza del país. Deberían exigirse los principios de mérito y capacidad, al igual que en la Escuela Pública, unidos a los de transparencia y publicidad.

Escuela Pública, el desastre de las oposiciones

El sistema de oposiciones debería garantizar que se cumple el principio de mérito y capacidad para quienes desean forma parte de la Función Pública. Si nos detenemos a profundizar en qué significan ambos conceptos, vemos que el mérito y la capacidad que exige la oposición nada tiene que ver con el que exige el desempeño del trabajo. La Administración sigue seleccionando al profesorado en base a unos requisitos que no sirven para el trabajo que después desempeñarán, originando un grave problema y una grave disfunción en el sistema.

  • Oposición desconectada de la realidad del aula; excesivo peso de los contenidos teóricos propios de cada especialidad, sin un coprpus común transversal.
  • Ausencia de contenidos relevantes para impartir clase, excepto los propios de la especialidad.
  • Ausencia de demostración práctica de la capacidad para dar clase.
  • No hay un mentoring efectivo del profesorado hasta que se considere preparado para poder dar clase.

Algunas alternativas
En la formación de maestros:

  • Aumentar el nivel de dificultad en el acceso a los estudios, esto es, la nota de corte.
  • Cambios de los currículos en Facultades de Educación para hacer hincapié en los procesos de aprendizaje de las lenguas, los fundamentos matemáticos y los conocimientos científicos básicos.
  • Enfoque experiencial del aprendizaje versus el enfoque académico.
  • Necesidad de que sean profesores en activo en las aulas quienes impartan una parte del temario, sólo así podrán transmitir las situaciones reales que se viven día a día.
  • Más tiempo de prácticas en los centros educativos.
  • Reconocimiento de la labor de mentoring del profesorado que tutela a alumnos de prácticas.
  • Aumento de experiencias con metodologías activas, proyectos colaborativos
  • Nuevas experiencias de evaluación formativa y sumativa: herramientas para evaluar aquello que queremos medir.
  • Aprendizaje de idiomas.
  • Aprendizaje de técnicas de gestión del tiempo, de trabajo en equipo, de gestión de procesos.
  • Aprendizaje de técnicas básicas de dinámicas de grupo, tutoría entre iguales...
  • Contenidos obligatorios sobre educación emocional.
  • Formación específica en inclusión educativa en cualquier especialidad.

En la formación de profesores de Secundaria:

  • Alta exigencia de motivación previa para poder hacer el Máster, con selección del candidato.
  • Enfoque experiencial del aprendizaje versus el enfoque académico basado en la adquisición memorística de contenidos.
  • Formación en dinámicas de grupo, gestión de conflictos, mediación
  • Formación en educación emocional.
  • Formación psicopedagógica básica: motivación, atención…
  • Formación psicológica básica: psicología del adolescente, empatía…
  • Formación en metodología activas del aprendizaje.
  • Uso de las TIC en entornos abiertos para aprender con otros.
  • Formación en evaluación de procesos y proyectos.
  • Necesidad de un curso académico para hacer prácticas evaluables previas a la aprobación del Máster.

 

Estas son mis reflexiones para comenzar el año. ¿Y tú qué opinas? ¿Crees que hay que cambiar el sistema de acceso a la docencia? Deja tus comentarios, por favor.

¿Te atreves a soñar?

Este vídeo de inKNOWation España es sencillamente fantástico. Lo estoy usando en mi centro en las charlas de orientación académica y profesional como elemento central de motivación. La clave es simple y difícil: tenemos que buscar nuestros sueños y para ello, tenemos que atrevernos a soñar saliendo de nuestra zona de confort.

¡Siempre necesitamos sueños para seguir adelante!

Algo más que un resumen

Desde que soy estudiante en la Escuela me mandan libros para leer en casa relacionados con las diversas asignaturas, especialmente en Lengua y Literatura. Ahora como profesor, veo que muchas asignaturas siguen mandando libros de lectura y pienso que es imprescindible leer aunque hay muchas formas de hacerlo y en la red hay sobrados ejemplos de ello. Hoy, sin embargo, quiero compartir cómo enfoco la lectura de libros científicos para los alumnos de Bachillerato, los últimos a los que les he dado clase, en concreto de la asignatura de Psicología.

Lo primero es comentar que la asignatura se imparte sin un libro de texto ni apuntes al uso. Los alumnos deben trabajar sobre diferentes temas y proyectos que se gestionan en un blog de aula y una wiki. Así mismo, usamos un grupo de Google para comunicarnos fácilmente y estar al día de cualquier novedad.

En en el planteamiento didáctico de la asignatura de Psicología considero imprescindible que lean libros científicos al menos, uno por trimestre. A los alumnos les presento un listado de libros dividido en tres bloques. En el primero les oferto libros de Psicología clásica que les permitan tener una visión ortodoxa de los autores clásicos; en el segundo bloque, una selección de libros que suelo llamar de “autoayuda” que les van a ayudar a conocerse y comprenderse a sí mismos; finalmente, en el tercer bloque, libros de psicología actual, con autores recientes y teorías novedosas. Echad un vistazo al último listado que elaboré.

Libros09

Hasta aquí, nada anormal, nada que no hagamos muchos profesores en nuestras respectivas asignaturas. ¿Qué viene ahora? El trabajo sobre el libro.

Mi finalidad no es que hagan un resumen, algo que fácilmente podrían buscar en la web sin mayores complicaciones; tampoco les hago un examen sobre sus contenidos, ya que el el desarrollo del temario éstos saldrán a relucir… ¿entonces, qué les pido? Pues sencillamente preguntas que no pueden contestarse buscando en la web sino que estén relacionadas con su propia experiencia y que les ayuden a que la lectura tenga el mayor significado posible.  Echad un vistazo al planteamiento.

Trabajo Sobre El Libro

En los años que he utilizado este esquema, inspirado en un genial profesor de la Facultad, he tenido un único caso de copia de trabajo (que desde luego descubrí sin necesidad de herramienta digital alguna) y muchas grandes ideas que ni si quiera podía imaginar. La lectura, claro está, nos inspira y nos evoca a cada persona de una forma diferente y mis alumnos me lo han demostrado en los últimos años.

¿Es acertado el planteamiento? ¿Consideráis importantes otros enfoques?

Agradezco vuestros comentarios.

Imagen: What I’m reading and re- reading bajo Licencia CC

El poder de la palabra

La palabra nos hace humanos, nos acerca a los demás, nos ayuda a comprenderlos. Es una de las herramientas de trabajo imprescindibles para los educadores, especialmente cuando tenemos delante a los adolescentes. Aunque no compartimos en muchas ocasiones sus códigos, su jerga, su lenguaje coloquial, tenemos la enorme capacidad de llegar a ellos a través de la palabra.

Los profesores de Secundaria, en general, pensamos que con los alumnos se puede hablar de cualquier manera, es decir, en un pasillo o en el patio, incluso al final de la clase. Comentamos algunos aspectos de ese día, que si hoy te has portado mal, que si va todo bien, que si hoy estoy enfadado contigo por esto o lo otro… Desde nuestra posición de profesores, pensamos que ya hablamos con los chavales cuando tenemos este tipo de intercambios, muy rápidos, muy unidireccionales, muy a mata caballo, valga la expresión. Esto no es casual, hablamos así porque no tenemos los tiempos necesarios o no los sabemos buscar, igual me da, pero no es suficiente.

Los adolescentes, en pleno desarrollo y en pleno cambio, son reacios a nuestros encuentros cuando éstos son exclusivamente para que les recriminemos, muchas veces con toda la razón, algún aspecto de su rendimiento académico o de su conducta. Al contrario, un cómo estás, un qué tal te va todo o una sonrisa al decir su nombre tienen un efecto enorme de cercanía y confianza en un mundo, el de los institutos, en el que todo sucede demasiado rápido.

Sin embargo, quiero hacer hincapié en el valor que tiene para los adolescentes el que tengamos un encuentro personal con ellos. Ese encuentro, cuando se hace en tiempo y forma adecuado, permite descubrir a la persona que hay detrás de ese alumno al tiempo que ese alumno descubre a la persona que hay detrás de ese profesor. Cuando te abres a su vida, todo cambia. Comprendes el porqué de determinadas actitudes, ayudas a comprender procesos o simplemente, eres un colchón emocional.

Ese encuentro es imprescindible para establecer una relación de confianza mútua y también llegar a acuerdos sobre aspectos académicos o conductuales. Pero aún es más importante teniendo en cuenta que normalmente, sin ese tiempo personal, sólo conocemos a un alumno diluido en un grupo desempeñando el rol que quiere o puede desempeñar. Sin el encuentro personal, sólo conocemos etiquetas que aplicamos de forma indiscriminada según nuestra escala de valores como profesor:

Es un vago

Es muy buen estudiante

Es un mal educado

Es un…

La importancia de escuchar nos ayudará a eliminar prejuicios, a conocer a la persona y desterrar ideas superficiales, preconcebidas o las temidas etiquetas psiquiátricas tan de moda últimamente. ¡En cuántas ocasiones no hemos visto que las etiquetas destruyen a las personas que las sufren!

Desde este curso en la Comunidad de Madrid todos los tutores de Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional tienen que tener al menos una tutoría individual con cada uno de los alumnos de su grupo en cada trimestre. Me parece una excelente idea que recoge una queja tradicional de los tutores hacia la falta de tiempo para hablar con el alumnado aunque, con leyes o no, siempre he conocido a profesores, tutores o no, que han dedicado su tiempo a entrevistarse con los alumnos, no en los pasillos, sino en un espacio más pequeño, de tú a tú, sin las incómodas miradas de quienes pasan por ahí. Es la primera vez que una ley recoge este aspecto imprescindible.

Pero desgraciadamente, no todos los tutores de mi entorno lo entienden. Parece que conocer a los alumnos es más difícil que conocer la asignatura que se imparte. Al fin y al cabo, una asignatura no cambia tanto y cada alumno es un mundo. Pero este alumno, esta persona que deja un tercio de su vida de lunes a viernes en el instituto, necesita de adultos que le escuchen, que le cuestionen, que le orienten.

No me sirven las excusas del tiempo ahora que lo tenemos; tampoco que son mayores o que sea una ley de tal o cual partido político. No entiendo porqué un tutor de un alumno no ha hablado con él, si quiera en un recreo, ¡qué menos! La cultura educativa imperante en los institutos sigue sin reconocer el papel educador de todo profesor y eso es muy preocupante. Toda reforma educativa que obvie este aspecto y toda práctica educativa que intente circunscribirse sólo a la mera transmisión de conocimientos, se topará de bruces una y otra vez con los mismo problemas.

PD. Sólo tengo buenos recuerdos de aquellos profesores que hablaron conmigo y me ayudaron a conocerme a mí mismo. El resto los he olvidado, afortunadamente.

 

Imagen: No Going Back bajo Licencia CC.