Experiencias de éxito en orientación académico-profesional

Quiero compartir con vosotros una presentación que contiene la mayoría de las experiencias que hacemos en el instituto relacionadas con la orientación académica y profesional. En mi opinión, la orientación académica es uno de los grandes retos que tenemos los orientadores dentro del sistema educativo y no resulta fácil lograrlo. Hay múltiples factores que influen en la eleccción vocacional, como ya comenté en esta entrevista con Gorka Fernández, pero al menos es necesario diseñar buenas actividades en el centro que ayuden a que los alumnos tengan algo más fácil sus elecciones académicas. Queda mucho por avanzar en este tema, desde luego, pero al menos que tengamos claras algunas acciones que podemos desarrollar en los centros y que ayudan a los alumnos a desarrollar su madurez voacional. Espero que os sirvan de referencia.


Experiencias de éxito en Orientación Académica y Profesional – Created with Haiku Deck, presentation software that inspires

Hablando de madurez vocacional en El Recreo

Mi amigo Gorka Fernández me ha hecho una entrevista sobre madurez vocacional. Ha sido una charla amena y distendida sobre qué factores influyen en descubrir cuál es nuestra vocación, aquello que nos hará felices en el futuro. Sin duda, el reto más importante de la orientación vocacional es proporcionar a los jóvenes las herramientas que les permitan conocerse a sí mismos, descubrirse como personas y conectar con sus valores personales para encontrar su vocación.

Para poder encontrar nuestra vocación necesitamos vivir experiencias de todo tipo. Desgraciadamente la Escuela es demasiado plana, los estudios son demasiado academicistas sin que se vivan experiencias que ayuden a encontrar vocaciones. Crear música, resolver problemas de la vida, bailar, construir artefactos, trabajar con otros, hacer experimentos, de biología, química o física, crear poesía, hacer una obra de teatro, componer y cantar canciones, crear textos… es más fácil encontrar vocaciones desde una Escuela que experimenta y crea. Desgraciadamente, la Escuela que memoriza y escupe los contenidos en exámenes no ayuda a descubrir vocaciones.

Como contrapartida a esta Escuela plana porpongo tener experiencias fuera de la Escuela. Practicar deporte, participar en grupos juveniles o de tiempo libre, formar parte de asociaciones, hacer un voluntariado, viajar de mochilero, trabajar, participar en canales de Youtube sobre videojuegos, cocina o lo que sea. Estas experiencias te van a ayudar a encontrarte a tí mismo y descubrir tus gustos, tus fortalezas, tus valores y también tus limitaciones. Recordemos que elegimos una profesión en función de quiénes somos y qué queremos en la vida. Sólo así somos felices.

Por último comentar que este proceso de conocimiento personal y maduración de la vocación es lento. Se necesita tiempo, reflexión, introspección y silencio para descubrir quienes somos. No basta con vivir experiencias si no reflexionamos sobre ellas, si no analizamos el impacto que tienen sobre nosotros. Ello requiere tiempo, un tiempo que no te dan las leyes educativas que obligan a tomar decisiones de forma precoz. Por otro lado,  la velocidad con la que vivimos actualmente y la necesidad de rendimiento no ayudan. Reivindiquemos el tiempo sosegado, el tiempo lento, el necesario, el suficiente, sin prisas, el tiempo que te permita tomar distancia.  Apaga el móvil y escúchate a tí mismo, vas a descubrir lo mejor de tí.

Orientación profesional para personas con discapacidad intelectual

El pasado martes 4 de febrero participé en el II Encuentro de Innovación en Orientación Educativa organizado por la Universidad de Comillas en Madrid, de la mano de Vicente Hernández, director del Proyecto Orión. El encuentro fue muy interesante y hoy quiero hablar del taller impartido por Laura Rodríguez y Sandra Lozano, encargadas del servicio de empleo de Down Madrid, sobre orientación profesional para personas con discapacidad intelectual. Desde que trabajo en la enseñanza siemrpe he trabajado con personas con discapacidad intelectual y me he cuestionado en numerosas ocasiones si trabajaba en una línea adecuada. Esa motivación, ahora como orientador, me llevó al taller y he de confesar que salí gratamente sorprendido.

La discapacidad intelectual es la cenicienta del sistema educativo madrileño. Es, sin ninguna duda, el colectivo de alumnos con necesidades educativas especiales más numeroso y, sin embargo, no existe ningún recurso específico de apoyo al diagnóstico o la intervención en la Consejería de Educación, un error heredado del Ministerio de Educación que sí creó Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica (EOEP) Específicos de Discapacidad Motora, Visual ( a través de la ONCE), Sordos y Trastornos Generalizados del Desarrollo. Siendo los alumnos con discapacidad intelectual los más numerosos, a falta de respuesta de la Administración educativa, las entidades sociales han asumido el reto de ofrecer soluciones a las necesidades de éstos, especialmente, tras su paso por la escolarización obligatoria.

A pesar de que existe un mecanismo de coordinación, llamado Comisión de Acompañamiento, entre los centros educativos de Secundaria y Educación Especial y los centros base de Servicios Sociales, encargados de la valoración administrativa de la minusvalía, para los alumnos que acaban sus itinerarios reglados, es una necesidad conocer las posibilidades formativas post obligatorias y, especialmente, las opciones de inserción laboral. Por eso, el taller fue una auténtica clase sobre todas las opciones posibles, la justificación de cada una de ellas y el conocimiento del trabajo de las entidades, en este caso, Down Madrid.

Empleo y discapacidad

La primera reflexión del taller fue acerca de los datos del Instituto Nacional de Estadística de 2012 sobre empleo y discapacidad. Llama la atención la gran cantidad de población con discapacidad inactiva. Datos que invitan a la reflexión colectiva.

Las razones son varias, desde luego. Somos un país que ha avanzado mucho en infraestructuras pero que socialmente deja de lado a las personas más vulnerables de la sociedad, negándoles derechos y oportunidades, con una cultura empresarial que no acaba de aceptar a las personas con discapacidad como personas con derechos y obligaciones. Si añadimos a esto que la Escuela no prepara para que estas personas puedan incorporarse al mercado laboral y la existencia de una cultura que sobreprotege a estas personas, tendremos la explicación a estas cifras.

Por la parte que me toca, tenemos que hacer autocrítica dentro del sistema educativo. A pesar de haber logrado la integración, la inclusión es una quimera. Lo que viene es peor, ya que la LOMCE ignora a las personas con discapacidad, en general, y las prácticas educativas en la Escuela no son inclusivas y no preparan a estas personas para su futuro laboral. Seguimos empeñados en contenidos meramente curriculares olvidando las habilidades adaptativas que les permitirán hacer una vida adulta independiente.

Itinerarios formativos

Una vez que las personas con discapacidad intelectual (PcDI) han acabado la escolarización obligatoria en un instituto, los itinerarios formativos que se presentan son cuatro:

Programas de Cualificación Profesional Inicial (modalidad especial)

Estos programas que han desaparecido con la LOMCE permiten que las PcDI tengan una formación profesional básica para una posterior incorporación al mercado laboral. Han sido todo un hito en la historia educativa con excelentes resultados. Ahora la nueva ley no ha previsto, todavía, ninguna alternativa.

 

Centro ocupacional

El Centro Ocupacional es la salida natural para aquellas PcDI que no suelen beneficiarse del empleo ordinario.

Centro Especial de Empleo

Es el empleo que ofrecen las empresas en las que como mínimo el 70% de los trabajadores tienen una discapacidad reconocida igual o superior al 33% y que, por la naturaleza de la misma, no puedan ejercer una actividad laboral en las condiciones habituales. También se habla de Empleo Protegido cuando nos referimos a esta modalidad.

Empleo Ordinario

Es el empleo en empresas en las que de forma mayoritaria trabajan personas sin discapacidad. Existen unos cupos establecidos por la ley, para personas con discapacidad.

Las dificultades y las propuestas de mejora

En todos los itinerarios formativos descritos existen dificultades y retos. Desde la ausencia de formación básica para poder realizar los trabajos encomendados, lo cual conlleva un entrenamiento previo con el consiguiente retraso en la inserción laboral, hasta la ausencia de ofertas específicas para las PcDI. Ocurre, también, que hay fracasos por falta de adaptación a los entornos laborales. Os invito a leer el documento que pormenoriza las dificultades en cada itinerario así como las propuestas de mejora.

Análisis del perfil de competencias

La parte más importante del proceso de orientación profesional para las PcDI pasa por el análisis del perfil de competencias de forma individualizada que va a ser determinante en la oferta de un itinerario formativo ajustado a las capacidades de la persona y, de esta forma, determinar las necesidades de apoyo.

El perfil de cada PcDI se analiza en tres variables de competencias distintas: cognitivas, funcionales y sociales.

Un ejemplo de perfil de Centro Ocupacional

Como podemos ver en el perfil, esta persona tiene un nivel medio en aspectos cognitivos, un nivel entre medio y bajo en aspectos funcionales y entre nivel medio y alto en aspectos sociales y actitudinales. Por eso se le orienta a un Centro Ocupacional, aunque siempre se tiene presente en la orientación que se haga un trasvase posterior a Centro Especial de Empleo. En el caso de las personas que están en Centros Especiales de Empleo, igualmente se espera que puedan dar el salto al Empleo Ordinario.

Conclusión

Está claro que el camino hacia la inclusión e integración social de las PcDI pasa por una buena formación en la Escuela ordinaria que les permita alcanzar competencias necesarias para la inserción laboral. Debemos buscar un enfoque competencial en las Adaptaciones Curriculares y en los Programas de Transición a la Vida Adulta, de modo que la distancia entre el deseo de trabajar y el trabajo sea lo más corta posible. En este proceso, el trabajo de las asociaciones como Down Madrid y el resto agrupadas en FEAPS Madrid, es clave ya que acompañan en todo el proceso de orientación profesional a la PcDI, mediante un proceso personalizado que determina sus necesidades de apoyo. Es una labor excelente y desde aquí felicito el trabajo que realizan.

En los centros educativos no es posible avanzar en la formación de nuestros alumnos con discapacidad intelectual si no adoptamos un enfoque de enseñanza basado en las competencias clave, que les permita saber hacer aspectos concretos que les serán útiles en su inserción laboral. Un reto muy bonito, desde luego.

Todas las imágenes son de la presentación de Laura Rodríguez y Sandra Lozano de Down Madrid a las que agradezco enormemente su difusión.