ADSL a pedales (1ª parte)

Desde que tengo ADSL he tenido todo tipo de problemas. Empecé hace algunos años con Wanadoo, después me pasé a Jazztel y ahora acabo de morir del todo al cambiar a Telefónica. Mirando con perspectiva, con Wanadoo apenas tenía problemas, excepto los derivados de la baja velocidad. Con Jazztel he tenido de todo: cortes y caídas de línea constantes, meses con servicio de catorce días, una queja al Ministerio de Industria que me quitó un montón de tiempo y no me sirvió para nada, problemas de sobrecalentamiento del router y una velocidad increíblemente lenta, pues nunca pasé de los 2 megas muy distantes de los 20 que publicitaban. Hace unos meses me cambié a la oferta de 3 megas para asegurar el resultado, que diría un entrenador de fútbol, pero ni por esas, como mucho navego a 1,5 megas.

Un día en el garaje de mi bloque veo que Telefónica está instalando un gran armario. Paro el coche y pregunto al operario:

¿Me podría decir qué están instalando aquí, por favor?

Una mini-central de fibra óptica, para el ADSL y todo eso, me contesta amablemente

¡Está es la mía, por fin voy a tener un ADSL en condiciones!

¡Una central de fibra óptica! ¡Seguro que voy a navegar a toda hostia velocidad! Llamo al teléfono de información telefónica y solicito la portabilidad y el ADSL a 3 megas, para empezar. Eso fue el pasado 5 de octubre.

Ha pasado más de un mes y desde el día 1 de noviembre estoy sin línea telefónica y, por supuesto, sin ADSL, así que para navegar utilizo la conexión wifi de mi amigo Juanjo que comparte su ADSL gracias a la fonera, un router específico desarrollado por FON. La propuesta de FON es sencilla: un usuario comparte su ADSL mediante un router (la fonera) y a cambio obtiene acceso wifi gratis en todo el mundo, gracias a los FON Spot (puntos de acceso) diseminados por el planeta.

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Me va muy lento (debido a la situación de la antena de mi vecino) pero puedo leer el correo y navegar eso sí, sin que me carguen algunas páginas o el correo en gmail, por ejemplo, ya que la intensidad de la señal es extremadamente baja. Al menos, es de agradecer la iniciativa ya que gracias a ella no estoy totalmente aislado del resto de la blogosfera.

En julio, un informe revelaba el ADSL de España está entre los más caros de la OCDE y los de más baja velocidad. Como no hay un desarrollo de inversiones en fibra óptica, las viejas líneas telefónicas de cobre no dan más de sí. Además, está la cuestión del monopolio del ADSL motivo por el cual la Unión Europea ha puesto una multa a la compañía Telefónica.

Mientras tanto, voy a pedales, menos da una piedra…

Imagen: FlickrCC

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3 comentarios sobre «ADSL a pedales (1ª parte)»

  1. Le puedes regalar a tu vecino la fontena, para ampliar el alcance de su señal y que te llegue a tí mejor.

  2. ¡Ánimo!, el curso pasado sufrí la misma experiencia: en mi caso me resistí como gato panza arriba y no contraté Telefónica. después de un recorrido lamentable por varias compañías he logrado cierta estabilidad: ya no se trata de más o menos velocidad sino, como tu dices, de estar conectado.

    El proyecto de las foneras de Martin Varsavsky me parece bueno aunque al final, como siempre, la idea de tener wifi abierto se la lleva una empresa privada. En algún sitio he leÍdo que una fonera sólo vale 5€

    En fin, victor ¡te echamos de menos! 😉

  3. Gracias por los ánimos, saco algún hueco para ir a la biblioteca pública donde tengo una wifi estupenda limitada a una hora, eso sí). Os podéis imaginar el trastorno para preparar los materiales de Psicología, actualizar el blog de orientación, trabajar con el wiki y darle vidilla a Educadores21… ¡muy complicado! Además, cuando uso la conexión wifi de mi vecino cargan tan lentas las páginas (que cargan) que me estreso, no tengo paciencia y lo dejo.
    Mi día llegará, lo sé.

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