Estrés

El comienzo de curso es un momento de estrés para los profesores. Volvemos de las vacaciones con ganas renovadas de trabajar pero el Instituto tiene que reorganizarse de nuevo, con nuevas incorporaciones, nuevos horarios, nuevas asignaciones de grupos… cada septiembre, hay que comenzar de nuevo y eso genera cierto estrés.

Para los miembros del Departamento de Orientación, en general, y para los orientadores en particular (hablo por mi experiencia personal, obviamente) el comienzo de curso es especialmente estresante, ya que nos caen todos los asuntos que uno se pueda imaginar y que deben resolverse en un período muy corto de tiempo. Paradójicamente, para muchos compañeros nuestra tarea es menor, ya que tenemos pocas horas de clase, y estamos en el despacho haciendo no sé sabe qué. Quiero hablar de eso que algunos compañeros -demasiados, desde mi punto de vista- no saben que hacemos, sin el ánimo de ser victimista ni de quejarme, sino con la idea de explicar porqué vamos todos los días al Instituto en septiembre mientras que, algunos profesores -demasiados, desde mi punto de vista- se toman unos días de, llamemos, merecidas vacaciones.

En septiembre, los orientadores realizamos informes de Diversificación -una vez se han celebrado las Juntas de Evaluación tras los exámenes-. Para hacer esos informes, necesitamos información de las familias y de los profesores. Además, nos entrevistamos con los alumnos propuestos para Diversificación. Con toda la información, se elabora un informe individual que después se elevará para su aprobación ante la Inspección Educativa. Algunos profesores deben pensar que los informes se hacen solos, como por arte de magia, que es tan sencillo como decir, Víctor, este alumno que vaya a diver, y ya está. Sin embargo, detrás de cada informe, está el alumno, su familia y una decisión razonada de la Junta de Evaluación que va a marcar el futuro de estos estudiantes con dificultades generalizadas de aprendizaje…

Igualmente, en septiembre, actualizamos la información del alumnado con necesidades educativas especiales. Revisamos su nivel de competencia curricular y preparamos las reuniones con los Equipos Docentes destinadas a facilitar información y herramientas para trabajar con estos alumnos. Otro trabajo en la sombra que, para más inri, no puede cerrarse hasta que no se conocen los horarios que van a tener estos alumnos, de modo que se pueda elaborar una propuesta concreta de horas de apoyo.

Si hablamos del alumnado de compensación educativa estamos ante lo mismo: hay que revisar los nuevos alumnos que se han incorporado al centro, preparar materiales, concertar reuniones con los profesores, establecer horarios de apoyo…

En septiembre, además, iniciamos la coordinación con los servicios comunitarios del municipio para establecer las líneas de trabajo en común. De este modo, nos reunimos con los Servicios Sociales, con el área de Prevención de Drogodependencias, Juventud, Menores, Salud Mental, ONG’s, Comisión de Absentismo… la lista es larga y sólo quiero mostrar en qué perdemos nuestro tiempo fuera de las clases. Toda la información de estas reuniones revierte en el trabajo con los tutores y profesores, bien sea en forma de actividades generales para las tutorías, por ejemplo, o simplemente como parte del seguimiento del alumnado fuera del Instituto. Siempre hay un alumno (o varios), con sus circunstancias personales y familiares detrás de cada reunión.

Otra de las tareas de septiembre es la preparación del Plan de Acción Tutorial. Así, preparamos (al menos yo lo hago) los materiales que pueden resultar útiles para que los tutores desarrollen el Plan de Acción Tutorial y establecemos con ellos el marco de trabajo que tendremos durante el curso. Ese material lo entregamos en soporte papel, en soporte informático y, también ahora cada vez más, en soporte electrónico. Las tutorías son una de las claves del funcionamiento del grupo-clase y es por eso que intentamos cuidarlas al máximo. Sin embargo, algunos profesores -demasiados, desde mi punto de vista- se incomodan si convocamos la reunión de coordinación, sin duda por la necesidad de ese tiempo para más importantes menesteres.

Mientras todo esto sucede, en el Departamento de Orientación atendemos a familias, alumnos, Jefes de Estudio, profesores, tutores, ex-alumnos, secretaría, conserjes… para dar o recibir información, buscar no se qué recurso, solucionar o aclarar tales opciones académicas y yo que se cuántos asuntos, eso sí, sin que medie ninguna cita previa, que nosotros (al menos yo) no tenemos nada más importante que hacer en estos días de septiembre y todos los asuntos de los demás son urgentes, faltaría más. Lógicamente, tenemos que intervenir en muchas cuestiones pero nos vemos (al menos yo) invadidos por requerimientos que deben hacerse aquí y ahora, que corren mucha prisa, sin que tengamos el más mínimo espacio de trabajo alejados de la vorágine.

De los documentos oficiales mejor no hablar: intervenimos en la elaboración del Plan de Atención a la Diversidad, del Plan de Convivencia, del Plan de Compensación Educativa y, por su puesto, la programación del departamento…

Coordino, además, un Seminario TIC para la introducción del uso de blogs educativos en el Instituto que desarrollaremos durante todo el curso y participo en un Seminario de Trabajo sobre Calidad de Vida de las personas con discapacidad, junto con una compañera de Audición y Lenguaje, también durante la tarde de los jueves dos veces al mes.

Respecto a las clases (pocas, es verdad), en septiembre reviso la programación, hago cambios, incorporo nuevas herramientas web 2.0 (sigo sin usar libro de texto)… en definitiva, vuelvo a empezar, uno tiene la costumbre de renovarse entre finales del verano y principios del otoño. A veces envidio al algunos profesores -demasiados, desde mi punto de vista- que tienen tal dominio de su asignatura (sin duda adquirido tras muchos años de experiencia) que pueden evitar este replanteamiento inicial. Ya tengo ganas de llegar a ese nivel de eficiencia.

En fin, que el comienzo de curso me crea estrés, muy a mi pesar, así que voy a empezar, después de escribir esta entrada (por qué me meteré en líos) a aplicarme el kit anti-estrés. Ya os contaré.

Imagen: FlickrCC

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4 comentarios sobre «Estrés»

  1. Lu

    En esta retahíla de responsabilidades no queda resquicio.
    Entre líneas, leo que, a pesar de tener mucho trabajo, está la voluntad de superar el “estrés”. Cuida tu cabeza, te hará falta.

  2. ¡¡Acabo de ir a por un casco!! La verdad, mucho mejor con el casco, ¡dónde va a parar!

  3. Alejandra Martín

    ¡Cuánta razón tienes!. Sólo falta que se den cuenta los legisladores, que nos siguen dando funciones como si no tuviéramos más cosas que hacer. Saludos. Me ha encantado (será porque me siento identificada y ya se sabe: “Mal de muchos…”)

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