Familias medidadoras

La Junta de Andalucía acaba de publicar un decreto para mejorar la convivencia en los centros educativos y promover la cultura de la paz y la no violencia en el ámbito escolar. ¡Bienvenidas sean las medidas en vez de tanta palabrería en tertulias y medios de comunicación!

Algunas de las medidas que recoge son la elaboración de un plan de convivencia por parte de cada centro que recoja un diagnóstico de la situación, las normas de convivencia o la creación de la figura del delegado de padres y madres (con funciones de mediación) para cada grupo de la enseñanza obligatoria. Los centros también podrán crear Aulas de Convivencia para el tratamiento individualizado de los alumnos sancionados.

El decreto, además, pretende potenciar las tutorías y la orientación educativa en los centros, reforzar los recursos humanos específicos de apoyo a los colegios e institutos con especial problemática de convivencia, mediante la dotación de profesorado, un menor número de alumnos por aula y la incorporación de educadores sociales que tendrán como principal función la intermediación con los docentes y las familias para favorecer la convivencia. En total, se destinarán, dentro del presupuesto para la puesta en marcha de este decreto, 2,2 millones de euros a la incorporación de 202 orientadores y 34 educadores sociales.

Además, el decreto promueve la formación de los miembros de la comunidad educativa (alumnado, profesorado, familias) en los ámbitos de la educación para la cultura de paz, mejora de la convivencia escolar, mediación y resolución pacífica de conflictos y la igualdad entre hombres y mujeres.

La Junta crea, además, un Observatorio para la Convivencia Escolar como órgano consultivo adscrito a la Consejería de Educación, con el objetivo de desarrollar actuaciones de investigación, análisis, valoración y seguimiento de la convivencia escolar.

El papel mediador de las familias es una auténtica novedad y nos acerca a la necesaria cooperación entre familia y escuela puesta en marcha en múltiples experiencias dentro y fuera de España. Las Escuelas Aceleradoras o las Comunidades de Aprendizaje, son un buen ejemplo de ello. En todas estas experiencias la convivencia está basada en la implicación de todos los miembros de la comunidad educativa en la tarea educadora. Como dice el proverbio africano, para educar a un niño hace falta toda a tribu. ¿No tendrá un peso excesivo la transmisión de contenidos en los centros olvidándonos de la educación en valores?

Una buena manera de celebrar el Día de la Paz y la No Violencia.
Enhorabuena, andaluces.

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Un comentario sobre «Familias medidadoras»

  1. […] En Madrid, a diferencia de otras comunidades autónomas, no vamos a tener el respaldo de nuestra administración para crear una cultura de convivencia en los centros educativos: nada habló hoy Ignacio González, Vicepresidente primero de la Comunidad, acerca de mediación escolar, la formación de profesorado o la implicación de las familias en la mejora de la convivencia… elementos imprescindibles, junto con el necesario respaldo a profesorado y directores para la mejora de la convivencia en los centros. Tampoco habló de la mejora en la asistencia jurídica al profesorado que es acosado en las aulas y abandonado a su suerte por nuestra Consejería de Educación. Considero que es un error mayúsculo que la convivencia en los centros descanse de manera exclusiva en las, por otra parte, necesarias medidas disciplinarias. En los centros educativos debemos crear una cultura de convivencia, ofrecer modelos de resolución de conflictos basados en el diálogo y, llegado el caso, ser implacables con las personas que socavan la convivencia constantemente. […]

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