G8, ¿éxito de quién?

La Cumbre del G8 celebrada en Alemania acaba con más de lo mismo: los de siempre (ricos) haciendo declaraciones de buenas intenciones y algo de calderilla para luchar contra la pobreza y el cambio climático; los de siempre (artistas) clamando por un mundo mejor; los de siempre (antiglobalización) exigiendo otro mundo distinto -con enfrentamientos-; los de siempre (pobres) representados por los antiglobalización y organizaciones sociales en la cumbre alternativa y ausentes del evento oficial.

La visión de la cumbre no puede ser más paradógica con Bush diciendo que será el líder post Kyoto y abanderando la lucha contra el cambio climático y la pobreza. Una broma macabra.

Intermon/Oxfam denuncia que las cifras esconden el fracaso de la cumbre al no haberse conseguido un aumento del compromiso financiero adquirido en 2005.

Los 60,000 millones de dólares de ayuda para proyectos en el área de salud y la lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria representan, como máximo, 3,000 millones de dólares de ayuda adicional en el 2010. Esto es positivo, pero queda 27,000 millones por debajo de lo que el G-8 había prometido en el 2005.

Greenpeace entró en la zona de exclusión para denunciar la falta de compromisos para la lucha efectiva contra el cambio climático.

Greenpeace insta a los siete miembros del G8 que forman parte de Kioto a que ignoren a Bush y se comprometan a actuar de forma decisiva. Deben acordar compromisos obligatorios que llevarán a recortes en las emisiones globales de gases de efecto invernadero de un 50% para 2050, comparado con los niveles de 1990.

Cómo mínimo, el G8 debe ponerse de acuerdo para reducir las emisiones en un 30% para 2020, comparado con los niveles de 1990. Además deben acordar un mandato y un calendario formal que asegure las reducciones de emisiones necesarias para salvar el clima bajo el Protocolo de Kioto, antes de 2009, en las próximas negociaciones de la ONU en diciembre. Sólo así se podrá hablar de esta cumbre como un éxito.

Médicos Sin Fronteras denunció que los acuerdos del G8 sobre la propiedad intelectual en las economías emergentes tendrán un impacto negativo sobre el acceso a medicamentos esenciales en los países en desarrollo.

El acuerdo de los líderes del G8 exigiendo niveles más elevados de protección a la propiedad intelectual en economías emergentes tendrá, sin lugar a dudas, un importante impacto negativo sobre el acceso a medicamentos asequibles en todos los países en desarrollo y no promueve la innovación en salud allí donde más se necesita.

La contra-cumbre de Rostock ha servido, de nuevo, para aglutinar a las organizaciones sociales que propugnan una globalización con rostro humano que beneficie a todos, no sólo a los países más ricos del planeta. A modo de detalle, la cumbre alternativa empezó hablando de hambre mientras que la oficial comenzó con una cena de gala.

A diferencia de Heiligendamm, en donde la cumbre inicia con una cena de gala, en la cumbre alternativa no se hablará sobre la comida, sino sobre el hambre. Cada cinco segundos muere en el mundo un menor de diez años por inanición. Mientras que los agricultores africanos trabajan 15 horas al día bajo un sol implacable, en los supermercados del continente negro se venden frutas y verduras provenientes de Alemania, Francia o Italia a precios con los que los campesinos locales no pueden competir.

“El Consejo de la Unión Europea podría acabar en sólo dos minutos con las políticas de subvención que cobran la vida de miles de personas cada día”, indicó el relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, el suizo, Jean Ziegler, quien hizo hincapié en que participa en el evento de forma individual y no como representante de la ONU.

 

Para ampliar la visión diferente de la cumbre algunos medios alternativos:

Más voces

Nodo50

Rebelión

Diagonal

DW-wordl

Galería de imágenes aquí.

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