La Escuela que quisiera (IV): el currículo

Hoy quiero continuar hablando del currículo, la piedra de toque de calidad del sistema educativo, junto al profesorado. He tardado muchos días en retomar la serie sobre la Escuela porque me resulta difícil escribir sobre el currículo, así que como siempre, no pretendo sentar cátedra sino proyectar mis reflexiones de sobre otra Escuela posible.

Hace años, en la Facultad leí que no hay un único concepto de currículo, hay muchos. Los matices de cada concepto establecen las intenciones que subyacen para dotarlo de uno u otro significado, es decir, para hacer más hincapié en unas cosas o en otras. Así, el currículo puede ser diferentes cosas que nada tienen que ver entre sí: desde el currículo que prescribe la Administración hasta el diseñado por las editoriales pasando por el que se lleva realmente a la práctica en las aulas, y el que es evaluado, por no hablar del currículo oculto. En todo caso, cómo debería ser el currículo del Siglo XXI (voy a ser algo pretencioso), qué papel deberían jugar las administraciones educativas en el mismo, cuál sería el papel de las editoriales, cuál el de los profesores; finalmente, cuál sería el papel de los alumnos, si es que tienen algún papel. Quiero aclarar, antes de nada, que hablo del currículo en la educación obligatoria, dejando de lado el resto, para centrar mi exposición.

Hace pocos días a través de Twitter leí un artículo de Francesco Tonucci en La Nación que es toda una declaración de intenciones:

La misión principal de la escuela ya no es enseñar cosas. Eso lo hace mejor ya la TV o Internet

Comparto esa afirmación, así que ¿cuál debería ser el papel de la Escuela? Según Tonucci,

Debe ser el lugar donde los chicos aprendan a manejar y usar bien las nuevas tecnologías, donde se transmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo.

Tonucci va al fondo de la cuestión, es decir, al papel de la Escuela porque es éste el que va a definir el tipo de currículo que diseñemos aunque siempre se verá matizado por quienes realmente lo llevan a la práctica, es decir, los profesores. Me llama la atención el nulo debate que existe en España sobre los fines de la Escuela, sobre todo cuando tenemos uno de los peores sistemas educativos de nuestro entorno. Se habla de la violencia en las aulas, del bajo nivel, de la falta de autoridad, de los malos resultados en PISA, pero no se habla de qué esperamos de la Escuela, qué pretendemos que enseñe a nuestros hijos.

¿Qué características tendría un currículo para el S.XXI? He aquí mis reflexiones:

  • El currículo es un instrumento vivo, flexible, dinámico para cumplir las funciones de la Escuela. El profesorado es el principal responsable del currículo.
  • El currículo es un material de aprendizaje para el profesor que experimenta con su práctica, lo cambia, lo mejora… y una de las  fuentes de aprendizaje para el alumnado, aunque no la única. Hoy la Escuela no tiene el monopolio de la enseñanza.
  • El currículo NO es ningún libro de texto. Los libros de texto son productos comerciales. Los libros de texto en CD o pdf son lo mismo en distinto formato.
  • En una sociedad que cambia rápidamente, no se puede pretender enseñar todos los contenidos cerrados, obsoletos en pocos años (en algunos casos); el currículo enseña principalmente procedimientos, estrategias, habilidades, métodos… procesos generales altamente intercambiables que permiten a los alumnos aprender en cualquier contexto y situación.
  • El currículo es acción, investigación, participación, experimentación. La base del conocimiento científico está en estas premisas que son las que deben presidir el currículo.
  • El currículo pretende formar personas que sepan, sientan y hagan: no queremos máquinas perfectas.
  • Más que saberes para aprenderse de memoria, más que una sucesión de contenidos que se olvidarán con el paso del tiempo, los saberes escolares son interdisciplinares como la vida misma.
  • Cualquier lugar, cualquier momento, cualquier situación es una oportunidad de aprendizaje. El currículo se nutre de experiencias contextuales, cercanas, normales o extraordinarias, que se convierten en una oportunidad para aprender. Estas experiencias no son previsibles pero son altamente significativas en el aprendizaje y proporcionan herramientas de adaptación a los alumnos que serán muy útiles en el futuro.
  • Si hay que organizar los saberes en ámbitos, que sean en ámbitos de experiencia y conocimiento.  Éstos deberían ser muy generales y globales como para que fueran pocos: científico-tecnológico, socio-lingüístico, arte, salud y deportes, por poner ejemplos. En Educación Infantil no tiene ningún sentido parcializar en áreas, sino ámbitos de experiencia exclusivamente. En Primaria tampoco y en Secundaria creo que podríamos prescindir también de las áreas. Como ya he comentado en este blog, ámbitos globales con profesores de distintas especialidades trabajando al mismo tiempo en las aulas en torno a proyectos con actividades multitarea, proyectos…
  • Lo más importante del currículo debe ser la acción, su puesta en práctica. El uso de una metodología activa, los proyectos, la investigación, la experimentación, la utilización del método científico que guía del aprendizaje en todas los ámbitos de experiencia y conocimiento.
  • En el S. XXI, el uso de las TIC para el desarrollo del currículo debe ser un excelente aliado en el marco de una sociedad que las utiliza cada vez más. La Escuela no puede estar ajena a la sociedad en este aspecto. La Administración Educativa no puede ignorar este hecho tampoco.
  • Así pues, dentro de cualquier ámbito de experiencia o conocimiento, el uso de las TIC es una de las herramientas que se deben utilizar para el desarrollo del currículo y la adquisición de los aprendizajes. Esto exige una formación previa por parte del profesorado, unas dotaciones de infraestructuras y el cambio del modelo de currículo cerrado y homogéneo por otro abierto, flexible, dinámico…
  • Los intereses e inquietudes del alumnado son una fuente enorme de aprendizaje y una oportunidad para el currículo. Utilizarlos en torno a proyectos de trabajo definidos y claros, con objetivos y contenidos coherentes, con actividades significativas, con un desarrollo de competencias es una de las tareas del profesorado que hace del currículo algo vivo.
  • Creo que la libertad curricular debe ser máxima y total. Cada Escuela debe tener su propio currículo. Cada nivel o clase, el suyo. El currículo está vivo, evoluciona, aunque tenga saberes básicos e imprescindibles que no cambien; el uso de estos saberes en distintos contextos es lo que varía constantemente, por lo que una de las características del currículo es la variabilidad de situaciones, oportunidades, actividades y momentos de aprendizaje.
  • La Administración Educativa velará porque el currículo sea coherente con los fines de la Escuela, asegurando el asesoramiento del profesorado, la dotación de los recursos necesarios a los centros y el desarrollo del proceso.
  • La Administración Educativa evaluará el desarrollo del currículo en cada centro al objeto de garantizar que los alumnos adquieren las competencias básicas. Esta evaluación será externa e interna, complementándose ambas. La externa debería garantizar que todos los alumnos adquieren las competencias básicas. La interna, los procesos de aprendizaje para la adquisición de las mismas, la coherencia de los métodos, el trabajo en el aula, etc. Es el profesorado el máximo responsable del desarrollo de este currículo y en él recae la responsabilidad del mismo.
  • Los claustros deberán revisar y evaluar el diseño y desarrollo de los currículos de sus centros, ver cómo desarrollan las competencias en el alumnado y cuáles son las mejoras que hay que hacer en cada momento. Esta evaluación interna es complementaria a la externa.

Bueno, estas son mis pinceladas. Espero vuestros comentarios al respecto. Gracias.

Imagen: FlickrCC

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7 comentarios sobre «La Escuela que quisiera (IV): el currículo»

  1. Información Bitacoras.com…

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  2. Hace unos días en La fragua te decía:  “Bueno Víctor, no es para sonrojos. Yo, estaré pendiente pues creo que aun no has dejado de soñar en esa “Escuela que quisieras”, y yo, quiero seguir siendo partícipe, si tu lo crees conveniente, de tus sueños. Un saludo”

    Me gusta este currículo, atrevido, fresco, vivo. Reedito mi post para incluirlo y de nuevo te saludo.

  3. Hola Victor,
    Llego tarde a esta discusión, pero te recomiendo que leas The End of Education de Neil Postman, si no lo has hecho ya. Es un libro revelador e invita a pensar en metas más ambiciosas, con el incoveniente de que no se para en detalles. Ël intenta responder que cambios harían que los estudiantes quisieran ir a la escuela si la televisión ya les “educa”. Tienes un capítulo en la cache de google.

  4. Muy buen post, me ha hecho reflexionar. Gracias.

  5. Hola de nuevo

    Pienso que el curriculo, tal cual se lo plantea la administración es completamente contradictorio. Por un lado seguimos en la época de objetivos, contenidos, sistema de evaluación, criterios, mínimos exigibles … y por otro se introduce la evaluación por competencias (entre las cuales está la cometencia TIC), se añade el plan lector y todo ello hay que introducirlo enlas famosas programaciones y demás documentos de centro.

    Bueno, pues en el fondo no deja de ser un mero papeleo, porque nadie se aclara muy bien. Al final yo veo al alumno sólo interesado en la famosa evaluación sumativa , si bien quieren que se les motive y que se les entretenga y al profesor que intenta innovar y no puede cumplir la programación prevista ( que como su nombre indica al ser una programación, debe preveer posibles cambios) como uun pobre desesperado que no puede hacer todo a un tiempo

    Experiencia propia

    Un saludo cordial

  6. Mª José, coincido con tus apreciaciones. El currículo oficial es un sinsentido en sus planteamientos y, sobre todo, en su desarrollo. Los alumnos sólo hacen el esfuerzo para aprobar porque nuestro sistema apenas da para más, pero aprender, quizás, aprendan poco.

    Otro saludo y mucho ánimo en tu centro.

    Víctor

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