Nada que demostrar

Los orientadores no tenemos que dar clase para conocer la realidad del aula como un traumatólogo no tiene porqué ser médico de familia para conocer la medicina.

Víctor Cuevas

Son demasiados años reclamando en la Comunidad de Madrid que se dignifique la figura del orientador. En primer lugar, que haya una ratio adecuada. En segundo lugar, que tenga funciones específicas para las cuales está preparado y no sea un comodín para impartir clase o hacer guardias. En tercer lugar, que haya una legislación específica que recoja esas funciones especializadas.

Años de recortes insoportables

En la Comunidad de Madrid, a día de hoy, se privilegia de forma exclusiva a la enseñanza privada, dotándola de profesorado y recursos mientras que los recortes se ceban con la Escuela Pública: son más de 1.000 millones de euros que dejan al sistema público renqueante. Es más grave, si cabe, que estos recortes se estén cebando con los profesionales relacionados con la atención a la diversidad, porque mejor no hablamos de inclusión educativa. Por poner ejemplos, seguimos con la lesgilación de los años 90 para regular la ratio de PT y AL, ratios totalmente alejadas de la realidad de las aulas actuales. Respecto a la ratio del orientador, en general en los IES existe un orientador para todo el centro, independientemente del tamaño, con algunas excepciones en los que hay dos. En todo caso, estamos lejos de cumplir con la recomendación de la UNESCO sobre la ratio que establece un orientador por cada 250 alumnos como recoge la COPOE, organización que aglutina a las principales asociaciones de orientación de España.

Por otra parte, en la Comunidad de Madrid, el modelo de orientación en Infantil y Primaria está estructurado en Equipos de Orientación externos a los centros. Este modelo no cubre las necesidades de orientación de los mismos y los orientadores de los EOEP y EAT están sobrepasados. La solución de la Comunidad de Madrid no ha sido aumentar sus plantillas, ni revisar el modelo para que se integren en los centros, sino dotar de orientadores a cien centros privados pagando con fondos públicos tanto su formación como su sueldo, haciendo que éstos no dependan, como hasta ahora, de los EOEP y EAT, estableciendo un precedente por el cual estos orientadores privados, sin haber aprobado una oposición y sin ser funcionarios públicos, van a poder firmar dictámenes de alumnado con necesidades educativas especiales. Por si no fuera poco, esta medida se toma en mitad del curso escolar 2018-2019 antes de que Garrido abandone la presidencia de la Comunidad.

El absurdo de la docencia

Sobre el absurdo de la docencia tengo poco que añadir a lo que escribí al principio: tenemos que impartir clase de materias para las cuáles ni estamos preparados ni nos hemos formado. Somos profesionales cualificados para abordar tareas relacionadas con el asesoramiento al profesorado, la detección y respuesta a dificultades de aprendizaje o la evaluación psicopedagógica del alumnado para organizar la respuesta educativa, entre otras. No olvidemos que el sistema educativo, aunque sin las leyes ni los recursos adecuados, sí acoge a todo el alumnado. Afortunadamente, cada día las aulas son más diversas pero ello exige una intervención más especializada y coordinada entre el orientador y el resto de profesores. La incorporación de personas con discapacidad, minorías, inmigrantes, alumnado con problemas de salud mental, con TDAH, etc, hacen que la presencia y trabajo del orientador sea imprescindible.

Trabajamos dando respuesta a los compañeros, alumnos y sus familias, con intervenciones que van desde lo individual a lo grupal, desde lo estructural a lo puntual. Dedicar tiempo a dar clase es un lujo tan grande como ese traumatólogo que tuviera que pasar consulta de medicina general y perdiera pericia en su propia especialidad. La propia COPOE plasma en un comunicado, la oposición a la docencia:

Un número considerable de orientadores y orientadoras han hecho llegar a COPOE la queja de que se les viene adjudicando, por parte de sus directores/as en los IES, la docencia de materias curriculares en las etapas de ESO, Bachillerato y Formación Profesional, como refuerzo de materias troncales, materias instrumentales como Lengua Española en 1º de ESO, “valores éticos”, “iniciación a la actividad emprendedora y empresarial”, “economía”, “cambios sociales y de género”, “educación plástica y visual”, “educación física”, “recuperación y refuerzo de materias pendientes”, etc… Todas ellas son atribuciones docentes que corresponden al profesorado de los Departamentos Didácticos, según el vigente Real Decreto 665/2015 de 17 de julio donde no se recoge que ninguna materia de Secundaria ni de Bachillerato pueda ser impartida por profesorado de la especialidad de orientación educativa.
Cuando se produce esta ilegalidad lesiona doblemente los derechos del alumnado que tiene el derecho a que recibir clases de profesorado especialista en cada materia que imparte, a la vez que el derecho a una orientación educativa, psicopedagógica y profesional de calidad por parte de profesionales de la orientación.
En consecuencia, solicitamos a las administraciones educativas que se dicten instrucciones a los centros educativos para que se eviten las atribuciones docentes a orientadores y orientadoras, anómalas y contrarias a lo dispuesto en las normas de más alto rango (LOE y LOMCE) y sea posible llevar a cabo la orientación educativa de calidad que nuestro Estado necesita.

En mis inicios en la enseñanza ejercí como maestro en un aula-taller. Tuve que impartir Lengua, Matemáticas, Ciencias… fueron años maravillosos en los que difruté muchísimo. Hace ya más de veinte años que soy orientador y cada vez siento que soy mejor orientador y peor docente. Me he especializado en evaluación, orientación académica y profesional, intervención personal y grupal, asesoramiento, consejo psicológico, ciudadanía digital, convivencia, gestión de equipos, ayuda entre iguales… nada relaciondo con la propia docencia ni didáctica de ninguna materia. Sencillamente, no es mi función. Pienso que las funciones del orientador son tan importantes y tan distintas como las de mis compañeros docentes porque somos absolutamente complementarios.

Por último, por si esto fuera poco, nos exigen que conozcamos a todos los alumnos de nuestros centros, a sus problemas, a sus familias. Exigen que desarrollemos programas preventivos. Es muy complicado si, además, tenemos que impartir entre 6 y 9 horas de clase a la semana, con lo que supone de preparación de las mismas. Ése es el tiempo que restamos al derecho del alumnado a orientación y a la capacidad de ejercer nuestras funciones específicas. En mi caso, este curso tengo 10h semanales con dos materias distintas, Español como Lengua Extranjera y Lenguas en Enseñanzas Iniciales. Ni que decir tiene, que no tengo experiencia en ninguna de las mismas.

Eso sí, como imparto clase, conozco la realidad de las aulas (sic).

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2 comentarios sobre «Nada que demostrar»

  1. MARÍA BELÉN PÉREZ

    He llegado a esta entrada buscando información de la ratio orientadores/alumnado en la Comunidad de Madrid, ya que soy Orientadora desde el 2003 pero me he trasladado el presente curso desde Andalucía a Madrid en el concurso de traslados y estoy desbordada y alucinando con la situación de los orientadores aquí.
    Estoy en IES con una ratio 2100 alumnos/as y 1 Orientadora ( yo), sin PTSC y con una PT compartida con otro IES.
    En Andalucía hay una normativa que concreta que se dotará del segundo orientador a partir de 21 unidades de la ESO.
    Es increible la situación actual de nuestro colectivo en esta Comunidad.

    1. Hola Belén. Por desgracia en Madrid las políticas de la derecha durante tantos años están destrozando la Educación Pública, especialmente lo relacionado con la orientación educativa. Los Departamentos de Orientación están con menos personal que hace veinte años, sin PTSC, sin PT ni AL suficientes, sin el doble orientador que sería exigible, sin profesores de ámbitos asociados… Es un atuténtico desastre y, por desgracia, ni sindicatos ni partidos políticos se han hecho cargo de la situación. Te aconsejo que busques información de PADME, una asociación recién creada por orientadores y otros miembros de los Departamentos de Orientación de la Pública en Madrid. Asóciate y comparte con nosotros tus problemas. ¡Mucho ánimo!

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