Para llorar

Hoy, la lectura del periódico deja tras de sí un panorama desolador, tanto que dan ganas de llorar. Hablo de educación, porque con el resto de noticias casi nos hemos acostumbrado. Veamos.

Casi la cuarta parte de los niños españoles de entre 3 y 12 años sufren sobrepeso, algo propio de las sociedades occidentales y que dice mucho del tipo de vida que estamos fomentando en los más pequeños como el tipo de vida a seguir y que, curiosamente, afecta más a las clases sociales más desfavorecidas:

“es una enfermedad socioeconómica” que afecta, en mayor medida, a las familias con menos recursos económicos y de menor nivel cultural.

Sigo con el diario y la siguiente noticia me estremece aún más: el suicidio es la tercera causa de muerte entre los 10 y 14 años. ¿Cómo? Dicho así es una barbaridad, pero si leemos la noticia a fondo, los datos sobre los problemas de salud mental en la infancia y adolescencia son alarmantes y preocupantes. Esta sociedad que se dice del bienestar provoca justo lo contrario:

A un nivel menos grave, el 20% de los menores de 14 años sufre depresión, ansiedad, problemas de conducta o hiperactividad.

Ahora, como profesor que trabajo en un Instituto de Secundaria permitidme una reflexión: ¿estos problemas de nuestros niños y adolescentes se deben abordar en la Escuela? En caso afirmativo, ¿quiénes son los profesionales cualificados para ello? ¿Deben existir estructuras de coordinación entre los servicios educativos, sociales y médicos para abordar estos problemas? ¿O, simplemente, seguimos enseñando matemáticas, pongamos por caso, y que los demás, sociedad y familia se ocupen de ellos?

Hoy la lectura del periódico era para llorar, ¿no es cierto?

PD. En otra sección del periódico: la gilipollez no tiene límite.

Imagen: FlickrCC

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2 comentarios sobre «Para llorar»

  1. Creo que ya lo hablamos en Barcelona: Tal como está la sociedad y el abandono (emocional y físico) que sufren muchos menores, deberíamos repensar el modelo de centros educativos. En mi centro, debería haber algún psiquiatra y/o psicólogo clínico que estableciese pautas para alumnos que, en una familia normal, estarían tratados adecuadamente; también se echan en falta educadores sociales, mediadores, etc., pues la desatención familiar está al orden del día. Y, por supuesto, haría una mayor formación del profesorado en estrategias emocionales: menos teoría y más práctica.
    Bueno, todo muy utópico, como corresponde al mes de septiembre.
    Un saludo.

  2. No puedo estar más de acuerdo contigo, por tu comentario y además, por tu post en tu blog sobre la infraestructuras educativas. Tenemos una tarea tan importante entre manos que no podemos permitirnos el lujo de que las cosas vayan como van… pero como muy bien sabes, la educación sólo importa a los políticos si obtienen réditos electorales.
    Pero me ha gustado el matiz que haces sobre la formación del profesorado y la falta de profesionales adecuados: ése es uno de los aspectos que están fallando actualmente.
    Saludos y ánimo con este comiezno de curso.

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