¿Por qué ser padres genera tanta ansiedad?

 

¿Por qué ser padres genera tanta ansiedad? Porque la meta que tenemos muchos padres modernos de clase media —criar hijos felices— es muy difícil de conseguir. Queremos que nuestros hijos sean perfectos, que vivan sin problema alguno y eso es, sencillamente, imposible. En esta charla, Jennifer Senior nos propone algunas metas más amables y más fáciles de alcanzar para rebajar expectativas y ser más humanos con nuestros hijos, sin fustigarnos, sin sentirnos culpables, dejándolos que se enfrenten a la vida.

Parece que los padres cada día protegemos más a nuestros hijos, les hacemos más incapaces de afrontar los retos que tienen por delante, y muchos de nuestros hijos no son felices a pesar de que buscamos lo contrario. Les apuntamos a idiomas, a deportes, a todo tipo de actividades extraescolares… pero en esta sociedad tan cambiante e incierta no estoy seguro de que esto sirva para mucho. ¿Tenemos que intentar preparar a nuestros hijos para todo? ¿Pensamos que les vamos a evitar cualquier tipo de dificultad en el futuro?

Damos todo a nuestros hijos hasta hacerlo inútiles

Educar requiere un esfuerzo por parte de los padres. Requiere esfuerzo, tiempo, constancia, cariño, paciencia, entrega… es una tarea a tiempo completo y a largo plazo. Pero también requiere educar en la resiliencia, en aceptar los golpes de la vida que te ayudan a sobreponerte, en la aceptación de sus responsabilidades en casa, con los estudios, con sus propias decisiones.

Todo lo que quiero es que mis hijos sean felices

Ahora resulta que IKEA nos va a hacer sentirnos culpables… ¡Trabajamos para ellos y nos sentimos culpables! En unos pocos años los valores familiares han cambiado y hoy son los hijos los reyes de la casa, condicionando vacaciones, fines de semana, ocio de los padres… ¿esto es bueno? Queremos lo mejor para nuestros hijos, desde luego, y ello supone dedicarles tiempo, dedicación y esfuerzo, pero no podemos cargar en nuestras espaldas con esa responsabilidad.

Os dejo con la charla, que me ha resultado especialmente estimulante. Me gusta pensar en que también en la familia, educamos a nuestros hijos en una incertidumbre, en una falta de certezas respecto al futuro. Sólo con una seguridad: la de nuestro cariño incondicional como padres.

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