Profe, me llaman narco

Profe, me llaman narco…

Así comenzó una conversación que mantuve recientemente en el Instituto donde trabajo. Un alumno de origen colombiano, Carlos (su nombre es ficticio) que lleva apenas unos meses en España, no acaba de encontrar su sitio en el grupo-clase. En una reunión de tutores, su tutora me habló de las dificultades que Carlos tenía para relacionarse con los demás y decidí hacerle una entrevista. Ahí salió la frase.

El problema de la frase es que recoge un estereotipo y los estereotipos hacen daño a quienes los sufren o padecen. Son muy persistentes en el imaginario social y tienen un profundo arraigo cultural debido, entre otros factores, a los mensajes que transmite la televisión. Se toman rasgos individuales que se aplican a todos los miembros de un grupo creando el estereotipo. Y ahí está el problema, de Colombia apenas tenemos mensajes asociados al narcoráfico desde hace muchos años, mensajes recurrentes que distorsionan la imagen de un país que es mucho más que la droga y sus relaciones con el Estado, el Ejército y la guerrilla. Últimamente, además, sólo vienen a las pantallas de televisión las imágenes de los secuestrados por la guerrilla de las FARC, una violación gravísima de los Derechos Humanos infringida en aras de una hipotética negociación entre guerrilla y Gobierno colombiano. También se podría generalizar el estereotipo de guerrillero a todos los colombianos, a tenor de lo que está sucediendo. ¿Por qué no se habrá generalizado el de escritores teniendo al genial García Márquez entre los más famosos escritores colombianos en todo el mundo?

Volviendo a las aulas, ¿cómo abordar una situación como esta? En primer lugar tenemos que identificar cuáles son las causas por las cuales un alumno inmigrante no se relaciona con su grupo clase. La primera explicación es obvia: la integración y adaptación no es automática, ni mucho menos, y tiene más dificultad cuanta mayor diferencias culturales con el país de origen y el país de acogida. En nuestro caso, Carlos se quejaba de no comprender el lenguaje, de no entender los códigos de comportamiento del resto de compañeros, de no entender las actitudes de los profesores y un largo etcétera que podríamos resumir en un no entiendo esta cultura. En segundo lugar, nos interesamos en cómo se siente en España, qué echa de menos, si tiene establecidos ya algunos lazos con otros compatriotas… en definitiva, si tiene un colchón social que le apoye, con el que se sienta identificado. Carlos se había apuntado a un club de fútbol formado por colombianos que entrena un par de veces por semana, de modo que “oigo mi idioma y entiendo las relaciones”. El fútbol como terapia.

Por lo tanto, la situación nos remite al hecho de que si no hacemos nada encaminado a fomentar la acogida e integración en el grupo de Carlos, ésta no se va a dar de manera automática, se dará de cualquier manera, incluyendo la de sentirse discriminado por el resto y sentirse superviviente en un grupo de referencia extraño. Algunas manifestaciones del problema es que comenzó a faltar con regularidad a clase “porque no se siente bien” y a mostrar apatía cuando acudía. Teníamos que intervenir con el grupo clase, de modo que buscamos una serie de dinámicas de grupo que trataran el tema de los estereotipos para hacer reaccionar al grupo y que experimentara las situaciones que el alumno vivía. Este hecho ha supuesto para algunos alumnos que tengan que ponerse en lugar del otro, no sólo cognitivamente sino afectivamente también, como un paso para desmontar los estereotipos dominantes y avanzar en el razonamiento moral de los alumnos.

La situación con el alumno mejora pero la sensación de parchear es enorme. Si no hay un planteamiento general del Instituto sobre los valores de una sociedad multicultural o sobre la inmigración; si no hay unas prácticas sistemáticas de acogida, si no realizamos acciones preventivas que aborden la diversidad cultural, habrá alumnos que se sientan discriminados y otros para los que las acciones que hagamos lleguen demasiado tarde. Sin embargo, los alumnos extranjeros se adaptan como pueden, en general, gracias a las pequeñas acciones de profesores particulares, pasando inadvertidos en demasiadas ocasiones engullidos en la marea curricular del día a día.

Imagen: FlickrCC

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3 comentarios sobre «Profe, me llaman narco»

  1. Juan A. Pérez

    Creo que los educadores van, en general, por detrás de su tiempo. El sistema educativo actual no se adapta a las necesidades de los alumnos. Nuestra sociedad está llamada a abrirse al mundo, a otras culturas y a otros valores para no cronificarse en la historia, en el fracaso y en el conflicto. Nuestra sociedad es cada día más racista y xenofóbica. Este tipo de problemas debe ser prioritario para los centros educativos, si no se ponen los medios ahora, tendremos que pagar un precio que no alcanzamos a imaginar. Tenemos que combatir cualquier actitud que denigre la dignidad del ser humano Me ha encantado este post. Un saludo.

  2. Gracias, lo peor de todo es que lo que sabemos que sienten los alumnos es una pequeña muestra de lo que viven. Nos perdemos en las enseñanzas y olvidamos a las personas -en formación- que hay detrás.

  3. Para estas cosas en mi ciudad han puesto en marcha un proyecto al que han llamado Cicerone. Se trata de voluntarios de los IES, inmigrantes y autóctonos, que acompañan a los recién llegados en todas las facetas sociales que pueden: les enseñan el instituto, normas, aulas, funcionamiento,… les enseñan el barrio, la ciudad, los sitios más "guays" para gente de su edad, etc.

    No está mal, los chavales que han participado están muy contentos, el problema es, como siempre, encontrar a los voluntarios.

    Cuando nos presentaron el proyecto pensamos que por solidaridad, por empatía o simplemente por ayudar, muchos de los chavales que ya han pasado la experiencia de llegar a un nuevo sitio y tener que aprender como funciona todo, se harían voluntarios. Y sin embargo, cuesta encontrar personas que quieran ayudar a otro que llega de su país a que el proceso sea más fácil.  

    Increíble la raza humana no?

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